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Mayo 23, 2012, 12:33
Atomic
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Zona Creativa
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Gran Biblioteca
(Moderador:
Líam
) | Tema:
[Fic]Torneo Leyenda
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Tema: [Fic]Torneo Leyenda (Leído 3440 veces)
Zero-
Lord Setzaku
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Re: [Fic]Torneo Leyenda
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Respuesta #45 :
Enero 08, 2008, 22:22 »
Capitulo Especial 10&Final: Bajo el mismo cielo Sagrado.
-Rakmar…-dijo sonriendo-elijo…
Al decir esas dos palabras, una ligera brisa se alzó. Los guerreros seguían allí, hablando entre ellos, ajenos a todo lo que ocurría con Líam, Enilla y Taiki.
Enilla y Taiki se levantaron. Líam siguió hablando.
-Que si un deseo no es suficiente para poder volver a estar con mis amigos…Que sea mi vida una ofrenda para que vuelva uno, y mi deseo para que vuelva el otro.
La respuesta dejo sin palabras a Taiki y Enilla, que no pudieron reaccionar. Rakmar se levantó y dio un paso enfrente.
-¿Estas seguro, Líam Sylvarantis? -dijo con su grave voz.
-¡Por supuesto que no!-gritó Enilla.
-¡Enilla, es suficiente!-gritó Líam, frunciendo el seño y apretando los puños.
-Pero… -empezó Taiki.
-¡No hay péros, Taiki… ¡-contesto Líam, dejó de apretar los puños y rostro empezó a denotar tristeza. Cerró fuertemente los ojos. Al volver abrirlos, brillaban intensamente y se empezaban a enrojecer.- ¿Crees que para mi es fácil…matar a uno de mis dos amigos?
-¡No digas tonterías!-dijo Enilla.- ¿¡De verdad crees que podríamos vivir en paz sabiendo que moriste tontamente para devolvernos la vida?!
-¡Es cierto, Líam!-gritó Taiki- Tu vida es tan importante como cualquiera.
-¿Pues entonces…que se supone que debo hacer…?-preguntó el joven Mago cerrando fuertemente los ojos, dejando escapar una lagrimilla.
Se hizo el silencio. La suave brisa dejó de soplar. La mirada de Líam se desvió de sus amigos. Escrutó con la mirada el blanquísimo suelo de mármol pulido donde una especia de humo blanco flotaba encima. Su mirada se dirigió a los hermosos pilares blancos colocados de forma simétrica a lo largo de la Sala celeste. A su izquierda estaban las escaleras de color azul donde Rakmar y Raliel esperaban su respuesta, y detrás de ellos, una hermosa reja dorada que guardaba el Reino de los Dioses. Volvió a cerrar los ojos.
-No puedo elegir…-murmuró.
-No importa.-dijo Enilla, casi con felicidad.
Líam abrió los ojos y la vio sonreír. Con una sonrisa inocente y llena de alegría. Acto seguido, la Dama del Látigo se dio media vuelta y se dirigió a Rakmar.
-Rakmar.-dijo serenamente.- Líam elije a Taiki. Quiero quedarme aquí.-dijo secamente la Gran Maga.
-¡No!-gritaron al unísono Líam y Taiki.
Rakmar se cruzo de brazos unos instantes.
-Aunque tus intenciones sean buenas, Enilla -dijo el Dios sin Cabeza.-Tiene que ser Líam quien lo pida, no tú.
La respuesta cayó a Enilla como un jarro de agua fría. Se giro bruscamente y miró a Líam.
-¡Pídelo, Líam!
-¡Enilla, ya basta!-gritó Taiki- Tu empezaste este Torneo y tu lo tienes que terminar…¡Yo me quedare aquí!
-¡No!¡Además, tu eres el único que puede mantener el sistema de aislamiento de la Isla activo!
-¿Crees que mantener en secreto el paradero de una Isla puede valer tú vida?-contesto el Mago Rúnico.
-¡Fue por mis ansias de poder que ha ocurrido esto!¡No es tu culpa y no tiene que ser tu castigo!
-¡Ya basta!-gritó Líam.
Como si la interrupción de Líam fuera la chispa que faltaba para encender la mecha, los Magos pararon de discutir un momento. Esta vez, Taiki y Enilla sonrieron. El joven se colocó bien las gafas y la Dama tensó con un fuerte golpe su látigo. Ambos empezaron a hablar de una forma extraña.
-“Toda forma de vida tiene, aunque lo desconozca o lo niegue, una ambición en un lugar muy profundo de su ser…”-dijo Taiki con tono misterioso.
-“Esta ambición es ser el más poderoso. Cada vez más, y más, y más… Pero hay un gran obstáculo que te impide lograr tu ambición…” -contestó ella con un tono muy similar.
-“La muerte” -dijeron ambos.
En este momento, Enilla blandió su látigo con fuerza, y lo hizo estallar con furia en el
Aire.
-“Así es, si alguien muere, su ambición se pierde con su vida y queda rota en mil pedazos…”-continuaron narrando los dos, como si fuera un texto premeditado.-“…ya que la única forma de hacerse mas poderoso es el crecer y mejorar junto a tus amigos.”
Al terminar de decir eso, Enilla arremetió con su látigo contra Taiki, pero este hizo aparecer su mas poderosa barrera, que quedo totalmente pulverizada al recibir el impacto del látigo, pero logrando que el golpe fuera repelido. Todas las nubes se esparcieron con ese golpe dejando el descubierto el suelo blanco. Con el segundo impacto, uno de los pilares se quebró y estalló en mil pedazos. Los golpes se sucedían rápidamente, con fuerza y con furia. Uno a uno, los pilares desaparecían, hechos añicos. A penas se podían ver los movimientos de los experimentados luchadores. Finalmente, Enilla colocó ambas manos en el suelo y unos largos zarcillos negros emergieron de debajo Taiki, rodeándolo. Este hizo aparecer una barrera debajo sus pies aplastando los oscuros tentáculos. Y con total sorpresa, Enilla apareció detrás de Taiki y lo ató con el látigo.
-¡Mierda!-gritó.
Enilla chasqueo los dedos y unos finos zarcillos aparecieron del suelo y rodearon la boca de Taiki, impeliéndole hablar. Esta se giró de nuevo hacía Líam.
-Líam…elije a Taiki. –dijo Enilla con seguridad
-Pero…-balbuceó.
-Elíjelo... –volvió a decir la Dama del Látigo.
-No…lNo puedo –desvió la mirada.
-¡Mírame a los ojos Líam! –gritó Enilla
Líam le volvió a mirar a los ojos, girando la cabeza lentamente.
-Quiero…Que Taiki…Viva… -dijo Enilla lentamente.
-Pero…-Líam cerró los ojos.
-¡Líam…¡
-Quiero… -dijo inseguro el Mago Blanco, temblando y apretando los dientes.
-…Que Taiki viva.- repitió Enilla lentamente, marcando cada palabra.
Líam se dejó caer al suelo de rodillas.
-…Quiero…Que Taiki viva…-Al decir eso, se mordió fuertemente el labio inferior, apretó las manos y lloro de rabia.
-Que así sea-dijo Rakmar.
Dicho eso, señaló a Taiki con una mano. Las ataduras que lo mantenían atrapado desaparecieron.
-¡No!-gritó el Mago Rúnico.
Pero era tarde. Un círculo mágico apareció debajo del joven Mago, dejándole totalmente inmóvil. Rakmar se acercó lentamente y se planto frente a él. Acto seguido, encima de los hombros del Dios apareció una llama. Poco a poco, la llama empezó a tomar forma hasta que se apagó. Ahora, donde nunca había habido nada se encontraba un casco dorado que le cubría toda la cabeza y la ocultaba la cara. De repente, una gran luz azul rodeo el círculo mágico y se empezó a lazar lentamente, ocultando los cuerpos de Taiki y Rakmar. Este, empezó a quitarse el casco. Pero en el momento que se lo quitó, la luz los cubrió y nadie pudo ver nada. La luz cada vez era mas clara e intensa, haciendo que todos lo allí presentes se taparan los ojos. Finalmente, la luz cesó. Todo dirigieron los ojos donde se encontraban Taiki y Rakmar. No estaban. Habían desaparecido. Pero antes de que nadie pudiera decir o hacer algo, apareció una pequeña esfera de luz. Permaneció en el aire unos segundos antes de estallar en un gran destello cegador. Y cuando había desaparecido, todos lo vieron allí. Taiki, derecho, con un gran traje negro que se ondeaba con la fuerza del viento. Líam se acercó lentamente, le temblaban las piernas.
-¿Estas…realmente aquí…?
-Si.-dicho eso, le tendió la mano. Líam la cogió con cariño, como si fuera de cristal. La mano estaba caliente. La notaba. La sentía. Se abalanzo y se abrazó a Taiki. Este se sonrojó y desvió la mirada mientras apretaba la cara de Líam contra su pecho.
-Gracias, Líam…
Taiki miró a Enilla. Ambos asintieron y se sonrieron mutuamente.
Raliel se adelantó y carraspeó.
-En fin…Ahora Rakmar se encuentra descansando en sus aposentos en el Reino de los Dioses. Ahora, intrépidos humanos, debéis abandonar la Sala Celeste.
Todos asintieron.
-Recordad que aunque Líam no llegara a tiempo a romper el espejo para salvar las almas de Enilla y Taiki, paró el curso del tiempo igualmente…Así que solo han pasado tres días desde los cuartos de final del Torneo…
-¡Líam!-dijo Enilla.- Me gustaría que siguieras con el Torneo. Sé que todos los aquí presentes vinieron aquí por el honor de luchar y conocer a adversarios dignos, y no los importaba demasiado el premio, verdad?
Todos asintieron de nuevo.
La Leona dio unos pasos enfrente y en donde estaba situada apareció un gran círculo.
-Colocaos todos en él.-dijo sonriendo.
Uno a uno, mientras hablaban y comentaban todo lo vivido, se colocaban encima del círculo. Todos pasaban frente los brillantes ojos de Enilla, que sonreía satisfecha. Cuando todos se encontraron encima del círculo, Raliel se puso enfrente a ellos. Enilla levantó la mano con desgana a modo de despedida. En respuesta, sin cruzar ninguna palabra, todos los luchadores hicieron lo mismo. Zero levantó su larga espada y la levantó hacía el cielo. Con una voz profunda y llena de respeto dijo:
-Gracias por todo, Enilla.
Kyro, imitándole, alzó un gran cetro oscuro y miró desafiante a los ojos de la Gran Maga.
-Hasta pronto, Enilla.
Al mismo tiempo, Blaziken sacó dos largas espadas, las hizo chasquear y las alzó. Melancio hizo lo mismo con su gran martillo.
-Muchas gracias, Enilla.
Leo alzó su cetro y miro con respeto a Enilla, pero no dijo nada.
-…
Jeckyll la miró y sonrió. Alzó ambas pistolas al aire y cerró los ojos.
-Hasta pronto, mademoiselle.
Finalmente, Tenebrus sacó su preciada daga plateada de dentro su túnica, la alzó como los demás y dijo.
-Gracias, Enilla.
Al terminar, todos, incluido el Mago Dragón, se arrodillaron lentamente y bajaron sus cabezas. Solo quedaban en píe Taiki y Líam. Ambos se arrodillaron como los demás.
-Gracias, Enilla.
Enilla no dijo nada. Al contrario. Apretó fuertemente los puños y se dio media vuelta bruscamente. Finalmente, susurro dos palabras.
-Gracias chicos…
Raliel dio un paso enfrente y se colocó frente al grupo.
-Hasta pronto, audaces guerreros!...Tempus Perficere!
Esta vez no notaron absolutamente nada. De repente, todo estaba rodeado de árboles. Melancio y Zero cayeron al suelo al acto. Melancio estaba cubierto de heridas, pero aseguraba encontrarse genial. Zero tenía una gran herida en el píe del combate contra Melancio, que ahora se le hacía muy lejano. El sol ya se estaba escondiendo.
-¿Vamos, chicos?-propuso Líam.
Todos asintieron. La primera estrella de la noche aparecía.
-Mira, la primera estrella!-dijo la amable voz de Raliel.
-…Sí…-dijo con desgana Enilla.
-Err…¿te gusta jugar al ajedrez?
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Zero-
Lord Setzaku
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Re: [Fic]Torneo Leyenda
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Respuesta #46 :
Abril 10, 2008, 22:37 »
Capitulo Especial: Nuevo Inicio.
Sus pasos eran veloces. La distancia que tenía que recorrer era larga, y no disponía de mucho tiempo. Habían sido unas claras palabras “¡Tráelos enseguida!”. El grito que profirió y la mirada de rabia habían sido suficientes para hacer correr de miedo a un cojo.
Todos se encontraban ahora en la habitación de Líam. Aunque el tiempo se había cortado y todo lo sucedido con Cronos no había pasado nunca, ellos aún notaban el cansancio de las batallas. Zero era el único que estaba estirado, pues su pierna había recuperado los dolores de su combate contra Ayax Telamonio. Los demás guerreros, Jeckyll, Kyro, Blaziken, Leo, Tenebrus y Ayax se encontraban derechos alrededor de Líam y Taiki. Este ahora vestía un atuendo algo distinto de lo habitual. Una larga túnica negra, con las mangas que le cubrían totalmente los brazos de color azul oscuro.
-Espero, entonces, que me perdonéis por todo…-decía Líam, cabizbajo.
-…Ya te hemos dicho que sí, ¿no?-dijo Jeckyll.
-Tsk…-Leo se apoyó en la pared.-Me hubiera gustado zurrar a Enilla a mí.
-¿Y que hacemos ahora con el torneo, Líam?-preguntó Zero, tumbado desde la cama.
-Pues…-balbuceo.-No tengo ni idea- al decir eso sonrió inocentemente.
-Si lo queréis, podéis iros de la isla, ya informare al publico de ello.-dijo Taiki.
-La verdad…no hay premio ni nada para lo que luchar.-apoyó Líam.
-Te equivocas.-dijo secamente Melancio, mientras daba un paso adelante.
-Exacto…-continuo Kyro.- Estoy seguro que todos los que estamos aquí, hemos venido a este torneo no por el premio…sino para probarnos contra gente mas fuerte.
-La verdad es que yo no-dijo Jeckyll.-Yo vine por el pr…-Tenebrus lo golpeo fuertemente.
Ya estaba a pocos metros del hotel. Continuaba corriendo tan rápido como le permitían sus piernas. Sin querer, pisó una piedra y resbalo, dio un par de volteretas en el suelo y se levantó al instante, continuando la carrera.
-Una cosa…-dijo Blaziken.- ¿No hay mucho silencio?
-¿Por qué lo dices?-preguntó extrañado Leo.
-En teoría, si el tiempo se ha cortado…-empezó el espadachín.
-¡Hoy sería día de torneo!-casi grito Tenebrus.
-Pero…Si no lo hemos anunciado…-dijo extrañado Taiki.
-Además…esta prohibido salir del hotel si no hay alguien guiando el grupo de espectadores…-comentó Kyro.
-¿No deberíamos ir a ver si encontramos alguien?-pregunto Jeckyll.
Veinte, treinta…maldito ascensor…cuarenta escalones. De una patada abrió la puerta. No había nadie. Solo quedaba la habitación del último piso. Mas escalones…
-Voy a mirar fuera.-dijo Líam. Mientras se dirigía a la puerta.
Solo queda esta puerta. Había mirado en casi todo el hotel, y solo quedaba aquella. Cogió un poco de carrerilla y la abrió de una fuerte patada.
-¡Aaaah!-el cuerpo de Líam salió rebotado, y choco contra la pared. Todos los allí presentes desenfundaron sus armas y dirigieron sus miradas furtivas al artífice del desastre. Era Kisa.
-¡Hola!-gritó animadamente.
-¿¡Como que hola?!-Gritó Tenebrus.- ¡Te has cargado la puerta!
-¿Y a mi que…?-musitó un poco mareado Líam.
La situación de repente se volvió un poco rara. Era la primera persona que veían desde el corte temporal, y aunque para ellos había pasado tanto tiempo, ella les había visto “hoy”.
-¿Qué hacéis todos aquí?-pregunto la joven ladrona.
-Estamos reunidos… ¿por que has venido?-preguntó sonriente Líam.
Kisa le miraba un poco extrañado. Desde su punto de vista, los encargados del torneo siempre se habían limitado a anunciar combates y a guiarles, siempre hablando fríamente.
-Pues… ¡Ah!-gritó.- ¡El torneo! Las semifinales están a punt…
-¿El Torneo?- preguntaron todos al unísono.
-S-Sí…Ya sabéis…eso de luchar para ver quien es…
-¿Quien ha dado la orden de empezar?-preguntó con fuerza Taiki.
-¿E-Eh?-Kisa se encontraba confundida y asustada.-P-Pues…la chica que siempre iba con vosotros…
-¿Quién?-preguntó Líam extrañado.
-La del látigo.-afirmó Kisa.
El silencio se apodero por completo de la sala. Todos empezaron a mirarse extrañados. Enilla había muerto por y para ellos. ¿Como era posible que lo que decía Kisa fuera cierto?
-¿Enilla…?-preguntó con voz temblorosa el joven Mago Blanco.
-Sí, ¡esa!
La reacción no se hizo esperar. Todos se incorporaron de golpe, y Zero se levantó de un salto. Unos salieron corriendo hacía la puerta, otros saltaron por la ventana, Leo con un dragón salió por el techo.
-¿Chicos…?-Kisa estaba perpleja.
Corrieron como jamás lo había echo. En pocos minutos pudieron ver el gran estadio enfrente de ellos. Se podía oír el murmullo de la gente. Todo el grupo entro por la puerta principal, atravesó los pasillos y se dirigió a la arena. Al entrar, el clamor de más de cincuenta mil espectadores les ensordeció. Pero no se dejaron intimidar por la gente, pues sus ojos buscaban nerviosamente una figura familiar entre las altas gradas. Y allí estaba. En el punto más alto de las gradas, la figura de una bella joven de pelo dorado. El grupo de guerreros saltó hacia las gradas, y pasando entre la gente, empezó a subir y subir. Y al llegar a la cima, allí les esperaba ella. Enilla, la Maga Dimensional. Enseguida lo vieron. Todo su tronco era semi-transparente. No era real, era algo parecido a un fantasma. Y a cada segundo que pasaba, como si se tratara de un veneno, la transparencia se iba extendiendo hacía las manos y pies, y subía lentamente por el cuello.
-Hola, guerreros.
-Enilla…-decía Líam, no se lo podía creer.
-Voy a desaparecer en breves instantes. No hay tiempo ni para torturarse ni para emocionarse, Líam-dijo secamente la dama del látigo.-Ven, tengo algo para ti.
Mientras Líam se dirigía lentamente hacía ella, Enilla miró a todos y finalmente centro su mirada en Taiki.
-Se te ve mejor que nunca…-sonrió.
-A ti se te empieza a no ver.-sonrió también el mago rúnico.
Líam se plantó frente a Enilla. Ella le agarró una mano.
-Guarda eso, y bien…O te mataré.-decía Enilla mientras le entregaba el objeto.
-¿Tu látigo…?-preguntó Líam.-Pero…
-Nada de hacerme una tumba, ¿de acuerdo?
-Pero…
-Toma…Algún día lo necesitaras…-Le hizo entrega de una extraña esfera de colores vivos.
-Pero…-seguía musitando el mago blanco.
Enilla alzó la cabeza, miró a Taiki y asintió. Era suficiente para entenderse. Después miró a todos los otros guerreros.
-Chicos, quiero que terminéis este Torneo. Os estaré viendo desde la Sala Celeste.-al decir “Sala Celeste” forzó una maléfica sonrisa.
Todos asintieron.
Líam se giró.
-Adiós En…
Los allí presentes sonrieron, menos Jeckyll que había sido golpeado fuertemente en el estomago por Ayax, Tenebrus y Zero. Enilla había cogido a Líam por los hombros y le había dado un suave beso en los labios. En poco segundos, Enilla noto que su boca empezaba a desmaterializarse y separó sus labios de los del joven mago, que estaba totalmente rojo.
-Muchas gracias por todo, Líam.-dijo Enilla. Acto seguido, desapareció en un destello.
-Has…triunfado Lí…am…-tosió Jeckyll desde el suelo.
El gritó del público, les devolvió a todos a la realidad. Menos a Líam, que miraba atónito la extraña esfera de colores.
-Pues… ¿vamos?-dijo Blaziken, mientras descendían las gradas poco a poco.
Allí, en las gradas de participantes se encontraban todos los guerreros: Finiarel, Makin, Black Rose, Mistral, Kisa y Hells. Un poco mas retrasados, se encontraban Yuki y Sasuke. Parecía como si nada hubiera pasado nunca.
Taiki saltó a la pista para anunciar el emparejamiento de las semifinales. Hizo aparecer la gran esfera de agua y los nombres empezaron a moverse. Al acabar, el publico gritó de excitación.
Beeman vs. Zero
Blaziken vs. Jeckyll
En la Sala Celesta, Enilla se encontraba sentada encima de una silla frente una mesa, delante de ella se encontraba Raliel, que había reducido su tamaño al de un humano. Enilla se encontraba barajando una baraja de poker. Ambas estaba mirando un pantalla que había echo aparecer la Cancerbero del Reino de los Dioses. Al ver los emparejamientos, Enilla sonrió. Desvió su mirada la Leona, y esa la miro un poco asustada.
-¿Nos jugamos otros veinte años de guardia?
-Si ya tengo que hacer dos siglos… ¡Las has ganado todas!
-En mi otra vida, nací con una baraja debajo el brazo.
-Ya tenemos el primer emparejamiento de las Semifinales del Torneo Leyenda…Beeman…Beeman… ¿Beeman?-Líam casi se quedó mudo.
¿Que había pasado con Beeman? No recordaba haberlo visto desde…..ni se acordaba. Además, ahora que Beeman ya no tenía ninguna función en el torneo, lo mejor era eliminarle del torneo. Pero como respondido por esas palabras, un cuerpo mutilado descendió del cielo y choco con fuerza contra el suelo del estadio. El rugido de la bestia silencio momentáneamente a todo el público, antes de que empezaran a gritar animadamente su nombre.
-¿Por qué animan tan fervorosamente a Beeman?-preguntó molesta Mistral a Black Rose.
-Oye, Líam-preguntó Leo desde la grada hacia donde había Líam-¿Que dice el indicador de apuestas acerca del número de gente que ha apostado por Beeman?
-¡Supera de mucho las nueve mil unidades!
-¿¡Que?!¿¡Nueve mil?!
Todo los allí presentes sabían que Zero estaba herido de la pierna derecha, pero antes de que nadie pudiera decirle nada, el espadachín de Setzaku ya se encontraba en la arena.
-¡Adelante, monstruo!
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Zero-
Lord Setzaku
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Re: [Fic]Torneo Leyenda
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Respuesta #47 :
Abril 12, 2008, 00:03 »
Combate 13: Zero vs. Beeman: El más poderoso de la tierra.
El murmullo del público había cesado, por lo menos momentáneamente. Encima del grandioso ring de batalla se encontraban Zero y Beeman. Ambos mantenían una intensa mirada de odio. Beeman estaba temblando, pero no de miedo, sino del indigesto conejo que aún se movía en su estomago. Unas repugnantes babas de color amarillento le caían por la boca, manchándole todo el cuerpo. Zero permanecía impasible, con la espada enfundada, sujetando con una mano la funda y con la otra el mango de Setzaku, listo para desenfundar. Le dolía la pierna, pero no lo suficiente como para hacerlo desistir.
-¡Empezad!-gritó Taiki.
Beeman profirió un potente rugido, golpeo con fuerza contra el suelo, quebrándolo y haciendo añicos algunas baldosas. Los brazos se le habían convertido en guadañas. Los ojos se le habían vuelto totalmente amarillos y esbozaba una horrible sonrisa. Se agachó parcialmente y dio un gran salto en dirección hacía Zero, a una velocidad alarmante, mientras gritaba su nombre. Zero ni se movió. Con un gesto rápido, desenfundo la espada y pegó un fuerte corte horizontal. El público enmudeció de golpe.
-¿Ya…ha terminado?-comentó Taiki, que se había levantado de la silla.
La cabeza del mutante había salido despedida del cuerpo, que tras dar varias vueltas en el suelo, se quedo inmóvil, mientras del cuello salía un reguero de sangre.
Zero seguía impasible, con la espada aún desenfundada. Abrió los ojos lentamente, se giró hasta encararse con la cabeza del monstruo.
-¿Eso es todo, monstruo?-preguntó con sorna.
De repente, el público ahogó un grito de terror. El cuerpo de Beeman se levantó e intento embestir a Zero por detrás, pero el espadachín se apartó a tiempo. Atravesó su propia cabeza con el brazo guadaña y se lo colocó en su sitio. De repente, unos filamentos aparecieron alrededor del cuello y sellaron la cabeza.
-¿Qué demonios…?-dijo Zero, mirando horrorizado a la bestia.
-¡¡¡¡¡Groaaaaar!!!!!!
Beeman arremetió fuertemente contra Zero. El espadachín empezó a hacer gala de sus habilidades con la espada, bloqueando todas las arremetidas del hombre abeja.
Beeman seguía atacando a lo loco y con fuerza. Golpe tras golpe, seguía avanzando. Hizo retroceder su brazo derecho, este se convirtió en algo parecido a una enorme púa, e intentó hacer un movimiento de estocada contra Zero, que desvió el golpe hacía arriba, se dio media vuelta y golpeó fuertemente con el píe izquierdo en el tronco de la bestia, haciendo que saliera despedida.
-¡Increíble!-gritó Black Rose.- ¿Cómo puede mover tan ágilmente la espada y aguantar tanto, si Melancio casi le destrozó una pierna?
Antes que Beeman se levantara, Zero cogió la espada con ambas manos, la levantó y dio un fuerte golpe contra el suelo. De la punta de la espada brotó un intenso haz de luz que se dirigió contra la criatura, impactando de lleno y provocando una fuerte explosión.
El publicó gritaba emocionado. Algunos de ellos seguían animando a Beeman, pero la mayoría se había olvidado de las apuestas y contemplaba el espectáculo.
Zero forzó sus ojos para intentar ver a través de la cortina de humo que se había levantado, para poder prevenir un ataque de Beeman. Pero algo inesperado sucedió. Una larga lanza atravesó la humeada a gran velocidad, y antes de que pudiera reaccionar, se le había clavado en la pierna derecha. Zero ahogó un grito de dolor, mientras que el publicó ahogó un grito de sorpresa. Beeman había saltado con fuerza y se abalanzaba contra Zero, que no podía moverse a causa del dolor. Y cuando el mutante estaba a escasos metros, lo vio. Beeman se había cortado su propio brazo y se lo había arrojado. No tuvo tiempo de moverse, con la fuerza de la caída, Beeman adelantó el medio brazo, y de su interior salieron los hilillos de regeneración, y aún estando a varios metros de su brazo, estos salieron con fuerza, se unieron con el brazo y Beeman arremetió con su otro brazo guadaña contra Zero.
El golpe fue brutal, haciendo que todo el estadio cerrara los ojos casi al instante. Zero había levantado la espada a tiempo para bloquear le brazo guadaña, el izquierdo de Beeman, pero el brazo púa se había unido de nuevo y con el peso de Beeman había causado un fuerte impacto, atravesando por completo la pierna del espadachín, que empezaba a sudar fuertemente, mientras una gran cantidad de sangre se le escapaba.
Beeman seguía apretando con fuerza con el brazo guadaña, pero Zero, presa del dolor, seguía forzando con Setzaku. Con la otra mano no tenía más opción que sujetar el brazo púa de Beeman para evitar que lo sacara de su pierna y así asestarle un golpe mortal. El pútrido aliento de Beeman empezaba a marear a Zero. Las babas fétidas del mutante le estaba impregnando la cara, mientras el monstruo se pasaba su morada lengua por sus labios. Ambos seguían haciendo toda la fuerza posible.
-No tiene ninguna posibilidad.-comentó fríamente Blaziken.- Beeman es muy superior en el cuerpo a cuerpo. No siente ni miedo, ni duda ni dolor…Es el guerrero perfecto.
-¿A eso le llamas tu perfecto?-gritó Yuki.-Prefiero seguir siendo así.
Zero seguía arrodillado bajo el peso de la bestia. Sabía que tenía que quitárselo de encima. Con la mano izquierda empezó a retirar el brazo púa de su pierna derecha. Beeman empezó a apretar con más fuerza, pero Zero consiguió sacarla por completo. Durante un instante, aflojo a Setzaku, haciendo que Beeman cayera sobre el, pero Zero se dejo caer, colocó su pierna derecha sobre el estomago de Beeman y flexiono con todas sus fuerzas, haciendo que el cuerpo de Beeman saliera despedido, chocara contra el suelo y diera un par de vueltas antes de quedarse quieto. Rápidamente, Zero se levantó, se arrancó una de las mangas de su traje y se la ató con fuerza en la pierna, para frenar la hemorragia. Su guante con garras de color bronce resplandeció bajo el brillo del sol.
-Vas a morir…monstruo…-dijo Zero entre jadeos. Acto seguido, colocó su espada e posición de defensa.
Beeman volvió a convertir su brazo púa en brazo guadaña, y empezó a correr hacía Zero. Arremetió contra el espadachín bajando ambos brazos con fuerza, pero Zero lo bloqueo con Setzaku, la alzó un poco para hacer retroceder a la bestia, y cogiendo impulso, dio un fuerte corte horizontal, que Beeman evitó parcialmente moviéndose hacía atrás, pero no pudo evitar un pequeño corte en el pecho. Durante casi dos minutos esta situación se prolongó, sin que Beeman lograra alcanzar una sola vez al espadachín, mientras que Zero, corte tras corte, no lograba hacer ningún daño importante a Beeman.
-¡¡¡¡¡¡Mueeeeeeeeeereeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!-Beeman dio un salto hacia delante, intentado un corte cruzado contra Zero, pero este se agachó, y al caer, colocó ambas manos debajo, flexiono con fuerza y con ambas piernas dio un potente golpe en el estomago de Beeman, elevándolo varios metros. Y para su sorpresa, Beeman empezó a estirar sus brazos, dirigiendo sus afiladas guadañas contra Zero. Este se apartó a tiempo, y dando una voltereta en el suelo, volvió a levantarse con la espada alzada. Beeman cayó al suelos sus brazos ahora median casi diez metros, sus puntas eran las guadañas y todo el largo estaba cubierto de pinchos.
-Te espero… ¡monstruo!-gritó Zero, esperando que Beeman arremetiera. Pero ante la sorpresa de todo el estadio, Beeman cogió impulso y bajo fuertemente la cabeza contra el suelo, dando un fuerte mordisco. La confusión empezó a reinar en el estadio. Zero se lo miraba estupefacto.
-¿Pero que co…?-se extraño.- ¿Esta comiendo tierra?
De repente, Beeman se levantó, tenía la boca cubierta de sangre y estaba sonriendo. Acto seguido, empezó a girar sobre sí. Los brazos empezaron a levantarse, y cada vez giraba más rápido. Parecía una peonza, una peonza mortal. Poco a poco se fue acercando a Zero, que iba retrocediendo dando saltos. Cada vez estaba más cerca del muro de protección de las gradas, y se le había ocurrido un plan. Empezó a dirigirse hacía el muro.
-¡Quedara atrapado! ¿Por qué va allí?-gritó Hells angel.
-Es un plan…-susurró Kyro.
-Si…Si logra hacer que Beeman choque contra el muro…-siguió Leo.
-Hará que sus brazos se queden atrapados en el muro saltando en el ultimo momento, y lo golpeara directamente en el cuerpo por el aire, sin que el pueda hacer nada.-concluyó Melancio.
La espalda de Zero ya estaba contra el muro, y hasta se encontraba cómodo. La peonza-Beeman cada vez estaba más cerca. Cinco metros, cuatro, tres, dos uno… Zero ya notaba el viento que impulsaba el viento, y dio un fuerte salto mientras sonreía, pero Beeman había dejado de avanzar.
-¡Mierda…!-gritó Zero, pero no se rindió. Empezó a caer hacía el “ojo del huracán”, dispuesto a terminar con el combate con un golpe. Pero algo falló. Una gran cantidad de piedras salieron despedidas del centro de la peonza, golpeando fuertemente a Zero, haciendo que se precipitara hacía los brazos llenos de pinchos.
Y algo inesperado sucedió, haciendo que todo el público enmudeciera. Zero estaba haciendo la vertical encima de Setzaku, clavada en el suelo. Los brazos al chocar con fuerza contra el afilado filo de la espada se habían cortado y habían salido despedidos. Zero sonrió burlonamente a Beeman desde encima de la espada, pero la expresión cambió cuando otro puñado de afiladas piedras le golpearon con fuerza y le hicieron caer lejos de la espada. Beeman no esperó, emprendió la marcha contra Zero, mientras los hilos de regeneración unían su brazo derecho con su hombro izquierdo, pero no parecía importarle lo mas mínimo, Zero se levantó poco a poco y vio como Beeman se encontraba a pocos pasos de él. Estaba demasiado lejos de Setzaku. Beeman convirtió su brazo en guadaña e impacto contra Zero. La diversión que había sentido hacia unos segundos encima de su espada había desaparecido. Con el guante de garras había cogido el brazo de la bestia, pero solo había logrado impedir que lo atravesara completamente. La afilada punta del brazo le había atravesado casi dos centímetros en la piel, Zero forjaba para quitarse el afilado brazo, pero Beeman apretaba con mucha fuerza. De repente, del pecho de Beeman salieron unos hilillos de regeneración, y de su interior empezó a aparecer el temido aguijón. Zero lo cogió con el otro brazo, estaba temblando. Sentía la muerte muy cerca, Beeman acercó la cara a la suya y profirió un potente rugido, haciendo que las fuerzas de Zero mermaran un instante, pero un instante fatal. Zero cayó, al mismo tiempo que con ambas piernas golpeaba con todas sus fuerzas a Beeman para apartarlo, pero era tarde. La larga guadaña cruzo todo el tronco de Zero, desde el hombro izquierdo hasta la pierna derecha. Zero empezó a aullar de dolor mientras una gran cantidad de sangre empezaba a brotar de la profunda herida. El guerrero cayó de rodillas al suelo mientras gemía de dolor, y el sudor se le mezclaba con la sangre.
-¡Parad el combate!-gritó Mistral, apunto de saltar al ring-¡Lo van a matar!
-Si vas tú, solo empeoraras las cosas-dijo tajantemente Leo, mientras apretaba fuertemente los puños.
-¡Pero…!-quedo interrumpida por un abrazo de Black Rose.
Líam se había levantado, casi por instinto, para saltar al ring, mientras veía horrorizada como el guerrero gritaba de dolor.
Beeman se preparó para dar el último golpe, pero Zero con sus últimas fuerzas se alzó rápidamente y le golpeo con el puño en la cara, haciéndolo volar varios metros. Se arranco la otra manga del traje, y se la ató con fuerza alrededor de la herida. Cada vez se encontraba mas mareado.
-No…puedo…morir…-jadeaba. Las piernas le temblaban, apenas podía sujetar a Setzaku, se le nublaba la visión y le pesaban los parpados. Beeman se alzó lentamente.
-Morir…Morir…Morir hora es…tu hora morir… ¡MORIR!-Beeman se abalanzo rápidamente contra el guerrero.
-No…puedo… ¡MORIR!-gritó Zero.
Y en ese instante, el aura rojiza empezó a envolver su cuerpo. Dio un gran salto hacía Beeman, desenfundo la espada y dio un rápido movimiento. Al instante, la cabeza y las extremidades superiores del cuerpo de Beeman se separaron, pero los hilos de regeneración salieron al acto para juntarse de nuevo, Zero no se rindió, dio media vuelta, y gritando con fuerza, dio un potente corte en vertical, cortando a Beeman desde el centro de la cabeza hasta la entrepierna. Aparecieron de nuevo los hilos de regeneración, pero antes que pudiera pasar nada, Zero ataco de nuevo con un corte horizontal. Mientras el cuerpo se regeneraba, Zero dio una vuelta sobre si mismo, golpeo con la pierna izquierda fuertemente al estomago de Beeman, y antes de que pudiera reaccionar, deslizó su espada contra el suelo, haciendo que brotara la intensa luz blanca en forma de energía. El cuerpo destrozado de Beeman salió despedido.
De repente, todo el publicó se alzó gritando de excitación. Había sido espectacular.
Pero no definitivo.
El cuerpo de Beeman empezó a levantarse, y como su el propio cuerpo estuviera en ebullición, empezaba a regenerarse. Pero algo dentro de la bestia había cambiado.
Su instinto asesino disminuía, y empezaban a venirle osas a la cabeza. Momentos de cuando era un humano normal, antes del experimento. Y notaba ahora una sensación que en su época mortal era muy familiar: el miedo. Era una sensación desagradable, y no quería sentirla. Cuando era humano, usaba cualquier método para sobrevivir. Cualquier método para sentirse seguro.
En ese momento, Beeman empezó a gritar. Alzó los brazos hacía el cielo, y su codo derecho empezó a alargarse hasta convertirse en a forma de un cuchillo. Bajo el brazo y se corto todo el costado izquierdo del cuerpo. Una gran cantidad de tentáculos aparecieron ante el horror y asombro de todos. Alrededor de Zero permanecía el aura roja, y ahora estaba dispuesto a todo. Pero los ojos de Beeman ya no le miraban a el, miraban a las gradas. Más concretamente, a la chica que hacía poco había intentado saltar al ring: a Mistral.
Con un gran salto, Beeman se dirigió a las gradas, y en pocos segundos, se encontraba frente a todos los guerreros.
-¿Que demonios…?-Zero olvido por completo el dolor y empezó a correr hacía las gradas, pero era tarde. Antes siquiera que ninguno de los presentes pudiera reaccionar, los tentáculos apresaron a Mistral y regresaron a Beeman, haciendo que el cuerpo de la joven se fundiera con el de la bestia.
-¡Suéltala!-Black Rose había sacado su enorme espada, pero Jeckyll la había cogió por un brazo, se giró para decirle que se apartara, y vio como apuntaba al monstruo con el revolver.
-¡No!-gritó Kisa, entre lágrimas.- ¡Podrías darle a ella!
Ya era tarde, Beeman regresó al estadio. De la parte izquierda de su cuerpo se podía distinguir la silueta de una cara, además salían al exterior un brazo y un pie. Ahora Beeman se movía mucho más lento, y era muy predecible, pero cualquier ataque podría matar a Mistral. Beeman sonreía.
El aura roja desapareció.
Beeman empezó atacar lentamente, haciendo que Zero se cansara cada vez más. No podía mantener el ritmo, aún siendo tan lento, y no podía atacar.
-¡Mistral!-seguían gritando las chicas.
-Suéltala monstruo….y lucha…cara a…cara…-jadeaba Zero.
Pero Beeman se limitaba a sonreír, ante la impotencia del guerrero. En ese momento, Beeman se abalanzó sobre Zero con fuerza, Zero no logró apartarse, y Beeman lo golpeo con todas sus fuerzas con el hombro, haciendo que el espadachín saliera despedido por los aires.
-¡¡¡JAAAAAJAJAJAJAJAJAJA!!!-reía Beeman.
Zero empezó a dar vueltas en el aire y empezó a precipitarse contra la grada de los guerreros, cayendo justo encima de Leo.
-Gracias por cogerme…Leo…-susurró burlonamente Zero.
-Hijo de…-gritó el Mago Dragón.
-Zero, por favor…-le pidió Kisa.-trae a Mistral de vuelta.
Zero no supo que responder. De repente, noto un frío mortal en el cuerpo, al igual que la mano que le había cogido el hombro, era Blaziken. Por lo menos, su parte oscura.
-Un autentico espadachín-empezó-Es aquel capaz de apuñalar sus sentimientos, haciendo que su espada pueda cortarlo todo…solo así serás el más fuerte.
A modo de respuesta, Zero sonrió. Aún herido casi mortalmente, empezó a bajar las escaleras lentamente. Salto al ring, y se colocó en postura de ataque: Batou Ryuu. Las piernas flexionadas, los brazos cruzados por encima la cara, el brazo izquierdo por debajo del derecho, mirando hacia beeman con el puño entre abierto, el brazo derecho por delante la cara, sujetando con fuerza la espada con el reverso del afilado filo a escasos centímetros de la mejilla.
-¡Te espero, monstruo!-gritó provocativamente.
El estadio enmudeció: ¿Realmente tenía un plan? ¿O mataría a Mistral por la victoria?
Beeman se acercaba velozmente, y Zero cerró los ojos. Recordaba cada segundo que había pasado con Mistral, cada momento, cada palabra, cada sonrisa, cada lágrima, y no deseaba su muerte. Zero abrió los ojos, frente a el se encontraba la horrible criatura. Dio un paso enfrente, flexionó fuerte las piernas y dio un potentísimo corte en horizontal, ahogado un grito de horror en el estadio, al mismo momento que Hells, Kisa y Black Rose gritaban un largo y doloroso “No”.
La mitad superior del cuerpo de la abeja salio despedida una gran cantidad de metros, dejando tras de sí un rastro de bilis y sangre. La mitad inferior estaba a escasos metros de Zero, dejando un gran charco de sangre a su alrededor. Y en los brazos de Zero, se encontraba Mistral, que había perdido el conocimiento, totalmente cubierta de sangre y bilis. Estaba viva.
Blaziken se había levantado del asiento y apretaba fuertemente los puños y los dientes.
Zero se levanto con la chica en brazos, alzó su espada hacia donde estaba Blaziken y gritó.
-Un autentico espadachín… ¡Es aquel capaz de reforzar sus sentimiento, haciendo que su espada sea capaz de cortar solamente lo que el desea!-al decir, eso, todo el estadio estalló en cánticos de victoria. Black Rose y Jeckyll bajaron al ring para llevarse a Mistral. Zero cayó de rodillas, había dejado prácticamente todas sus fuerzas en este ataque. Y en un segundo, le pareció que se le iba a parar el corazón. Un potente y ensordecedor zumbido cubrió el estadio. Una risa maléfica congelo todos los gritos de júbilo. Beeman se había alzado de nuevo, y esta vez quería la muerte de Zero, empezó a volar, se abalanzó contra el joven y este se apartó a tiempo con un salto lateral; pero Beeman no se rindió. Sin parar un segundo, volvió a elevarse al cielo y a arremeter contra Zero. Esta vez, el espadachín se apartó pero no pudo evitar un pequeño corte en el brazo. Y así continuamente. El deteriorado cuerpo de Zero se iba moviendo pesadamente para evitar los golpes mortales de Beeman. Alguna gente del público desvió la mirada.
Zero se detuvo, jadeando. Miro su espada, cubierta de sangre. Miro a su alrededor, dirigió su mirada a las gradas, escrutando a cada persona. No podía reconocer a nadie. La vista se le nublaba. Pero de repente, en medio de la multitud, distinguió a la chica que minutos antes había rescatado de las entrañas de la bestia. Las figuras de su alrededor tenían la mano alzada mirándole hacia el, pero no les distinguía.
-¡Cuidado Zero!-gritaban desesperadamente Black Rose y Kisa.
Zero volvió su mirada en Beeman. Se acercaba velozmente, con ambos brazos guadaña en alto, listos para acabar con él. Volvió a mirar adonde estaba Mistral, y sonrió.
-¡No…por favor!-gritó Kisa.
Zero se levantó rápidamente, gritó con fuerza y clavo fuertemente la espada en el suelo. Solo había una forma de parar a Beeman. El golpe de tremendo, haciendo que todo el estadio gritara de dolor. Beeman había atravesado con sus brazos guadaña a Zero, por el hombro izquierdo y por el costado del tronco derecho. Pero Zero no gritó de dolor, había conseguido lo que quería.
-Y…y…ya te tengo…bestia….inmunda…-dicho eso, escupió una gran cantidad de sangre por la boca, alzó la mano derecha y empezó a presionar el cráneo de Beeman. Este abrió la boca, sacó su larga lengua y de la punta de esta empezó a brotar el mortal aguijón.
-Apar…ta eso…-con la otra mano, agarró la lengua de beeman y le clavo su propio aguijón en el ojo de la bestia, pero esta ni se inmuto. Es mas, se puso a sonreír.
Zero no permaneció inquieto, le soltó la cara un instante, y con ambas manos le cogió la cara a la altura de las orejas, apretando con toda su fuerza, haciendo que las garras se empezaran a clavar en el interior de la bestia. De repente, beeman empezó a dar fuertes sacudidas, e intento apartar sus garras del cuerpo de Zero, pero este se lo impedía. Cada vez apretaba con más fuerza, la sangre de Beeman empezaba a mancharle las manos.
-Hoy…moriré…Pero este combate…lo ganare yo…-jadeó Zero.
Beeman solo gritaba de dolor y pánico. Finalmente, Zero profirió un potente grito de guerra, e hizo descender la cabeza de Beeman con gran fuerza, al mismo tiempo que hacía ascender su rodilla, haciendo que la cara del mutante quedara totalmente destrozada. Acto seguido, se arranco fríamente las guadañas del cuerpo y lanzo con fuerza a Beeman, y arrancó la espada del suelo. Las piedras a su alrededor empezaron a quebrarse, y el suelo empezó a temblar ligeramente. Un aura blanca empezó a rodear a Zero. En su mente se formaban ahora miles de imágenes. Combates vividos, enemigos abatidos, amigos conocidos…traiciones, muertes, masacres…cosas que había vivido en su piel. Ver a sus amigos morir destrozados con sus propios ojos, cientos de niños quemados por monstruos…Pero también momentos felices. Y ahora entendía que el viaje terminaba. Su sueño era ser feliz, simplemente. Tener un hijo a quien enseñarle sus habilidades y legarle su espada. Casarse y pasar toda su vida con la mujer amada. Y todo eso…solo era un sueño.
-¡Hoy…!-gritó Zero, mientras el aura blanca seguía creciendo, quebrando el suelo, levantando las piedras y convertirles en polvo al instante.-Hoy… ¡Hoy morirá el guerrero…Y nacerá una leyenda!
El aura se intensificó, Zero había liberado su alma para unirla con el planeta, y ahora el planeta se unía con él. La espada absorbió toda la luz blanca, Zero dio una vuelta sobre si mismo y la blandió contra Beeman. Un potentísimo haz de luz brotó de ella e impactó contra el cuerpo del mutante. Este ataque era muchísimo mas potente que los utilizados hasta ahora. El suelo temblaba, las paredes se partían, las nubes se apartaban.
El cuerpo de Beeman desapareció por completo. Y con el, la pared y la grada sur del estadio, que por suerte, habían desalojado a tiempo todo el publico. Zero estaba allí, en medio, cabizbajo, sonriendo. Todo el público gritó fuertemente de alegría, las sonrisas se formaban en los rostros de sus compañeros…momentáneamente.
Lo que ahora veía Zero era un mundo sin color, totalmente en blanco y negro. Como si se trataran de fotogramas. No se sentía ninguna parte del cuerpo, solo unas intensas ganas de dormir. Se dejó caer, y la caída le pareció eterna. No percibía movimiento alguno, solo imágenes. Líam saltando de la grada. Una gran cantidad de médicos a su alrededor. Mistral desmayada. Hells estaba llorando en el hombro de Black Rose, y esa se mordía fuertemente el labio, desviando la mirada. Leo se apretaba fuertemente los puños. Jecykll tenía el sombrero bajado y no se le podían ver los ojos, pero estaba fumando. Kyro tenía los ojos cerrados y la cabeza bajada. Tenebrus se acercaba con cara de preocupación. No podía ver a Kisa.
El ruido dejo de molestarle, sus latidos cesaron, y en pocos momentos, ya no pudo oírlo.
Los zarandeos de los médicos desaparecieron y dejo de sentir nada…
El frío suelo desapareció. No notaba ningún calor ni ninguna incomodidad.
Solo un último deseo cruzó su mente antes abandonar esta vida.
Que todos recordaran este día.
El día…En el que el guerrero, se convirtió en leyenda.
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Última modificación: Agosto 30, 2008, 09:52 por Zero
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Respuesta #48 :
Abril 21, 2008, 15:14 »
Capitulo Especial: Renace, joven guerrero.
Ya eran las tres de la madrugada. La sala estaba totalmente oscura, salvo por la luz del escritorio. Allí se encontraba Jeckyll, leyendo un montón de informes mientras fumaba un cigarro. Encima de la mesa se podían ver distintos aparatos electrónicos, y una botella de Johnny Walker. Todos los asistentes y ayudantes ya habían marchado, y solo quedaban tres médicos de guardia en la sala de espera. De repente, entró Líam por la puerta, se dirigió con pasos decididos hacía Jeckyll y se sentó a su lado.
-¿Como se encuentra?-preguntó, aún sabiendo la respuesta.
-Muy mal.-contestó secamente.-Actividad neuronal al 13%, todas las extremidades paralizadas, el corazón late 26 veces por minuto y tiene que respirar mediante un aparato. Por suerte, la criogenización puede aislarle de la muerte temporalmente.
-¿Y el alma dragón?-preguntó Líam.
-45%...Le queda poco menos de una semana.-contestó Jeckyll.
-¿Que podemos hacer?-la preocupación del mago blanco seguía en aumento.
-He mandado analizar a todos los guerreros y médicos de aquí. Cuando lo estabilicemos, lo primero será una transfusión de sangre. Y aún así es arriesgado…
-¿Hay algún problema?-continuó Líam.
-He estado analizando la sangre de Zero. Tiene una cantidad de hematíes y de leucocitos mucho mas elevada de lo normal. Casi ocho millones hematíes por microlitro y diecisiete mil leucocitos por microlitro. Al igual que su cantidad de plaquetas por microlitro, que llega casi al millón…Pero aparte de eso…
-¿Hay más?-siguió Líam.
-Su sangre contiene una cantidad enorme de Sustancia X…Hace un tiempo descubrí que su espada era capaz de generar dicha sustancia. Aplicada al cuerpo tiene un efecto parecido al de los asteroides, pero mucho más eficiente y más devastador. Un ser humano normal puede resistir un 0,9% de Sustancia X en su sangre sin morir…Zero tiene casi un 12%...
-¿Y que sacas de todo eso?
-Sinceramente nada…solo el porque no ha muerto del todo. Su capacidad regenerativa y preventiva es muy superior a lo normal, y la gran cantidad de Sustancia X en su sangre explica el porque una perdida tan descomunal de sangre no impide que pueda moverse y seguir luchando.
-Y luego está el alma dragón…-continuó.
-¿Qué es eso del Alma Dragón?-una voz les sorprendió. Se trataba de Melancio, que venía seguido por Black Rose, Mistral, Kisa y Hells.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó Líam mientras se levantaba de la silla.
-Las vi pasar mientras contemplaba el mar, y decidí acompañarlas….Quieren ver a Zero.
-Ahora no puede ser-concluyó tristemente Líam.
-Tranquilo…si puede ser.-Jeckyll se levantó. Guiado solo por la tenue luz de la lámpara de sobremesa, paso por encima unos cables y se dirigió a un estrecho pasillo, apretó unos interruptores y se encendió la luz del reciento. Estaba todo llenos de mesas llenas de papeles por encima. En la parte más adelantada se encontraban mesas llenas de ordenadores, y encastada en la pared, un gran aparato metálico de color negro, como si se tratara de una compuerta. Todos los cables salían de allí. Jeckyll se acercó al aparato e introdujo un código en un panel que tenía medio oculto. Las compuertas se empezaron a abrir. Detrás de ellas se escondía una enorme cúpula. Llena de agua, y flotando en ella, estaba Zero. Tenía una mascarilla para ayudarle a respirar. Estaba totalmente cubierto por un fino traje blanco, lleno de cables. Parecía estar dormido placidamente.
Las chicas se acercaron a la cúpula y Hells acercó su mano al cristal retirándola de inmediato.
-¡Esta fría!-gritó.
-Quince grados bajo cero…podéis mirarle ahora que esta indefenso, pero no gritéis.-concluyó Jeckyll.
Melancio se sentó al lado de Líam, y Jeckyll regresó a su asiento, tomo un sorbo de whisky y volvió a coger los informes.
-Una vez hable con Zero acerca de el Alma Dragón.-empezó Jeckyll.-Según el, si se concentra puede entablar conversación con esa Alma. Me dijo que ella misma le explicó que era. Así que partiremos de que eso es verdad, que existe ese ser en el interior de Zero.
-Continua-le pidió Líam.
-Bien…Como ya he dicho antes, el cuerpo de Zero suele contener una cantidad de sustancia X que ronda el 12%.
-¿Como es posible?-preguntó sorprendido Melancio.
-No más interrupciones.-dijo Jeckyll.-Bien…la espada tiene la capacidad de generar dicha sustancia al cuerpo de Zero. Sabemos que un humano no puede tener en el cuerpo más de un 1% de Sustancia X sin…fallecer. Así que la pregunta es… ¿Por qué Zero sigue vivo?
Un largo silencio lleno la sala.
-Sabemos del cierto que la Sustancia X es muy nociva, y que los leucocitos no pueden combatirla, tengas uno o doscientos millones. Es decir, si te injertas una cantidad superior al 1%, morirás. Eso nos quiere decir, que hay algo en Zero que consume ese 11% de forma continua, haciendo con sus capacidades físicas sean muy superiores de lo normal de forma permanente.
-…El alma dragón-musitó Líam.
-Premio. El alma dragón no es más que un sistema de defensas muy superior al propio sistema que poseemos los humanos. Y con eso he llegado a una conclusión…Cuando Zero se enfada, su pulso se acelera. La cantidad de Sustancia X en su sangre se incrementa del 12 al 17%, con lo cual el Alma Dragó tiene que forzare y trabajar mucho más…Cuando el alma dragón consume la sustancia X de forma más acelerada de lo normal, se puede ver a simple vista, en forma de una especia de aura roja.
-Ya lo entiendo, el aura roja aparece cuando el alma dragón consume más cantidad de sustancia X, haciendo que el cuerpo de Zero aumente aún más su potencia.
-Yo no lo entiendo-intervino Melancio.-Si el alma dragón lo que hace es que la sustancia X no sobre pasé el 1% en su sangre, que mas da que consuma un 12 o un 15%? El alma siempre limitara esa cantidad a 1%, consuma un 20% o un 12%.
Jeckyll levantó la mirada. Era obvio. El alma dragón impedía que la cantidad de sustancia X en el cuerpo de Zero aumentara del 1%. Entonces…Si Zero se mantenía siempre con un 1% y mostraba tal fuerza, ¿porque al aparecer el aura roja le aumentaban las capacidades físicas de una manera tan drástica, si seguía manteniendo aquel 1%?
-Cambiemos la idea… ¿Que sabemos?...un 12% de la sangre de Zero es Sustancia X, y a pesar de eso no muere. Cuando su pulso se acelera, la cantidad aumenta a 17% y aparece el aura roja. Además, el alma dragón cada vez esta menos latente en el, a la par que sus signos vitales, por eso deducimos que si no muere es por dicha alma….
-Espera… ¿Como has podido ver que posee un 12% de Sustancia X en la sangre si el alma la consume?-volvió a preguntar Melancio.
Jeckyll hizo una mueca. Se le escapaban demasiadas cosas cuando se trataban de fenómenos tan poco científicos.
-¿Y si pensamos en el alma dragón no como un consumidor de Sustancia X para prevenir la muerte de Zero, sino como un transformador de dicha sustancia en energía?
Jeckyll abrió los ojos. Rápidamente, se puso a teclear en el ordenador de forma frenética. Se pasó allí casi media hora. Las chicas se despidieron de ellos. Finalmente, después de varias maldiciones a las divinidades por parte de Jeckyll, sonrió.
-Bien…Pensemos ahora…que Zero es como un Dios.
-¿Cómo?-preguntó extrañado Líam.
-El Alma Dragón es un sistema de supervivencia independiente que aísla de su cuerpo la sustancia X. Solo se manifiesta de forma activa cuando la vida de Zero peligra, convirtiendo toda la sustancia X aislada en energía durante un periodo de tiempo, echo que se ve como un aura roja.-concluyó.
-¿Y como es posible que Zero tenga de forma permanente tanta fuerza sin necesidad de activar el aura roja?-preguntó extrañado Melancio.
-¿Tu no sabes que bien sienta un buen desayuno por las mañanas, no?-dijo Jeckyll burlonamente.
-¡Espera!-casi gritó Líam.-Si el Alma Dragón mantiene aislada del cuerpo la Sustancia X, cuando esta desaparezca…
-Exacto…-dijo Jeckyll bajando la mirada.-el cuerpo de Zero se verá gravemente infectado y morirá.
-¿Y que podemos hacer?-dijo Melancio.
-Tenemos que hacer que Zero se recupere, si lo logramos es posible que el Alma Dragón se active de nuevo bloqueando la sustancia X.
-¿No puedes quitársela del cuerpo?
-Esta muy inestable ahora mismo. Cualquier reacción que pueda tener podría acabar con él.
-¿Y como podemos tratarle sin tocarle?
-Con magia curativa.
Líam se levantó.
-La magia curativa no puede curar la muerte…
-No esta muerto.-dijo Jeckyll.
-Sería inútil. La Magia curativa sirve para sanar heridas o aliviar el cansancio…
-Ya había contado con eso…Precisamente, estoy trabajando en ello ahora.
-¿De que se trata?-intervino Melancio.
-Mañana os lo contaré. Ahora mismo estoy muy cansado…Pero antes de que os vayáis…dadme una muestra de sangre.
Eran las cuatro de la madrugada. Jeckyll pasaba al ordenador los resultados del análisis... Ni Líam ni Melancio eran compatibles.
-Tsk…-se quejó Jeckyll mientras miraba los datos.-…Anda.
Se había quedado mirando los datos de Líam y los comparó con los de Zero.
-La medía de plaquetas en un ser humano es de 266.000 unidades por microlitro, haciendo que una herida cicatrice un unos cinco días…Zero posee 988.000 unidades por microlitro…Pero... ¿Que demonios es Líam…?
Jeckyll se levantó. El Aura Dragón mostraba un 42%. Cogió una libreta con los apuntes de cada luchador. De momento tenía a 6 y ninguno compartía grupo sanguíneo con Zero. Se apuntó a Melancio y a Líam y debajo de Líam escribió en letra pequeña.
-7.996.600 Plaquetas por microlitro…-murmuró Jeckyll.-Isla de locos…
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Re: [Fic]Torneo Leyenda
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Respuesta #49 :
Abril 28, 2008, 20:43 »
Capitulo Especial: Verdades ocultas.
Jeckyll tecleaba rápidamente en el ordenador. No había logrado dormir mucho aquella noche, pero para la ciencia toda aquella era un gran adelanto. Cogió un teléfono que tenía al lado.
-¿Como va todo?
-Casi completo.
-Os doy dos horas.
-Necesitamos por lo menos cuatro.
-Tres.-y colgó.
Acto seguido, entro Líam por la puerta, con cara de no haber dormido lo suficiente.
-Buenos días.-dijo enérgicamente Jeckyll.
-Buenos días…-contestó Líam casi en un bostezo, y se sentó al lado de Jeckyll.
-En tres horas estará listo todo.
-¿En que consiste?
Jeckyll sonrió maliciosamente.
-No salvare a Zero, a menos que me aclares muchas cosas.
Líam se sorprendió ante tal afirmación.
-Sé que no dejarías morir a Zero.
-Sé que sabes que mi capacidad de razonamiento es muy baja por culpa del alcohol.
Líam sonrió.
-¿Qué deseas saber?
Jeckyll tonó aire y frunció el seño.
-He viajado por todo el mundo, Líam…Y he visto todo lo que el mundo ha podido enseñarme. No sé porque los demás no se han extrañado con todo eso, pero… ¿Como es posible que realmente no supiera de la existencia de personas con tanto poder?...No son de este mundo, ¿verdad?
Líam sonrió de nuevo.
-Vaya…es algo mas complicado que eso.
-¿Alienígenas?-preguntó con seguridad Jeckyll, a lo que Líam contesto con una jovial carcajada.
-No, nada de eso…La vida en otros planetas no existe, Jeckyll.
-¡No me tomes por tonto!
-Esta bien…Se podría decir más bien…”realidades paralelas”.
Jeckyll enmudeció, cogió una libreta, se acomodó y le dijo a Líam.
-Cuéntamelo todo-su voz mostraba el más gran interés.
-Toda existencia reside en un gran Multiverso. Este multiverso esta creado por una infinidad de “Planos Dimensionales”, totalmente ajenos los unos a los otros.
-Continua.
-Viajar por dichos Planos Dimensionales es en teoría…imposible. Por lo menos libremente. Hay ciertos Planos donde la tecnología es muchísimo más avanzada que aquí y han logrado crear portales para viajar a otro Plano, pero eso es todo.
Jeckylll escribía frenéticamente en la libreta.
-Enilla tenía un don que muy pocos poseen. Era una Caminante de Planos, y podía viajar por el continuo espacio-tiempo libremente.
-Caminante de Planos…-apuntó y subrayo Jeckyll.
-Por lo que sé, hace muchísimos años, un Caminante de Planos de gran poder desvió ligeramente todos los planos dimensionales, haciendo que todos se encontraran en un momento. Para evitar el caos, encerró ese punto de encuentro en una gran dimensión, y dejo allí algunos Caminantes de Planos para que vigilaran esta dimensión. Enilla era una de esos Caminantes, y esa dimensión fue nombrada “Atomic”. Atomic es un punto de encuentro de todos los seres que habitan en el Multiverso, y que allí pueden elegir en que Plano Dimensional entrar.
-Atomic…creo que he oído antes ese nombre…
-Al entrar en un Plano Dimensional, pierdes todo recuerdo acerca los otros Planos Dimensionales visitados y sobre Atomic mismo. Cuando Enilla organizo el Torneo, mando distintas invitaciones a los seres de Atomic, y al entrar en este Plano, olvidaron todo lo vivido anteriormente. Yo y Taiki sabemos todo eso porque Enilla no tienes esa perdida de memoria, así que puede que todo lo que te diga no sea cierto.
-¿Y ahora que Enilla ha muerto, que haremos?
-Si no hubieras sabidos todo eso, eso no te atormentaría. Este Plano Dimensional es un poco distinto a los demás, pues ha sido creado por Enilla exclusivamente por el Torneo, mezclando distintos Planos Dimensionales, así que regresaremos al punto de salida de dicho Plano Dimensional original.
-Es algo increíble.
-Lo sé, pero es lo que Enilla me contó.
Jeckyll se quedo unos minutos repasando todo lo que había escrito.
-¿Me cuentas ahora lo de Zero?-preguntó Líam.
-Aún queda un par de horas hasta que este listo todo, podemos seguir hablando…
-¿Qué más quieres saber?-preguntó extrañado Líam.
-Todos los participantes somos más o menos normales, supongo que dicho poder debe ser algo común en su Plano Dimensional…
-Veo que lo has entendido.
-Pero científicamente, me interesa Beeman. Cuéntame absolutamente todo sobré él.
-Si me disculpas.- Líam se levantó y se fue. A los pocos minutos regresó con unos papeles.
-Dame eso.- casi gritó Jeckyll.
-Te contaré lo que hay.-dijo Líam apartando los papeles.
-Esta bien…
-Beeman es un ser originario de un Plano Dimensional muy distinto a todos los conocidos. Su nivel tecnológico es infinitamente superior al nuestro. Hace cuatro años, Enilla “ayudó” a su construcción sin que ella lo supiera.
-¡Eso no me interesa! Lo que…
-Está bien. Beeman fue creado como un arma de destrucción masiva. Esta, concretamente, fue el cuarto experimento realizado para construirlo, y el primero en tener éxito. Se un humano condenado a muerte para crearlo.
-Sigue.
-En primer lugar, se inutilizó el sistema digestivo, el reproductor y el excretor. Luego usaron esto.-Líam enseño una pequeña estaca del tamaño de una canica hecha de metal.-Este aparato segrega continuamente una sustancia estimulante directamente al cerebro de Beeman. El problema llego con la debilidad de la muerte. Si perdía la cabeza, Beeman moría. En el tercer experimento se soluciono eso. Mataron y arrancaron las partes del cerebro que Beeman no necesitaba, memoria, sentimientos, el habla y la vista. Finalmente, el cerebro de Beeman alcanzó el tamaño de una pelota de tenis. El cerbero fue clonado varias veces, y reducido a un tamaño casi minúsculo, repartido por todo el cuerpo de Beeman.
-Con eso tenemos a un ser sin sentimientos, que no siente el dolor ni las necesidades básicas del hombre, con una sobredosis permanente que lo mantiene despierto y agresivo, y que sus funciones cerebrales tienen origen en todo su cuerpo, no solamente en el cráneo…es increíble.-dijo Jeckyll.
-Y no es todo. Los ojos fueron manipulados, haciendo que el izquierdo sea un visor térmico, y el derecho tenga rayos X. El tercer experimento llego hasta aquí.
-¿Qué paso con ese?
-En este Plano Dimensional esta continuamente en guerra, el tercer experimento fue a un campo de minas, perdió las piernas y no logró moverse más.-dijo Líam mientras seguía leyendo los papeles.
-Con el cuarto se soluciono. Cubrieron todo el esqueleto con una coraza de “Acero de Meteoro”, el más duro que existe en todo el Multiverso. Las extremidades superiores inferiores fueron extirpadas y le colocaron huesos de Acero de Meteoro puro, luego le injertaron unas piernas y unos brazos con todos los tejidos muertos. Eso no fue todo, le injertaron el aparato de regeneración en cada extremidad y uno más potente entre las costillas. Ese aparato fundirá la carne muerta de Beeman y volverá a unirla al resto del cuerpo, además que tiene un sistema de auto-búsqueda como ya vista en el combate de Zero.
-Bien…Un ser que sus funciones cerebrales provienen de todo el cuerpo, puede unir al acto partes separadas o desgarradas de su cuerpo y no siente dolor alguno. Además, todo su esqueleto es de un material extremadamente duro y posee visión de rayos X y visión térmica, gracias a un aparato no tiene la necesidad de dormir y siempre esta en estado agresivo…
-Además, no siente el cansancio, así que puede correr mucho más rápido que un humano normal y golpear sin miedo al dolor…
-¿Si sus huesos son rotos, también pueden ser regenerados con el aparato de los hilillos?
-No, pero ya pensaron en eso. La piel de Beeman puede absorber unos minerales específicos que se encuentran tanto en la tierra o en el agua, y en question de minutos puede crear nuevos huesos.
-Antes dijiste que Enilla ayudó en su creación.
-Parcialmente, en dicho Plano acudieron a Enilla para que les traerá cierto material de otra Dimensión.
-Esos ya tenían conciencia de la existencia de los Planos Dimensionales por lo que veo…
-Así es…Enilla les trajo lo que pedían, unos seres extraños parecidos a gelatina azul que tienen unos cristales rojizos en su interior, y pueden adoptar cualquier forma…
-¿Y que sacaron con eso?
-Lograron injertar ese extraño material rojizo en las extremidades de Beeman, logrando que así pueda mutar sus brazos y piernas en las formas que el desea. Parece ser que sobre la piel viva, dicho material pudre y corrompe la carne…
-¿Como pudo sobrevivir a tantas operaciones?
-No lo sé…y la cosa sigue. Los dientes de Beeman fueron todos arrancados y en su lugar colocaron unos afilados colmillos de Acero de Meteoro. No se sabe si fue un error o no, pero Beeman siente la necesidad de comer, aunque no pueda digerir. Estimularon su olfato haciendo que fuera muy superior a la de el mejor perro…Dio un resultado inmejorable en el campo de batalla contra prácticamente todo, excepto contra grandes fortalezas y vehículos de gran blindaje. Para las grandes fortalezas parece ser que fue bastante fácil, le injertaron el exoesqueleto unas alas semi-transparentes que puede guardar dentro de su piel. Dichas alas están cubiertas por un acido corrosivo y tienen el contorno muy afilado…y el problema llego con los Vehículos de gran blindaje…
-¿Qué ocurrió?
-Beeman podía matar a todo un ejercito el solito, pero tardaba demasiado en poder atravesar y destruir el armazón de un vehiculo de gran blindaje. En su contra, equiparon los vehículos con un sistema de altísimo voltaje en el armazón, haciendo que Beeman no pudiera atacar…y así llego la última modificación en Beeman, y el origen de su nombre: el aguijón.
-El aguijón, es cierto…
-Le injertaron en el cuerpo una glándula de protección con el aguijón en su interior, haciendo que pueda moverlo y sacarlo por cualquier parte del cuerpo…Dicho aguijón esta echo de una aleación especial, y es mucho mas duro que el Acero de Meteoro. De hecho, puede atravesar un armazón de hasta cinco centímetros de grueso de Acero de Meteoro como si fuera mantequilla. Dicho aguijón tiene tres funciones que puede tendría que activar Beeman con su pensamiento, pero por desgracia no puede. Así que en un intento de tentar al azar, pusieron un dispositivo en el aguijón haciendo que se dispare uno de las tres funciones al azar. Dicho aguijón puede disparar un rayo térmico de más de cinco mil grados de temperatura, puede provocar una potente explosión alimentada por una carga permanente que es alimentada por el propio calor corporal de Beeman, o aplicar una dosis de un veneno mortal. Una gota de ese veneno diluido en un litro de agua, podría acabar con la vida de un gran bosque. Una gota concentrada puede desintegrar un dragón en question de pocos segundos…
-Y Zero acabó con esa cosa…
-Si, eso es todo sobre Beeman.
-Así que tenemos eso…Toda existencia habita en un gran Multiverso, dividió en infinitos Planos Dimensionales. Dichos Planos tienen un punto de encuentro común llamado Atomic. En este punto, los “Usuarios de Atomic” pueden viajar a otro Plano Dimensional, olvidado toda existencia de Atomic, así como su vida en otro Plano Dimensional, a menos que dichos Planos se crucen en un futuro. Enilla era una Caminante de Planos, y podía viajar de Plano en Plano de forma libre.
-Exactamente.
-Beeman era un ser un Plano Dimensional cuya tecnología es muy superior a la nuestra. Beeman no tenía Sistema Reproductor ni Sistema Digestivo, y su Sistema nervioso esta modificado para que no sintiera dolor. Sus funciones cerebrales provienen de todo su cuerpo, y dicho cerebro ha sido modificado para que no tenga sentimientos ni memoria, además de estar corrompido por una sustancia que evita que Beeman sienta cansancio y este siempre en un estado agresivo. Posee tanto visión de rayos X como visión térmica, y su olfato es muy superior al del mejor perro. Sus dientes pueden romper una roca con suma facilidad. Beeman podía mutar sus extremidades superior e inferiores gracias a un material metamorfo. Los huesos de dichas extremidades están hechos de Acero de Meteoro puro, y puede regenerarlos absorbiendo los minerales necesarios tanto del agua como de la tierra. El esqueleto de su tronco esta cubierto por dicho Acero de Meteoro, y posee un aparato capaz de juntar y fundir partes arrancadas de su cuerpo o cortes en su piel. El corazón esta cubierto del mismo material. Tenía la capacidad de volar con unas alas semi-transparentes, cubiertas por un acido corrosivo y con un contorno afilado. Beeman puede correr mucho más que un humano normal. Además, Beeman posee un aguijón que puede atravesar los más duros materiales existentes con suma facilidad, y puede aplicar al azar un potente rayo térmico de corto alcance, una fuerte explosión o una mortal dosis de veneno. Además, la piel de Beeman esta cubierta por una fina capa de Acero de Meteoro, aumentando así su resistencia.
-¿Eso de la piel de donde lo has sacado?
-Analice su piel hace un tiempo, pero no pude averiguar que era ese material.
El teléfono sonó. Jeckyll lo cogió rápidamente.
-¿Si?
-Todo listo, doctor.
-Perfecto.
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Respuesta #50 :
Mayo 13, 2008, 00:41 »
Capitulo Especial: Sangre de los vivos.
Ya había oscurecido cuando Jeckyll golpeó la puerta de Líam. Se oyeron unos pasos en el interior y rápidamente el joven mago asomó la cabeza.
-Ya esta todo listo, Lord Líam.-dijo Jeckyll con una sonrisa macabra mientras inclinaba la cabeza en modo de saludo.
Con pasos rápidos, cruzaron el largo trecho que separaba el hotel del hospital, bajo la luz de la luna. El silencio era absoluto. De repente, Líam empezó a hablar en tono de reproche a Jeckyll.
-Ansem, encontré el jefe de enfermería encerrado en el armario de las escobas…La próxima vez que quieras ponerte al mando, me lo pides… ¿De acuerdo?
-Sabes que no lo haré.-contestó con una sonrisa.
En pocos minutos llegaron al hospital, subieron rápidamente las escaleras y entraron en una extraña habitación.
Era totalmente blanca, y estaba cubierta por un extraño cristal. En el centro se encontraban dos sillones dispuestos de tal forma que si alguien se sentaba se encontraría cara a cara con el del otro sillón. Lo que mas llamaba la atención era el ser del centro. Parecía un robot cubierto por fibras que simulaban los tejidos musculares y estaba derecho mirando hacia la silla de la izquierda.
-Bien, Zero esta a salvo de todas sus heridas, pero su vida se esta apagando poco a poco…-empezó Jeckyll.-Necesitamos de tu magia curativa para volverle la conciencia y empezar así el proceso de rehabilitación.-dicho eso, hurgó en sus bolsillos y saco un largo cigarro, lo encendió y siguió hablando.
-Debido a su estado tan critico y su fortaleza natural hacia la magia, tu poder es…insuficiente…
-Si, lo sé.-contestó Líam un poco abatido.
Aquella misma tarde, después de hablar sobre Beeman, el teléfono sonó e informaron a Jeckyll para probar el experimento. Líam y Zero se sentaron cara a cara y aprovechando los cristales reflectantes de las paredes, Líam desplegó todo su poder curativo, pero fue inútil. Jeckyll había dicho que se encargaría de todo y que Líam fuera a descansar.
Jeckyll había echo sentar a Líam en la silla que estaba a las espaldas del robot biónico.
-Bien…Líam, voy a anestesiarte…
-Adelante.
Líam quedó sumido en un profundo sueño, y Jeckyll empezó. Colocó un casco a Líam y empezó a conectar un montón de cables con el robot, después aisló la silla de Líam con una gruesa cúpula de metal negro. Pasaron dos horas antes de que Jeckyll acabara.
-Líam, despierta…-una voz retumbó en la cabeza de Líam.
Poco a poco, Líam se despertó y abrió los ojos. El robot ya no estaba y solo podía ver la silla enfrente el, sin nadie sentado. Apenas podía moverse y se sentía muy pesado.
-Jeckyll…no puedo moverme…-decía Líam sin fuerzas.
-Ahora mismo, estas en el cuerpo del ser biónico…
-¿¡Qué?!-gritó de repente, desperezándose de repente. Movió los brazos y vio el tejido muscular de la maquina.- ¿Qué demonios has hecho?
-Ahora, esta maquina es una extensión de tu cuerpo…como si se tratara de un arma, ahora mismo ves a través de sus ojos. Intenta realizar tu magia.
Líam se concentró y levantó los pesados brazos del robot. De su mano salió un brote de luz.
-No esta mal, un 94% de potencia de la que usaste la ultima vez.-comentó Jeckyll.
-¿Y como ayudaremos a Zero con esto?
-Inyectaremos dentro del robot una enorme cantidad de sustancia X.
-¿No será peligroso?
-Por supuesto, el robot ya no servirá más. Pero tu tranquilo, no te pasara nada. La inyección de la sustancia durara diez minutos, así que concéntrate.
La otra puerta se abrió y entró una enfermera. Llevaba una silla de ruedas, con Zero sentado en ella, inconciente. Tenía un aparato que le ayudaba a respirar y muchos cables dentro del fino ropaje blanco. Uno de los monitores que había marcaba un 7% del alma dragón. Estaba terriblemente pálido.
-No aguantara mas de veinte minutos fuera de la cúpula, así que esfuérzate al máximo.- la voz de Jeckyll retumbaba en los oídos de Líam.
-De acuerdo.
Jeckyll entro en la sala y sentó a Zero en la silla, frente a Líam. Conectó los cables a las paredes reflectoras y tecleó algo en un ordenador que estaba detrás de la silla. De repente, el móvil de Jeckyll sonó.
-Perfecto. Preparadlo todo.-colgó y miró hacía el robot.-Ya tenemos a los donantes listos-se volvió a meter a la ante sala.-Tres minutos para descarga completa de sustancia X en el cuerpo biónico.
Líam cerró los ojos. En su mente veía las imágenes de Taiki y Enilla en sus últimos momentos, antes de morir en manos de Cronos, y no quería que Zero también dejara esta vida. Recordaba todos los combates de Zero, siempre luchando con pasión y con fuerza, y le costaba de creer que ahora, por culpa suya, estuviera entre la vida y la muerte. Abrió los ojos, estaba sudando y sentía una voz lejana.
-…o…te…eis…cinco, cuatro- era la voz de Jeckyll.
-¡Vamos allá!-Liám empezó a concentrar toda su fuerza.
-¡Ya!-gritó Jeckyll, que al mismo instante bajo una palanca, haciendo que salieran dos paneles encima la silla de Zero.
Líam alzó ambos brazos, y una enorme esfera blanca surgió de ella, ocupando toda la sala.
Jeckyll observaba los monitores. El del alma dragón subía drásticamente, y los signos vitales de Zero se estabilizaban a velocidad de vértigo.
-Sigue así, Líam.-ordenó Jeckyll por el megáfono, pero no obtuvo respuesta.- ¿Líam?
De repente, la luz blanca empezó a tornarse de color verde. La coraza del robot empezó a desconcharse, y la silla de Zero empezó a temblar de forma peligrosa.
-¡Líam, ya puedes parar!-gritó Jeckyll. Seguía sin obtener respuesta.
De repente, la silla de Zero se rompió, y Zero empezó a levitar, movido por la fuerza mágica de Líam.
Jeckyll tecleo rápidamente.
-¡Maldita sea!-el monitor mostraba una infestación de Sustancia X en el aire, y una gran concentración de ella en la cabina de Líam. Rápidamente, se colocó un traje aislante y entró en la sala. El aire era muy espeso, y apenas podía moverse. De repente, Zero se despertó y empezó a gritar de dolor. Jeckyll no se paró un segundo y desbloqueo la cúpula de acero. Líam estaba allí, sentado, apartando los puños con tanta fuerza que le sangraban. Arrancó el casco de Líam, y vio que el chico tenía los ojos inyectados en sangra y salidos de las orbitas. Le pego un fuerte puñetazo. Líam se despertó del trance.
-¡Líam, termina con eso, ya!-gritó.- ¡La magia esta contaminada, despéjala!-dicho eso, pulso un botón y el techo se abrió, mostrando un precioso cielo estrellado. Líam alzó un brazo hacía el firmamento.
-¡Rayo Lumínico!
Un potentísimo haz de luz salió por el techo del hospital y cruzo todo el cielo, iluminando momentáneamente toda la isla.
Sin perder tiempo, jeckyll clavó un raro aparto en la pierna de Líam, que aulló de dolor.
-No estas infectado.-rápidamente saltó hacia adonde había caído Zero y repitió el proceso.- ¡Zero esta bien!
Líam estaba absorto mirándose la mano. La tenía quemada por la potencia de su propio ataque. Recordaba que mientras estaba concentrando su magia, le vino de repente un fuerte dolor de cabeza.
-¡Líam, tenemos que llevarle a la sala de transfusiones!
-¡Sí!
No había tiempo para nada, Zero no estaba contaminado, pero estaba muy débil debido a la falta de sangre, y llevaba veinte minutos fuera de la cúpula. Salieron de la sala rápidamente. La sala de transfusiones estaba al otro lado de la sala, pero se tenía que dar un rodeo completo para llegar. Jeckyll tenía prisa, y anteriormente ya había echo estallar la pared. Entraron, y ya había enfermeras que le habían preparado las camas. La primera y la tercera estaba rodeadas por una cortina y no se podía ver quien estaba en su interior, y tumbaron a Zero en la segundo. Lo intubaron rápidamente y empezó la transfusión.
-Responde bien…Creo que se salvara.-comentó Jeckyll.
Líam respiro aliviado.
-¿Quienes son los donantes?
-Las donantes-le corrigió Jeckyll.-Black Rose y Mistral.
Líam lo miró con cara de sorpresa.
-¿y ahora qué?
-Tú vete a dormir, y mírate de sanar la mano.
-¿Y Zero?
-Yo me quedare aquí, ya me encargare de todo.
-Mañana es tu combate contra Blaziken, descansa…-dijo Jeckyll.-No es alguien fácil de batir.
-Eh, eh…que tu tienes que ser imparcial-dijo jeckyll a modo de broma.
Líam miró a Jeckyll unos segundos.
-Ansem…Sé que tienes una gran empresa de armas, y que tus ganancias diarias superan con creces el premio de este torneo
-Bueno…-dijo Jeckyll sin darle importancia al asunto, dando una calada.-Tienes razón.
-Tú no posees ninguna clase de poder como muchos de los demás, y un premio en metálico no puede llamar a alguien tan rico… ¿Por qué viniste al Torneo?
-¿Qué quieres decir con lo de que no tengo ningún poder?
-Ya me entiendes…Melancio, Zero, Kyro, Leo…Luchan por que tiene un gran espíritu de lucha que los impulsa adelante, para ser los mejores.
-Puede que yo no pueda crear enormes esferas de fuego, que no pueda partir un estadio de un espadazo o no pueda invocar un dragón, pero…-dicho eso, se sacó el cigarro de la boca y lo rompió, cerró el puño con fuerza y se dio un golpe en el pecho.-Mi vida es la lucha, y mi espíritu de guerrero es tan o mas fuerte que el suyo.
Líam lo miró y sonrió.
-Buenas noches, guerrero.-dijo mientras se giraba y regresaba a sus aposentos.
-Mañana…-murmuró Jeckyll mientras observaba una probeta con sustancia X.-…Será un gran día.
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Respuesta #51 :
Julio 09, 2008, 22:58 »
Capitulo Especial: Personalidades Impías.
- Aun recuerdo el primer día de todo esto… y parece que fue ayer. Bueno, cuando se tiene una vida eterna, los años realmente pasan bastante rápido……………¿Crees que algún día me reuniré con ellos?. Ha pasado tanto tiempo que no puedo saber si quiera si estarán vivos. Realmente si ganara solo pediría como premio poderles ver aunque sea solo un día y poder volver a retomar esa vida.
Blaziken estaba tumbado en su cama mirando al techo con los ojos entrecerrados. Realmente estaba adormilado pero algo no le dejaba dormir, no sabia si era el calor, o el agobio que le daba siempre aquella noche de Junio, una noche que llevaba repitiéndose año tras año durante los dos últimos milenios terrestres.
- ¿Volverías a hacer lo que hiciste aquel día sabiendo lo que te ocurriría? .- Dijo una voz en su interior
- Quizás no me guste, pero… no me arrepiento de haberlo hecho, actue de la mejor manera posible e hice lo que tenia que hacer. Además…- No dijo nada más.
- El destino es bastante traicionero y tu destino se inicio justo en el mismo momento que decidiste hacer aquello. Si no lo hubieras hecho nunca hubieras llegado a vivir hasta hoy.
- Puede, pero bueno… este es mi castigo y debo cumplirlo si quiero volver a ser feliz algún día.
- Podrías haber vivido de otra forma y no pasar una existencia tan triste
- Yo solo me he dejado llevar, de día en día, de mes en mes, de mundo en mundo…
- Y así estas… solo y triste. Solo tienes a tu caballito y a la niña esa que vive contigo
- Bueno, pero tengo los sueños
- ¿Sueños?
- Deberías saberlo, los sueños al final son como recuerdos, y los recuerdos son como sueños. Yo no noto la diferencia
- ¿Y mañana que piensas hacer?
- Tenemos un trato así que… bueno… Jeck te toca a ti
- Excelente
El color de los ojos de Ikky cambio de su verde habitual al rojo fuego. Tras esto sonrió, se levanto de la cama y desapareció en cuestión de segundos.
- Odio tener que confiar en ti, pero espero que me ayudes a completar mi sueño.- La voz se oyó muy bajito en la cabeza de Blazi mientras este se dirigía a algún lugar en el que estirarse antes del combate…
....
Era la noche anterior a la segunda semifinal. Todo estaba en calma en la zona de cuidados intensivos de la isla. En una de las salas de enfermería donde mantuvieron a Zero, Jeckyll había hecho instalar un sistema de televisiones conectadas entre si de manera que podía controlarlas todas desde un teclado informático. Era su nueva habitación dentro del complejo, pues se sentía mucho más a gusto que en su residencia y era todo mucho mas practico.
El doctor miraba con cuidado todas las pantallas a la vez y hacia anotaciones. En ellas se veía a Breaker luchando contra sus adversarios en cada una de sus batallas. Le parecía un ser sobrehumano por cada uno de sus cuatro costados, muy superior a él, pero la vida le había enseñado que una buena masa encefálica podía enfrentarse perfectamente a cualquier grupo de músculos superdesarrollados.
-Dios… de acuerdo que he sido un cabrón…. Pero por favor…. Ayúdame.
-¿Para que quieres a Dios teniéndome a mi? –Una voz ronca sonó a sus espaldas.-
Jeckyll se giró instintivamente y apuntó con un cold 45 que había encontrado en la enfermería. No había nadie .Dejó el cold en la mesa y le pegó un trago al vaso de whisky. La voz le había sido extrañamente familiar pero si era quien el creía… no era su voz habitual. Se volvió a sus pantallas y siguió anotando.
-¿En serio no sabes quien soy? –La voz parecía contenta.-
-Ese olor es inconfundible… apestas a sustancia X. Con lo cual deduzco que eres yo… para ser exacto eres Hide.
-¡Bingoooo!
Sintió una presencia a su lado y se obligó a mirar. Era él. Algo más alto que el doctor y con el pelo corto. Era mucho más musculazo y tenía todas sus extremidades “en regla”. Sintió como si se sentara en la silla que había a su lado y le escudriñaba la mente.
-¿Qué haces Ansem?... –Agarró la botella de whisky y le dio un par de tragos.-
-Para ti Sr. Jeckyll y ya sabes lo que estoy haciendo… ¿Por qué preguntas? –Le dio una calada al cigarro.-
-Porque así puedo sentir que estoy vivo, solo contigo puedo sentirme una persona.
-Bueno, hoy estoy contento así que te tratare como a alguien digno de esta sociedad, porque nunca se cuando me puedes ser útil. Estoy estudiando al señor Blaziken para poder tener una oportunidad contra él en la pelea.
-Interesante… -Se mantuvo unos segundos en silencio.- ¿y porque no me dejas a mi? Será más rápido y más fácil.
-Porque quiero pobrar algo en esta batalla –señaló distraídamente una caja.-… y además si gano… podremos enfrentarnos a Zero.
-¿Zero? ¿Pero Zero, Zero?...-La cara se le iluminó de alegría mientras se señalaba la cabeza como un simio.-
-Si… Zero… ¿Impresionado de hasta donde he llegado?
-Pues si, porque eres tan cobarde que siempre sueles acudir a mi cuando las cosas se ponen feas.
-Tranquilízate machote… llevas encerrado mucho tiempo…
-El otro día en el bar…. –Le interrumpió.-
-¿Y antes de eso? –Le enseñó un estuche con dos dosis de Sustancia X y dijo rápidamente.- He vivido mucho tiempo sin ti. INTENTÉ vivir mucho tiempo sin ti… pero te he dado cuartelillo porque ambos sabemos que nunca desaparecerás así que compórtate como un alter ego decente. Podemos llevarnos bien o puedo intentar extraerte de mi cuerpo de mil maneras… además… solo tienes dos oportunidades mas para salir de una manera decente ¿quieres gastarlas para hacerme daño…o para jugar con Zero?
-¿Crees que me das miedo? –Pegó su cara a la de Jeckyll.-
-Se que no te doy miedo, simplemente te advierto… además, ni tu puedes hacerme suficiente daño ni yo puedo hacértelo a ti. Así que mejor vivamos en armonía.
-Nah nah nah nah… -dio una calada al cigarro y se estuvo unos segundo en silencio.- Ansem….
-Jeckyll… -Dijo molesto.-
-Jeckyl… ¿en serio –Señaló con la barbilla la caja.- esa cosa puede hacer eso?….
-¿Impresionado? –Se giró hacia la bestia.- Pues que sepas que eso no es más que el comienzo.
-Breaker lo va a tener difícil… y por fin podremos jugar con Zero…
-No te adelantes pequeño… subestimar a un enemigo siempre ha sido de novatos.
Dicho esto la presencia de Hide desapareció y Jeckyll volvió a su ambigua soledad.
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Respuesta #52 :
Agosto 30, 2008, 09:54 »
Combate 14: Jeckyll vs. Blaziken: Ciencia contra Magia (Parte I)
Ya había amanecido hacía horas. El sol iluminaba en su totalidad el estadio, lleno de gente. El silencio había perdido todo su significado, pues el murmullo continuo de la gente no dejaba lugar para tal. Todos los luchadores, a excepción n de Zero, se encontraban en sus privilegiadas gradas. Líam había confesado al grupo que el estado de Zero era bastante peor de lo que esperaba, pero que su vida no corría peligro y su recuperación sería un hecho, pero a largo plazo. En el centro del estadio, rodeado por la arena, se encontraba el ya restaurado ring de combate, y encima de él, estaba Taiki.
Era lógica la alegría y la ecsitación de la gente, pues la semifinal prometía. Desde hacía casi media hora, una enorme esfera de agua sobrevolaba el estadio, mostrando un enorme “Segunda Semifinal, Blaziken vs. Jeckyll” y al mismo tiempo proyectando escenas de sus combates ya realizados. Faltaban escasos minutos para que Taiki diera comienzo al combate. Y lejos de todo el gozo de la gente, en las instalaciones internas del estadio, sin apenas luz, se encontraba Blaziken, hablando consigo mismo. Llevaba una enorme capa marrón que le cubría todo el cuerpo, haciendo que solo se le vieran los pies y la cabeza. Su concentración era absoluta.
En la otra punta del estadio e encontraba Jeckyll, visiblemente mas nervioso que el espadachín, y como ya era habitual en el; fumando. Pero su vestimenta era totalmente distinta a la de sus otros combates. Un traje de metal le recubría todo el cuerpo, no era demasiado flexible, pero si muy resistente. El brazo derecho estaba cubierto por muchas capas del mismo metal, permitiéndole una movilidad casi total. Tenía la mitad izquierda del cuerpo cubierta por una larga capa negra. Parecía una armadura. En el suelo reposaba su brazo mecánico y un enorme y extraño rifle. Estaba sentado y en su regazo estaba un extraño casco. Dio una profunda calada, se quitó el parche de su ojo izquierdo y se colocó el casco. Le cubría toda la cabeza. Un pequeño visor le cubrió el ojo derecho, mientras que el izquierdo lo cubría una esfera de acero, que parecía no tener ningún tipo de cámara que le permitiera ver. Finalmente, pulso unos botones del lateral del casco, y la esfera empezó a girar y a introducirse en el ojo de Jeckyll, mientras este se le cubría la cara de frío sudor y apretaba con fuerza los dientes, aguantando el dolor. Termino. Abrió los ojos y tenía una visibilidad perfecta. Cogió el enorme rifle e hizo algunos movimientos. Estaba en perfecto estado, no notaba el peso del arma y se sentía liviano. En la parte trasera del traje se encontraba lo que parecía ser una mochila de reducido tamaño. Finalmente, dio una última calada en el cigarro y lo lanzó. En ese instante, Taiki dio un paso enfrente.
-Señoras y señores…Dará comienzo el penúltimo combate del Torneo, la segunda semifinal…Entre Breaker Blaziken y Ansem Jeckyll.
Un rugido de euforia lleno todo el estadio. Inmediatamente, Blaziken apareció por una puerta, entre aplausos y gritos de euforia. En pocos segundos, se repitió lo mismo con Jeckyll, aunque sus extrañas vestimentas causaron la risa a más de uno. Ambos se miraron fijamente.
-¡Que empiece el combate!-gritó Taiki.
Jeckyll sabía que tenía las de perder, así que su estrategia era la ofensiva total. Lanzó con fuerza el rifle hacía el aire, con un rápido gesto metió el brazo bueno debajo la capa que ocultaba la parte izquierda de su cuerpo, saco media docena de pequeñas esferas y las lanzó con fuerza contra Blaziken. Este con unos simples movimientos de la cabeza esquivó las esferas, que en pocos segundos estallaron con fuerza. Jeckyll no perdió tiempo y dio un gran salto, mostrando otra sorpresa; la mochila del traje tenía propulsores que le permitían volar. En el aire cogió el rifle y apunto a Blaziken.
-¿De verdad crees que podrás vencerme con un arma de fuego?
El casco de Jeckyll le mostraba un número que iba incrementado. 40, 50…100%. Sonrió.
Una enorme esfera de fuego salió de la punta del rifle, una esfera casi diez veces el tamaño de Jeckyll.
-¡¿Pero que…?!-Blaziken, cogido por sorpresa, casi no puedo reaccionar. Pero en el último momento dio un salto lateral, haciendo que la enorme esfera de fuego chocara contra el suelo, impregnando el campo de llamas. El público ahogó un grito.
Jeckyll no cabía en si de gozo.
-¿Como es posible?-se preguntó Leo.
-No tengo ni idea…-contestó Finiarel.
Pero el combate seguía. Blaziken empezó a correr a gran velocidad, mientras Jeckyll le perseguía con el rifle. De repente, Blaziken tropezó.
-¡Imbecil!-casi grito al instante Tenebrus.
-Vaya mal momento para tropezar.
Jeckyll pulsó el gatillo, y esta vez de debajo Blaziken salió un enorme y afilado túmulo de roca. Este lo esquivó por los pelos.
-Eso es imposible… ¿Magia?-se preguntó Kyro.
-No…Jeckyll no tiene esa capacidad.-afirmó de forma tajante Melancio.
-No lo subestiméis-dijo con una sonrisa Black Rose.
Blaziken seguía corriendo. La sangre le hervía de rabia. El era un guerrero, el más poderoso. Y estaba huyendo de un humano que ni siquiera podía volar por si solo. Una enorme cadena de túmulos seguía creciendo detras de Blaziken, cuando este tomo impulso y salto con fuerza hacía Jeckyll, sacando una larga espada carmesí de debajo la capa. Pero fue inútil, pues de repente chocó contra lo que parecía una gran pared invisible. Cayó con fuerza en el suelo, escupiendo sangre, y un gran frío empezó a recorrerle todo el cuerpo. Pero no era su hora, sino que el suelo se estaba empezando a congelar a gran velocidad. Dio un potente salto antes de quedar apresado por el frío, y formó una enorme esfera oscura, que la lanzó contra Jeckyll. Este a gran velocidad movió una palanca del rifle, apunto la esfera y disparo una pequeña esfera metálica, haciendo que la esfera se volatilizase. Un enorme túmulo de roca apareció de la nada en mitad del aire, detrás de Blaziken. Este no tuvo tiempo de reaccionar y la formación rocosa la rasgo el brazo derecho, haciendo que se precipitara al vacío.
-No entiendo nada…-dijo Leo.-Magia de gran potencia sin conjurar y encima saltándose la lógica…
-¿Cómo es posible?-pregunto Mistral.
Blaziken se levantó poco a poco. Cerró los ojos un instante.
“…Ikky… ¿Que esta pasando?... ¿Cómo puedo estar perdiendo?
…Déjame salir un momento a dar un vistazo…”
Blaziken abrió los ojos, y estos habían pasado de un tono morado oscuro a un verde claro. Miró a su alrededor. No había nada extraño. Ni llamas, ni túmulos y todo el dolor de la herida había desaparecido. Por fin lo había comprendido. No perdió tiempo, saco una larga espada plateada y salto con fuerza hacía Jeckyll. Todo el publico y los luchadores vieron como una enorme esfera de fuego salía del rifle hacía Blaziken, y que este la atravesaba sin problema. Jeckyll no pudo reaccionar. Blaziken dio una potente estocada y destrozó completamente el casco. El científico perdió el equilibrio y empezó a caer al suelo, logrando en el último momento sobreponerse y evitar un golpe fatal.
-Jeckyll…Eres un genio… ¿Qué era? ¿Alterador de ondas cerebrales?
Ansem sonrió.
-No contaba que no afectaría tu otra conciencia…Que estupido…
-Solo fueron cinco explosiones…No me di cuenta de tu plan…
-La sexta bomba ha afectado a los cerebros de todos los aquí presentes-dijo mientras alzaba los brazos, mostrando todo el estadio.- y mediante el casco podía hacer que mis pensamientos se hicieran realidad. El dolor, el calor, la sensación…todo real, pero sin ser real.
Blaziken vio que no tenía herida alguna.
Los ojos verdes del guerrero miraron de arriba abajo al científico, y acto seguido apareció a su lado.
Jeckyll no puedo reaccionar, y Blaziken dio una fuerte patada lateral contra el costado izquierdo de Jeckyll. Para sorpresa de todos, Blaziken profirió un grito de dolor y aparto, sangrando, la pierna. Jeckyll sonrió y se sacó con fuerza la capa que le cubría. Su brazo artificial era totalmente distinto. Un largo brazo totalmente cubierto de largas cuchillas, solo tres dedos, más bien garras, cubiertos de pinchos. En el pecho se podía leer TNA. Cogió con firmeza el rifle, colocó munición real y apuntó a Blaziken.
Este, sonriendo, levanto el brazo con la larga espada plateada mirando hacía Jeckyll. El científico estaba dispuesto a luchar.
-¡Ataca!-gritó el espadachín.
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Respuesta #53 :
Septiembre 22, 2008, 23:57 »
Combate 14: Jeckyll vs. Blaziken: Ciencia contra Magia (Parte Final)
El combate seguía, y ambos luchadores lo darían todo por la victoria. Blaziken empezó a atacar con fiereza, blandiendo la espada con rapidez, haciendo que Jeckyll retrocediera. Este se paraba los golpes con el brazo metálico, y a cada oportunidad que cedía el espadachín intentaba contraatacar. No hacía falta ser muy listo para ver la desventaja del Doctor. Era más lento y pesado que Blaziken, y este era mucho más poderoso, pero el Doctor tenía ciertas armas listas que el rival no esperaba.
De repente, Blaziken paró un instante, lanzó la espada al aire, juntó las manos y una esfera oscura empezó a formarse. Al mismo instante, Jeckyll lanzó el enorme rifle al aire y cogió uno de los plateados revolvers que guardaba en la mochila, y en el mismo movimiento de sacarlo, lo abrió y colocó una bala en el compartimiento extra. Blaziken lanzó la esfera y Jeckyll disparó. En el instante que los proyectiles chocaron, la esfera de energía se volatilizó.
-¿¡Balas antimagia?!-gritó sorprendido Blaziken.
Jeckyll aprovecho el instante de distracción, movió con rapidez una palanca de la mochila y con los propulsores pudo dar un enorme salto que aprovechó para coger el rifle y empezar a disparar a Blaziken, haciendo que este empezara a huir. Jeckyll paró un instante, movió una pequeña palanca del enorme rifle, volvió a apuntar y disparó un enorme proyectil. Blaziken al último instante logró esquivarlo con un gran salto. Miró a Jeckyll y vio que este le sonreía mientras volvía a colocar una carga explosiva en el rifle.
-Parece ser que desde el aire Jeckyll tiene las de ganar…-comentó Leo.
Blaziken dio un rápido vistazo a su alrededor, y vio su espada clavada en el suelo. Empezó a correr hacía ella.
-¡No te dejare!-gritó Jeckyll, disparando el proyectil explosivo a la espada.
Pero Blaziken fue mas rápido, lanzó un pequeño haz de luz oscura que hizo estallar el proyectil, y agarró de un salto la espada.
-¡Me las pagaras, Ansem!-gritó. Acto seguido, un aura oscura lo envolvió, y desapareció. Acto seguido. Se situó detrás de Jeckyll, suspendido en el aire.
-¿Qué coño?-reaccionó el científico, y colocó su revolver entre los ojos del espadachín al instante, pero esto al acto le golpeó con fuerza el estomago, cogió la espada y dio un fuerte tajo en el brazo metálico, haciendo que saltaran chispas que cegaron un momento a Jeckyll.
-¡Mierda!
Sin perder un instante, Blaziken clavó con fuerza la espada en el otro brazo del doctor, haciendo que gritara de dolor mientras empezaba a sangrar.
-¡Aún no he acabado!-Le colocó la mano en la cara, haciendo que Jeckyll le mordiera con fuerza, y acto seguido formó una enorme esfera oscura alrededor de Jeckyll y lo disparó con fuerza contra el suelo, haciéndolo estallar con fuerza. Sin dar respiro, empezó a formar nuevamente una segunda esfera oscura, pero fue interrumpida por distintos disparos. Blaziken empezó a descender lentamente.
Allí estaba Jeckyll, el brazo metálico medio colgando, el brazo bueno totalmente sangrando, cojeaba un poco y tenía los propulsores de la mochila dañados.
-Parece ser…que ahora estamos en igualdad de condiciones…-se burló con chulería el doctor.
Blaziken no dijo nada, cogió impulso y de un salto se plantó frente a Jeckyll, dándole un fuerte puñetazo en la cara, haciéndole retroceder. Antes de que este reaccionara, le dio otro fuerte golpe en el estomago, haciendo que inclinara la cabeza hacia delante, y aprovechando eso para darle un fuerte golpe de rodilla. Antes de que cayera al suelo, dio una vuelta sobre si mismo y ejecutó una preciosa y mortal patada en el brazo ensangrentado de Jeckyll, que gritó de dolor.
-No puedes vencerme…-los ojos del espadachín tenían de nuevo el color morado oscuro.
Jeckyll jadeaba, se sentía muy cansado. La boca le sabía a sangre y apenas sentía ninguno de los dos brazos. Escupió un puñado de sangre.
-¡Coge esto!-gritó, dio una vuelta sobre si mismo y el brazo metálico salió desprendido del cuerpo, cayendo cerca de Blaziken.
-Esta acabado…-murmuró Kyro.
Acto seguido, Jeckyll cogió su revolver y lo lanzó al aire. Enseguida cogió el otro revolver que guardaba en la mochila y disparó a Blaziken, haciendo que desviara la bala con la espada mientras sonreía burlón. Acto seguido, Jeckyll volvió a lanzar el revolver, cogió en la caída el que había lanzado en primer lugar y volvió a disparar cerca de los píes, haciendo que Blaziken retrocediera un paso. Volvió a coger en revolver en caída y disparó con rapidez cerca del hombro de Blaziken, con extrema precisión. Esta vez lanzó el revolver mucho mas alto que antes, cogió el que estaba cayendo y disparó cerca del pecho del espadachín, que se apartó.
-¿A que juega?-se pregunto Black Rose- Es mal momento para hacer malabares.
Volvió a lanzar con fuerza el revolver hacía arriba, y aprovechando ese instante desarmado, Blaziken se preparó para embestir, pero un gesto de Jeckyll colocando su mano en el bolsillo lo detuvo, a medio de una tercera arma de fuego.
Pero no fue así, Jeckyll saco una bala un poco mas grande de lo normal, la lanzó al aire y cogió el primer revolver.
-¡No dejare que lo dispares!-gritó Blaziken con la espada en alto, mientras se dirigía hacía Jeckyll.
Pero Jeckyll, sin parar, volvió a dispararle, cerca de la entrepierna, haciendo que Blaziken se detuviera un instante, lanzó el revolver, cogió el otro en la caída, disparo tres tiros que paró con facilidad el espadachín, abrió el tambor, levanto el arma, haciendo así que la bala especial cayera dentro del arma, se colocó la pistola encima la pierna buena y disparó.
-¿Qué?-se sorprendió Blaziken.
Pronto se dio cuenta de lo que pretendía Jeckyll. El cuerpo del Doctor empezó a emitir un brillo verde y a levantarse del suelo. El ojo izquierda de Jeckyll procesaba los siguientes datos: “Nivel de S-X sobrepasando el limite permitido… … …Nivel “Hyde” alcanzado”.
De repente, la luz cesó. El cuerpo de Jeckyll había crecido enormemente, y se veía mucho más musculoso. La larga melena blanca había desaparecido, mostrando un corte de pelo de militar. La pierna metálica yacía en el suelo y podía verse como el nuevo hombre lucía dos poderosos brazos. Colocó la mano dentro la manga y sacó un largo puro. Lo encendió, dio una profunda calada e hizo un movimiento con el cuello que hizo sonar todos los huesos.
-Parece ser….que también tienes un problema de doble personalidad…-se burlo Blaziken.
-Calla, enano.-espetó Hyde.
-¿Qué has dicho?-Blaziken levantó la espado, pero en el mismo instante, Hyde apareció enfrente de él golpeándole con una fuerza increible en el estomago, haciendo que el guerrero escupiera una gran cantidad de sangre y saliera despedido.
-No tengo mucho tiempo-dijo Hyde, mirándose la mano y cerrando fuertemente el puño- así que terminemos rápido.
Blaziken se colocó de rodillas, jadeando y escupiendo sangre por la boca.
-Hijo de…-murmuró.
Hyde introdujo las manos en la mochila de Jeckyll y saco dos guantes. Se los colocó enseñando a relucir unas largas y afiladas hojas en cada uno de los dedos. Hizo unos movimientos haciendo raspar las hojas entre sí, provocando varias chispas, y sonrió.
-No hay nada como las manos de una amada para terminar con la vida de un enemigo-dijo misteriosamente Hyde. Levantó la mirada y vio como Blaziken lanzaba una potente esfera oscura hacía él, impactándole de lleno.
-¿Cómo puede haber bajado la guardia de una forma así?-casi grito indignado Tenebrus.
Blaziken sonrió. Inútilmente. De entre el polvo alzado por la explosión, el musculoso cuerpo de Hyde salió a gran velocidad, con los brazos alzados y las manos abiertas, listos para matar. El primer golpe fue detenido por la espada de Blaziken, pero notó la inmensa fuerza del coloso, haciéndole retroceder casi dos metros hacía atrás por el impacto. Dando un corte horizontal, Hyde atacó con el guante, haciendo que Blaziken saltara hacía atrás, esquivándolo por poco y mostrando como la ropa tenía 5 pequeños cortes. No había tiempo de despistarse, pues la embestida de Hyde seguía. Blaziken paró como pudo todos los golpes, llevándose algún que otro corte sin importancia.
-Eres bueno, chaval…¡Eres muy bueno!-gritó con fuerza Hyde, mientras seguía la lucha propinando una fuerte patada a Blaziken, que la detuvo a duras penas con los dos brazos.- El rival mas bueno…¡desde Zero!.
Al gritar eso, dio unos giros como si fuerza una peonza, haciendo que Blaziken colocara la espada de forma vertical para poder parar todos los golpes, al terminar, dio una fuerte estocada con ambos guantes, y esta vez Blaziken no logro moverse a tiempo y las cinco cuchillas del guante derecho le atravesaron el costado del tronco.
-¡Ya te tengo…!-gritó Hyde con una sonrisa maléfica, mientras empezaba a abrir el puño para cortar por la mitad a Blaziken.
Pero ante su sorpresa, Blaziken sonrió y se esfumo en una explosión de humo.
-¿Un clon?-se preguntó a la par que todos los luchadores de las gradas.
A modo de respuesta, Blaziken apareció detrás del coloso.
-¡Muere monstruo!-gritó. Pero el instinto de Hyde fue mas rápido, dio media vuelta a una velocidad espantosa y degolló al espadachín, que volvió a desaparecer en una nube de humo.
-¡Mierda!-se quejó Hyde, frunciendo el seño.
-¡Estoy aquí!-volvió a escuchar detrás de él, haciendo que Hyde volviera a dar media vuelta golpeando con fuerza con el brazo, pero esta vez Blaziken fue mas ágil y logró dar un salto que le permitió esquivar el potente golpe, se situó frente a Hyde y le dio un fuerte corte en el pecho con la espada, haciéndolo sangrar. Pero lejos de rendirse o de parar, Hyde acometió de nuevo y pegó con todas sus fuerzas un certero puñetazo en la cara de Blaziken, mandándolo por los aires. Parecía que Blaziken no se levantaría en un buen rato.
-Y ahora…¡Muer…!-de repente Hyde se detuvo. Le temblaba todo el cuerpo. Se colocó la mano en la frente y vio que estaba manchado de Sustancia X.
-¡No!...Aún es pronto para irme…Joder…-maldijo el Coloso. Pronto quedo cubierto por una luz verde. En pocos momentos, un intenso destello verde ilumino el estadio, y acto seguido en el suelo yacía Jeckyll, que se incorporó como pudo, ya que le faltaban el brazo y pierna izquierda.
-No te levantes…No te levantes…-empezó a murmurar entre jadeos, mirando a Blaziken.
Pero sus ruegos no fueron escuchados. El espadachín empezó a levantarse poco a poco y miró con odio a Jeckyll.
-Oh, mierda…-rápidamente Jeckyll metió la mano dentro de la mochila y saco lo que parecía ser un pequeño mando y dos pequeñas esferas metálicas.
-¿Qué hay dentro de esa mochila? ¿Una puerta astral?-preguntó irónicamente Leo.
-No lo sé…Pero sin brazo ni pierna, Jeckyll lo tiene muy jodido…-dijo Kyro.
Blaziken se incorporó, apuntó con la espada a Jeckyll y empezó a correr rápidamente hacía él. Jeckyll tecleo rápidamente en el mando y lanzó las dos esferas metálicas, que empezaron a arrojar humo, impidiendo que se pudiera ver nada en el interior.
-No creas que eso me detendrá…-gritó Blaziken y se adentró en el humo. Inmediatamente se oyó un disparo y Blaziken salió de la humeada de un salto.
De repente, entre el humo se pudo distinguir la figura de Jeckyll, andando con ambos brazos y piernas. Pero antes que saliera, Blaziken saltó, se colocó enfrente de él, y gritó:
-¡Acabemos con esto! ¡Cruces de Belcebú!-de repente, todo el humo se dispersó y ambos cuerpos empezaron a alzarse en el aire, rodeados por una esfera de cruces.
-Es la misma técnica que usó contra mí…-murmuró Yuki.
-¿Qué pasa con Jeckyll…?-preguntó Melancio.
El doctor no había movido un dedo.
-Si no acabas conmigo antes que desapar…-de repente, antes la sorpresa de todos, Jeckyll empezó a reír de forma muy exagerada, cada vez más fuerte. Y finalmente, le estalló la cabeza.
-¡¿Pero qué…?!-gritó sorprendido Blaziken.
Todo el cuerpo de Jeckyll empezó a arder de forma inmediata, mostrando lo que parecía un esqueleto de metal, y en su interior una pequeña pantalla que marcaba una cuenta atrás.
-¡Jod…!-una enorme explosión lleno el aire y ensordeció a los espectadores. El cuerpo de Blaziken salió despedido y choco con fuerza contra el suelo, dejando un montón de sangre por donde se arrastraba. Cuando paró, levantó levemente la cabeza, tenía las cejas abiertas y la boca llena de sangre.
-Jec…kyll…Hijo…de…-de repente, notó como alguien colocaba un arma en su nuca. Era Jeckyll, con ambos brazos y ambas piernas. El público empezó a gritar de euforia.
-Se acabó.-sentenció el doctor.
-Yo creo…que no…-Dicho eso, una afilada hoja le atravesó el estomago. El publicó enmudeció un instante. Detrás de Jeckyll había un segundo Blaziken.
-Me has…jodido bastante…con la explosión…pero cree un clon…para poder tenderte esta trampa ahora…-Jeckyll no se inmutó.-No eres…tan listo como pensabas… ¿Eh?
De repente, Jeckyll empezó a girar la cabeza mientras sonreía. Pero no paró, sino que la vuelta dio una vuelta de 180 grados y se quedó mirando fijamente a Blaziken.
-The…End….-gritó Jeckyll mientras su cuerpo volvía a arder. Pero esta vez Blaziken reaccionó a tiempo y lanzó el cuerpo robotico hacía las alturas, y allí estallo. Acto seguido, un tercer Jeckyll apareció detrás de Blaziken, apuntándolo en la cabeza con el revolver.
-Has sido un duro rival, Ikky…Pero has perdido.-pulsó el gatillo, y no ocurrió nada.- ¿Pero qué…?-De repente, Blaziken se giró rápidamente y le dio un fuerte golpe en la cara.
-¿Cómo puede haberse quedado sin balas ahora?-gritó casi desquiciada Black Rose.
-¡Pagaras caro tu error, Ansem!-gritó Blaziken, y empezó a alzar-se del suelo.
Lentamente, una enrome sombra empezó a tapar la luz que iluminaba el estadio. Blaziken seguía alzándose poco a poco, mientras formaba una esfera oscura de desproporcionadas dimensiones. Jeckyll alzó el brazo metálico, bajo el puño y lo que parecía ser una mirilla láser empezó a apuntar a Blaziken. De repente, en el ojo mecánico de Jeckyll se empezó a visualizar un contador que marcaba un tan por ciento.
-¡Baja eso…o lanzare la esfera encima el estadio!-gritó a modo de amenaza Blaziken. La esfera cada vez era más y más grande.
Jeckyll siguió apuntando con el brazo, mientras veía un 43% en su visor. No dijo nada. Entre el publico empezaba a cundir el pánico y mas de uno empezó a largar-se del estadio corriendo.
-¿No se atreverá…verdad?-pregunto con voz temblorosa Mistral.
-Y si lo hace…confiemos en él-dijo Kyro señalando a Taiki.
-…Estamos todos muertos…-murmuró Leo.
-¡Ríndete, Jeckyll!-volvió a gritar Blaziken-¿Realmente vas a dejar morir a todos esos por tu orgullo?
-¿Realmente crees que no soy capaz de hacerlo?-contestó mientras seguía apuntando. 65%.
-No lo entiendo…Ya no hay premio que ganar en el Torneo… ¿Para qué luchan tan a muerte?-preguntó un poco inquieto Tenebrus.
Melancio sonrió.
-Para ellos, el mejor de los premios es enfrentar-se al mejor de todos…
-Si te refieres a Zero, ciento decepcionar-te…-una voz detrás de ellos les interrumpió: Era Líam.
-¿Qué quieres decir?-pregunto Tenebrus.
-Zero no esta en condiciones de luchar, y mucho menos antes de un mes…hasta la fecha de la final no haremos nada oficial…pero este será seguramente el ultimo combate.
-¡Pensaba que ya estaba curado!-gritó Leo.
-No-espetó el Mago Blanco-Solo esta vivo.
-Chicos…Blaziken amenaza con destruir el estadio y aniquilarnos a todos con una horrible y enorme esfera de oscuridad… ¿no tendríamos que preocuparnos de eso ahora?
El contador llegó al 100%. Jeckyll sonrió.
-Esta bien…-Jeckyll levantó los brazos a modo de rendición.-Has jugado duro…
-Sabía…que razonarías…-dijo Blaziken.
Y de repente, un escalofrío recorrió el cuerpo de todos los luchadores allí presentes. Incluso Blaziken lo notó. Jeckyll simplemente sonreía mientras tranquilamente sacaba su revolver. Lentamente, Blaziken torció la cabeza, y noto detrás de sí una enorme fuerza. A los pocos segundos, pudo divisar a la lejanía un enorme haz de luz que se dirigía hacía él.
-¡¿¡Pero qué…?!?-gritó el espadachín.
-¿Qué demonios es esto?-preguntó incrédulo Leo.
-Creo…Que es un tipo de proyectil de energía disparado por un satélite de Jeckyll…-dijo Tenebrus.
-¡No lo lograras!-grito Blaziken, hizo unos movimientos con la mano y movió la enorme esfera oscura situándola en dirección del haz de luz. El proyectil cada vez estaba más y más cerca.
-¡Tenemos que ponernos a cubierto!-gritó Black Rose.
-¡VOY A PARARLA!-gritó Blaziken, y lanzó la esfera de oscuridad contra el proyectil de luz. El choque fue muy impactante. Todo el ring empezó a quebrarse, el suelo empezó a temblar y un montón de pequeñas piedras se levantaban del suelo. Blaziken gritaba con todas sus fuerzas. El traje se rompió y empezó a quemarse la parte superior. Y en ese momento, a sangre fría, Jeckyll alzó el revolver y le disparó a sangre fría por detrás. Las balas impactaron en las piernas del espadachín, haciendo que este aullara de dolor. Esta vez, Jeckyll abrió el puño mecánico e introdujo una enorme bala de color azul.
Blaziken seguía forcejando con las esferas. Una de las gradas del estadio se quebró completamente y cayó, pasando por donde antes estaban todos los espectadores y cayendo en la zona de combate. Excepto los luchadores, todos los demás habían huido. Los árboles cercanos empezaron a arder, las de la zona de combate estallaron y la arena empezaba a levantarse.
-¡AAAAAAAH!-gritó con todas sus fuerzas Blaziken, y finalmente, de un golpe, desvió las enormes esferas hacía el firmamento, haciendo que desaparecieran de la vista de todos. Poco a poco empezó a descender y cayó de pies, apoyándose en su espada para no caer-se.
-Je…cky…ll…-jadeo, apenas podía respirar y tenía los brazos totalmente quemados.-t…te…mata…re…
-Lo siento…pero hoy…no…-Jeckyll apareció detrás de él, y le dio un fuerte puñetazo, haciendo que una sustancia azul saliera rápidamente del puño y empezara a crear una gruesa capa de hiela alrededor de Blaziken, que en pocos segundos, quedó totalmente cubierto. Jeckyll pasó la otra mano desnuda por encima el hielo, y sonrió. Se dio la vuelta y alzó los brazos en señal de victoria.
-No puedo creer que Jeckyll le haya podido a Blaziken-dijo incrédulo Yuki.
-Es un hombre de recursos…-sonrió Melancio.
Todo el campo estaba totalmente destrozado, y gran parte del estadio.
-A saber a donde… ¿Eh?-dijo Kyro.
-¡Jeckyll!-la voz de Tenebrus retumbó con fuerza en el vacío estadio-¡Detrás de ti!
Jeckyll se giró, el hielo estaba empezando a quebrar-se.
-No jodas…
Finalmente, la parte superior del cuerpo de Blaziken se liberó del hielo, gritó con rabia, mostrando los ojos inyectados en sangre.
-¡¡¡¡JECKYLL!!!!-gritó con la rabia mas infinita Blaziken, agarró por el cuello a Jeckyll y lo levantó sin dificultad alguna.
-J…J….Joder…..intentaba gritar Jeckyll mientras intentaba desprenderse de las manos de su atacante.
-¡Te…ma…ta…reeee…!-y en ese momento, Blaziken cayó dormido, y saltó a Jeckyll, que empezó a toser con fuerza.
-Lo que ha disparado antes…eran balas somníferas…-comentó Leo.
-y el ganador de la segunda semifinal es… ¡El Doctor Ansem Jeckyll!-gritó Taiki, dando el combate por finalizado.
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Respuesta #54 :
Diciembre 28, 2008, 23:48 »
Capitulo Especial: Recuerdos de vejez.
El doctor seguía tosiendo de manera incontrolada. Había vencido a uno de los grandes y el desgaste físico era tremendo. Tenía múltiples laceraciones, quemaduras y hematomas por todo el cuerpo. Comenzó a escupir sangre por la boca y le faltaba aire. Los equipos médicos del estadio saltaron rápidamente por él, pero sus médicos privados lo hicieron antes. En unos segundos lo tenían en la camilla mientras seguía escupiendo y en un par de minutos ya se lo llevaban en helicóptero a su complejo medico.
Mientras volaba, la tos desapareció y su respiración consiguió estabilizarse. Se sintió aliviado de que aquel achaque no le impidiera luchar una final que SABÍA que se llevaría a cabo. Miraba las nubes desde su camilla en la que permanecía atado. Habían seguido todo el protocolo de cura que el mismo había escrito a la perfección, un protocolo que había ideado en casos de muerte inminente. ¿Creería todo el mundo que era su hora de morir?
-Te vuelves viejo por instantes, eh, Ansem. –La voz provenía de detrás de la camilla.-
-Jeckyll, para ti siempre es Jeckyll. –Dijo entrecortadamente.- Y si, y tu mejor que nadie lo sabes. Tener tanta sustancia X en sangre no es bueno… si no pregúntaselo a Zero.
-Lo que sea. Con que… venciste al demonio de los ojos fulgurantes y ahora nos tocaría con Zero si no fuera porque está en peor estado que tu, ¿no? –Notó el sabor del alquitrán en la boca, con lo cual supuso que estaba fumando.-
-Un respeto… que estamos malitos. –Tosió por culpa del tabaco- y esa final se llevará a cabo. Por ambas partes.
-¿Qué quieres decir? -
-Que estoy seguro, daría mi mano derecha, a que Zero y yo estaremos en el ring el día de la final. Tenemos el “Estigma X” hemos nacido para luchar. –Hizo una pausa.- Entre nosotros.
-Eres demasiado optimista… si quieres verte en la final, lo mejor que puedes hacer es descansar el cuerpo y es triste que te lo tenga que decir yo.
-Hide, no eres mi madre, así que cierra la boca y déjame en paz.
-Tú lo has querido. –Hubo un instante de silencio.- Desconexión total.
-¡No!
Jeckyll quedó profundamente dormido.
* * *
Jeckyll y Zero estaban en un ring rodeado de llamas. Millones de ojos rojos les observaban desde las graderías negro ónice. Zero se lanzó al ataque hacia Jeckyll y este le hizo un quiebro haciendo que se tropezara.
-Vamos chico, ambos sabemos que puedes dar más de ti. –Encendió un cigarro- concéntrate antes de atacar. Busca mis puntos débiles
-Cállate, tu arrogancia no será mas que sangre en mi espada. –Se quitó un poco de polvo de encima.-
-La boca te pierde chaval. Venga, ataca de nuevo. –El doctor sonrió.-
Zero gritó y saltó sobre Jeckyll con su espada. El doctor preparó la defensa, pero Zero desapareció. Jeckyll rastreó la zona con su ojo térmico pero el Avīci era demasiado caluroso. De la nada el chico apareció por un lateral y le hizo un corte horizontal. Rápidamente Jeckyll se enderezó y le disparó entre los ojos. Zero cayó fulminado al instante. Las gradas estallaron en vítores. De repente empezó a hacer frío y un viento gélido se alzó de la nada. Los fuegos desaparecieron y en su lugar aparecieron columnas de hielo.
Como levantado por unos hilos invisibles Zero se volvió a poner en pie totalmente recuperado. Ni rastro del balazo ni de ninguna herida anterior.
-Creo que no lo has entendido bien. Aquí no hay victoria. Mi tortura es tu tortura hasta el final de los tiempos, así que bienvenido al Mahāpadma. –Zero se puso en guardia.- Y volvemos a comenzar.
-Si hay un inicio…Hay un final. –Jeckyll apuntó al chico.-
* * *
Jeckyll estaba totalmente derrotado en el suelo helado. Zero tenía la espada perpendicular a la cabeza preparada para atravesarla. Los chorros de sangre caían por su cuero cabelludo y le costaba respirar, aun así el chico podía ponerse en pie, lo cual era una gran ventaja ante el estado de derrocamiento físico del doctor..
-¿Ultimas palabras?
-Buena pelea…-Tosió.- y si te dijera que puedo sacarte de aquí… ¿Qué me dirías?
* * *
Jeckyll se despertó en su modulo de curación. Hide había decidido despertarle. Su sueño le volvió a la mente y se levantó de la camilla. Se vistió rápidamente, cogió su gorro y salió de la puerta murmurando “revancha”.
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Respuesta #55 :
Mayo 14, 2009, 23:01 »
Combate 15: Jeckyll vs. Zero: Amigos hasta el fin de los Tiempos (Parte I)
El gran cristal separaba las dos habitaciones. En una se encontraba Zero en una de las capsulas de recuperación, con una gran cantidad de aparatos conectados en el cuerpo. En la otra habitación se encontraban muchas mesas, todas llenas de ordenadores y papeles desordenados. En las esquinas de la sala se encontraban unas grandes columnas de acero negro que sujetaban el techo, que era en realidad un enorme espejo que reflejaba el blanco suelo. No había ningún tipo de decoración, y las pocas ventanas que había estaban cerradas. En una de las mesas había una pequeña lámpara de aceite ardiendo, a pesar de que se disponía de lámparas eléctricas, y sentado en una silla hojeando los papeles de resultados médicos, se encontraba Líam Sylvarantis, jugueteando de forma un poco patosa con un lápiz. Sudaba, pues sabía quien entraría por la puerta en pocos minutos, y sabía como reaccionaria. Se había quedado un poco absente, absorto en los continuos e interrumpidos pitidos de una de las grandes maquinas, hasta que de repente unos fuertes pasos le sacaron de su ensimismamiento. Fuertes como truenos, avanzaban rápidamente por el pasillo, pararon, y la puerta se abrió lentamente.
-Buenas noches, curandero.-sonaron secamente esas palabras.
Era Jeckyll, vestía como siempre, con su bata blanca ya inconfundible, su característico sombrero vaquero y su parche negro en el ojo. Mirándole al ojo sano se podía distinguir que había dormido poco y mal. Apestaba a alcohol y a colonia.
-Lo siento, Jeckyll…-dijo Líam forzando una sonrisa.
Acto seguido, Jeckyll cogió la mesa que tenía mas cerca y la lanzó con fuerza contra la pared, destrozándola.
-…pero Zero no podrá luchar.-acabó.
-No conoces a Zero en absoluto…- Con su ojo sano miró a Líam y este sintió un escalofrío
-Escúchame Jeckyll…
Pero Jeckyll se adelantó y lo cogió por el cuello, levantándolo del suelo.
-No, escúchame tú curandero…-Susurró.- Zero estará listo para luchar, tan seguro como que esta noche saldrá la jodida luna.-dijo levantando la voz.
-Está demasiado herido…así que…
-Tienes dos días, curandero…-lo dejó en el suelo y dirigió sus pasos hacía la puerta.- Dos días. -Mostró dos dedos en señal de victoria.
-En dos días no se podrá hacer nada y lo sabes...
-Si en dos días no está vivo... yo me encargaré de rematarlo.
Líam no dijo nada, dio unos pasos hacía el enorme cristal y miró a Zero. Constantes vitales mínimas, apenas se movía y tenía que usar el respirador artificial, seguía vivo con muchísima suerte. Bajó la cabeza y volvió a sentarse.
Jeckyll atravesó rápidamente el oscuro pasillo y finalmente salió al exterior. Frente a él una enorme pradera verde. Dio unos pasos y se sentó en el suelo, metió la mano dentro la bata y sacó una botella del mejor Whiskey y dio un largo trago. Tosió un par de veces y de repente oyó una conocida voz que empezó a taladrarle el cerebro.
-Buenas noches, pequeño Ansem-dijo cantando en tono burlón la voz de Hyde.
-Joder, no tienes nada mejor que hacer, ¿verdad?-preguntó Jeckyll.- Y es Jeckyll, JECKYLL.
-Si, puedo torturarte desde aquí enseñándote bonitos pasajes de tu vida…a menos que esta noche me “dejes salir”.
-¿Es una amenaza?... -Rió.- Resérvate para Zero.
-Zero…el único humano que me ha hecho sentir vivo en batalla…Pero ¿sabes que no podrá luchar, verdad? -dijo en tono de burla.
-Sabes que Zero ya cruzó el infierno una vez, confió plenamente en su recuperación…-pego otro largo trago de whiskey hasta vaciar la botella.-pero esta vez también luchare yo.
-¿Tú?-pregunto con sorna Hyde.-No me hagas reír. Mírate, no eres ni la sombra de lo que fuiste...
-Solo me queda una pequeña dosis de Sustancia X-metió la mano al bolsillo y sacó un pequeño frasco y lo alzó al aire, como si hubiera alguien que pudiera verlo.- Podría caérseme...-Hizo ademán de soltarla- No, te necesito... aunque si mi teoría es cierta Zero no tiene posibilidades de ganar...
-Obviamente, se muere, Jeckyl...
De repente, una voz detrás de el lo interrumpió.
-Señor, ¿se encuentra usted bien?-era la voz de un guardia.
Jeckyll escondió rápidamente el frasco en la bata y solo giró el cuello. Su cara no mostraba ningún tipo de emoción y de repente apareció una sonrisa.
-Voy un poco borracho…- El ojo se le volvió de color verde intenso y una voz grave y profunda, como salida del mismo infierno, brotó de la boca de Jecykll con malicia. –supongo que no deseas morir, ¿¡verdad?!. El científico se levantó de un salto y se coloco a escasos centímetros de la cara del vigilante nocturno.
El guardia cayó al suelo, temblando. Jeckyll sacó la pistola y le apuntó a la cabeza y se deleitó viendo como el guardia, entre lloriquees, se orinaba encima.
-Pe…pe…pe…-sollozaba indefenso.
-¡Vete ahora que aún puedo controlarme!-le gritó Jeckyll. El guardia se levantó y empezó a correr como jamás había corrido, tropezando con todo. Cuando desapareció, Jeckyll y Hyde rieron como todo hubiera sido una simple e inocente broma. Alzó la vista al cielo y contempló el cielo estrellado, pero no vio la luna.
-Luna nueva…-las palabras que había tenido con Líam le volvieron a la cabeza.- tsk…
Se tumbó en la hierba y esperó que llegara el mañana.
• Toda era oscuro mirara donde mirara. Avanzaba sin rumbo fijo, y cada paso que andaba se le hacía largo como una vida. Sentía un intenso dolor, y llevaba tanto tiempo así que ya había perdido la noción del tiempo, hasta que por fin lo vio a él. Era Jeckyll, totalmente quieto y con la legendaria espada Setzaku clavada en el pecho. De repente, abrió los ojos y empezó a reírse cada vez más y más fuerte mientras una intensa luz verde lo empezaba a envolver. Y de repente se veía a él, Zero, envuelto en una tenue luz roja que era lentamente consumida por el haz de luz de Jeckyll. •
El sol salió, y los lametones de un perro salvaje despertaron a Jeckyll, que se quejaba de resaca. Mañana sería la gran final, pero en el fondo de su corazón empezaba a sentir que no se llegaría a celebrar. Alzó la vista y observó el centro medico donde aún permanecía Líam desde ayer. Pensó en entrar para ver como evolucionaba el espadachín, pero sabía que de un día por otro no podía mejorar de ninguna forma. De repente, vio como el Mago Blanco salía de la instalación y se dirigía hacía él. Jeckyll no dijo nada y el joven mago se sentó a su lado.
-He dejado a todo el equipo medico recuperando a Zero durantes las siguientes 48 horas de forma exhaustiva.
-¿No es un poco tarde para eso, curandero?-respondió sin mirarle Jeckyll, aunque su voz denotaba un poco de sorpresa que Líam no notó.
-¿No eras tu que no dudabas de su inmediata recuperación?-respondió mostrando una sonrisa picara.
-Tsk…-dio un largo trago de whiskey al tiempo que el Mago Blanco se levantaba del suelo, se tambaleó un momento.
-Me voy a dormir…llevo desde el combate de Zero sin dormir…
-Buenas noches, curandero...-dijo Jeckyll mientras levantaba la botella a modo de despedida y observaba el sol como lentamente se alzaba hacía el cielo.
• Cerca del acantilado norte de la isla se encontraba Yuki, sentado encima de una roca, con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, cuando un ruido lo alertó. De un salto se incorporó y vio como una forma se formaba de entre el follaje y se dirigía hacía el.
-No puede ser… ¿Cómo es posible…?-Yuki no podía creer lo que estaba viendo. •
Dos guardias vigilaban de forma continua las puertas del centro de recuperación. Ya era el atardecer del día anterior a la gran final, y a las gentes del lugar solo se les oía hablar del gran combate de mañana. Jeckyll en ese momento se encontraba huyendo de un alud de fans masculinos, y de un gran salto entró al Bar VIP del hotel, atravesando la gran ventana de cristal, se levantó, se sacudió los cristales y se colocó de nuevo el sombrero.
-Apuntad las destrozas a la cuenta de Líam.-miró a su alrededor y pudo ver a Blaziken, Kyro y Tenebrus tomando unas copas, se dirigió a ellos.-Buenas tardes señores, ¿me permiten tomar una copa con ustedes?- preguntó amablemente.
Todos asintieron, menos Blaziken que se levantó y se fue sin decir nada.
El camarero trajo una botella de whiskey con un vaso lleno de hielo y los situó al lado del Doctor.
-¿Qué le pasa a ese?-preguntó apartando el vaso y amorrandose a la botella.
-No le sintió muy bien perder contra ti, creo…-dijo en tono burlón Tenebrus.
-Le pusiste todo tu empeño e ingenio, ¿verdad, Jeckyll?
Jeckyll miró casi con tristeza su reflejo en el líquido de la botella.
-No fueron nuestras fuerzas quienes dictaminaron el resultado de la batalla. Sino la voluntad de poder enfrentarnos a Zero. Y hay un yo en mi interior, que daría la vida de la humanidad por volver a luchar contra él.
• Blaziken avanzaba por un oscuro pasillo del reciento hotelero, remugando en la oscuridad y maldiciendo a Jeckyll y la poca fuerza que había mostrado en combate, cuando el sonido de unos pasos le advirtió y lo colocó en posición de combate. Finalmente logró distinguir una figura que avanzaba pesadamente hacía el.
-¿Quién eres? ¡Muéstrate!-gritó con seguridad, la figura no respondió nada hasta que se encontró tan cerca de Blaziken, que a pesar de la oscuridad la pudo distinguir, y perdiendo toda seguridad y con la voz vacilando dijo en voz baja.
-Eso es imposible…•
El cielo era de color carmesí. El sol empezaba a ocultarse mientras la noche cada vez se aproximaba más y mas. Jeckyll caminaba lentamente cerca de un gran acantilado de la Isla. La sueva brisa del mar le azotaba en la cara mientras observaba las estrellas. Faltaban escasas horas para el combate, pero algo en su interior le decía que no habría tal combate. No había visto a Líam en todo el día y no sabía absolutamente nada de Zero. Se dejó caer en la hierba mientras oía las olas romper contra la gran pared natural de roca.
• La luna empezaba a alzarse por encima de las copas de los árboles. Su cuerpo humeaba por el intenso entrenamiento de todo el día, clavó su enorme espada en el suelo y se tumbó, pero no tardó en sentir unos pasos que se dirigían adonde estaba ella.
-¿No voy a tener un momento de descanso?-murmuró Black Rose. Se levantó de un salto y pudo observar que entre la espesura aparecía una oscura silueta. Dio unos pasos hacía ella, se movía de forma lenta, como si llevara algo muy pesado.
-¿Quien anda ahí?-preguntó con fuerza la espadachín. No obtuvo respuesta. Buscó algo en sus bolsillos y sacó cuatro Soul Shots, y los usó en ambos brazos y piernas. Cogió la espada y de un salto salió disparada hacía la sombra. Levantando una mano, paró por completo el golpe mientras agarraba con fuerza la espada y avanzaba tranquilamente hacía enfrente, arrastrando por completo a Black Rose. Finalmente, la luz de la luna mostró la cara oculta del extraño.
-¿Como es posible…? •
El sol empezaba a salir. Llegó el amanecer del día del combate, pero hacía horas que Jeckyll había despertado. Estaba en las puertas principales del Gran Estadio desde hacía mucho rato, caminando de un lado para otro, fumando un cigarro tras otro, esperando una noticia que sabía que nunca llegaría. En pocas horas el sol llego a lo más alto y empezó a oír el murmullo de miles de pasos. La gente empezaba a acudir al estadio, encabezados por Líam, que distinguió a Ansem a la distancia. Se paró frente a él mientras el público seguía entrando, no se dijeron nada. Solo se oían los gritos de excitación del público.
-¿Y bien?-pregunto Jeckyll, sabiendo la respuesta.
-Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero…-de un rápido movimiento, Jeckyll cogió a Líam por el cuello, dio una vuelta sobre si mismo y lo estampó contra la pared con gran fuerza, haciendo que Líam dejar escapar un grito de dolor y un hilillo de sangre manchara su siempre impecable túnica blanca.
-¡¡Te maldigo, curandero!!-gritó con rabia-¡¡A ti, y a todo vuestro descerebrado plan!! Empezó a apretar el puño con fuerza cuando de repente un gran grito de expectación proveniente del estadio le hizo parar.
-¿Qué ha sido eso?-preguntó, casi sonriendo Jeckyll.
-Es la final…Es normal que estén emocionados…-dijo Líam. Jeckyll le soltó y cayó de culo al suelo.
-No…No es eso…-empezó a correr por el largo pasadizo. Todo era oscuro, pero al final podía ver la clara luz del exterior. Cada vez más y más cerca. Al salir, el rugido de miles de voces gritando su nombre le sobrecogió. Pero no tanto como la imponente figura que se alzaba frente a él. Descalzo, unos pantalones negros viejos. Todo su torso y pecho cubierto de vendas y vistiendo su vieja gabardina marrón, totalmente despedazada por la parte de abajo. La mano derecha, totalmente vendada, sujetaba con fuerza la espada Setzaku, enfundada. La mano izquierda el guante con garras que el mismo Jeckyll le había fabricado. En la frente su bandana negra, que ocultaba unas vendas. Para aquel combate, Zero se había vestido como antes hacía. Y estaba esperando, con los brazos cruzados, justo en medio del rin, sin decir nada, con posado serio.
Jeckyll no reaccionó. Avanzó lentamente hacía el rin de batalla, sonriendo. Lo sabia, sabia que llegaría el momento. La distancia entre el y el rin se hizo eterna, pero finalmente subió las pequeñas escalares, levantó la vista, y la cruzó con Zero.
-Llegó la hora.
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Re: [Fic]Torneo Leyenda
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Respuesta #56 :
Noviembre 12, 2009, 16:36 »
La voz amplificada de Líam quedaba totalmente tapada por los gritos de la multitud. Para la ocasión, Taiki había proyectado una enorme pantalla de agua en el techo, dividida en varias zonas que mostraban el ring de combate desde distintos ángulos. El calor aumentaba por segundos. En el palco, todos los demás luchadores esperaban ansiosos el combate, sólo faltaba Black Rose. Líam arregló como pudo el problema de audio y, con un micrófono nuevo conectado a unos amplificadores de enorme tamaño, empezó a hablar.
-¡Bienvenidos…A la Gran Final de la Primera entrega de Torneo Leyenda, que se disputará entre….¡Ansem Jeckyll!-en el momento de decir el nombre de Jeckyll, todo el estadio empezó a vitorear su nombre. Jeckyll estaba totalmente quieto, aguantando la mirada puesta en Zero. Por su aspecto nadie hubiera dicho jamás que fuera un luchador tan excepcional. Sombrero de vaquero, un parche en el ojo, bata blanca de médico, corbata, vaqueros y botas.- Y…!Zero Dragonheart! - de nuevo, las miles de voces se pusieron de acuerdo en gritar un solo nombre. Zero no estaba ni de lejos en su mejor momento. Le había tocado enfrentarse a Beeman, el cyborg biónico definitivo, Melancio, heredero del poder de los dioses, y a Kisa.
Su aspecto era muy distinto de las otras veces. Gabardina marrón medio desgarrada, se le veía el torso totalmente vendado. La mano que Melancio le había aplastado estaba cubierta con el guante que el mismo Jeckyll le había hecho. Pantalones negros bastante rotos y descalzo. En aquél momento, el estadio enmudeció. Zero y Jeckyll empezaron a caminar el uno hacia el otro, se dieron la mano, y volvieron a sus puestos. Pasaron unos segundos y el estadio volvió a rugir sus nombres.
-Chicos… ¿Habéis visto a mi hermana?-preguntó Mistral al no ver a Black Rose. Nadie le respondió, estaban atentos a lo que pronto empezaría.- ¿Hola?
-Como siempre, nuestro amigo Taiki será el arbitro…-dijo Líam con sorna-Y ahora… ¡Que empiece el combate!
Fue tan rápido que todos los que parpadearon en aquel momento se lo perdieron. Zero desapareció, apareció al lado de Jeckyll que seguía mirando enfrente, y antes de que tuviera tiempo siquiera de pensar en lo que estaba pasando, el puño de Zero le cruzó la cara, mandándole volar con fuerza contra el muro de protección. El estadio tardó en reaccionar, pero finalmente un gran grito rompió el silencio. ¿Ya se había acabado? No se podía distinguir nada entre el polvo.
-Va… ¡Vaya comienzo, señoras y señores! ¿Se lo habrá cargado de un solo golpe? - preguntó excitado Líam.
-¡Zero no tiene esa velocidad!-dijo Blaziken con rabia.
-Esto es solo el comienzo, Blaziken…-dijo misteriosamente Yuki.
De entre el polvo se vio el brillo de uno de los revólveres de Jeckyll, apretó el gatillo y una bala salió disparada contra Zero, que levantó la mano y paró la bala con la punta de las garras de bronce. Jeckyll saltó y se colocó a una distancia prudencial de Zero, sonriendo. Un hilillo de sangre le caía del labio.
-Si hubieras usado Setzaku… habrías acabado conmigo… -dijo jadeando.
-¿Crees que soy estúpido?-respondió Zero, que alargó el brazo con la espada aún enfundada, apuntando a Jeckyll como si fuera un arma de fuego. Jeckyll sacó ambos revólveres y empezó a disparar contra Zero con rabia. El espadachín con cortos, pero firmes movimientos de muñeca, desviaba todas las balas sin moverse un ápice. Finalmente Jeckyll paró, guardo uno de los revólveres y sacó una pistola con un cañón mucho más grande. Disparo y una gran bala con carga explosiva se dirigió hacía Zero, que hizo un rápido movimiento con el brazo.
Las dos mitades de la bala se dispersaron y estallaron en puntos distintos. Zero había desenfundado a Setzaku. Jeckyll sonrió y empezó a correr rápidamente hacia Zero. En la derecha, el revólver, en la izquierda, el lanzagranadas. Iba corriendo y alternando los tiros. Zero no se movía en absoluto. Con la funda en una mano desviaba las balas, con Setzaku cortaba las granadas. Finalmente Jeckyll saltó y apuntó donde debía Zero, pero ya no estaba.
-¿Me buscabas? -preguntó una voz a su oído. Zero había hecho el movimiento de nuevo, Jeckyll se giro, pero Zero le golpeó fuertemente con la funda, y lo mando al suelo con fuerza.
-¡Eso es impresionante! ¿De dónde ha sacado tantísima fuerza Zero? ¡Jeckyll no puede hacer absolutamente nada! -comentó Líam, subiéndose en la mesa de comentaristas.
-Es mucho mas fuerte que cuando luchó contra mí…-dijo Melancio.- Zero…
-No entiendo…Nada… -dijo Blaziken.
-Pero si en lugar de usar la funda hubiera usado la espada, ya habría ganado, ¿no?-preguntó Kisa.
-A lo mejor no quiere hacerle daño-dijo Hells.
-No…es algo más…-dijo Finiarel.
Jeckyll volvió a levantarse, tambaleándose. Sonrió, y empezó a escupir sangre.
-Vaya tunda… jeje… De momento… eso me va grande… Pero hay un amiguito que quiere volver a verte… -Zero hizo ademán de atacar a Jeckyll, pero este disparó una granada a sus pies y le hizo retroceder. Sacó un pequeño maletín, dentro de éste había dos probetas con un líquido verde. Cogió uno, se lo introdujo en el brazo metálico, bajó el puño y le salió una pequeña aguja, se la clavó a sí mismo en la pierna.
El estadio empezó a gritar emocionado mientras veía como el cuerpo de Jeckyll empezaba a cambiar, envuelto en una luz verde. A los pocos segundos, Hyde estaba allí.
-Zero… ¡Zero!-empezó a reír Hyde.- Hacía años que esperaba eso…¡AÑOS!
-Hola… Hyde -dijo secamente Zero.
-Ahora… acabaremos lo que empezamos en el aeropuerto -dijo mientras se rascaba el cabeza, donde tenía una vieja cicatriz apenas perceptible. Se colocó los guantes con una cuchilla en cada dedo, dio una calada al puro y se quedó mirando al guerrero.
-¡Te voy a destripar, Zero! -gritó Hyde mientras corría hacía Zero, que no se movía en absoluto.
De repente, Zero se colocó en posición de combate mientras Hyde, como una estampida, se acercaba con las diez cuchillas en lo alto.
-Más… -empezó a decir Zero en el momento que Hyde se le abalanzaba encima, Zero dio un salto con fuerza contra él, se cruzaron y dieron un fuerte golpe con sus armas.- … No es sinónimo de mejor.
Dicho eso, todas las cuchillas de Hyde se rompieron, y este cayó al suelo con la marca de la funda de la espada de Zero en mitad de su cara.
El estadio empezó a vitorear a Zero. La diferencia entre los dos luchadores era abismal. Pero la pregunta era cómo Zero había podido recuperarse tan rápido. Melancio bajó donde estaba Líam de un salto.
-Líam…¿Qué hiciste para poder curarlo?-preguntó el Heleno.
-Pues…no lo sé, Ayax…Use mis mejores hechizos de curación…incluso los amplificados con las maquinarias…y nada dio resultado.
-¿Y cual puede ser la explicación?-preguntó Blaziken, que se colocó silenciosamente al lado de Líam, asustándolo.
-Yo os lo dire -empezó a decir Hyde, que se había levantado-. Cuando he visto que no usabas tu espada lo he entendido… Perdiste el Aura del Dragón… ¿verdad?
-Ju…parece que ya lo notaste… El Aura del Dragón me da una increíble resistencia mágica y física, que habían aislado completamente la magia de Líam, pero…las fuerzas me abandonaron y finalmente sentí que me iba del mundo. En este momento el Aura desapareció y toda la magia de Líam entró en mí.
-Y como yo descubrí… Tu espada puede producir cantidades ingentes de sustancia X, que tu cuerpo puede asimilar y darte capacidades de combate sobrenaturales… drenándote el poder magico, ¿verdad?.
-Eres listo Hyde…Si despierto de nuevo el Aura del Dragón, explusará la magia de Líam de mi cuerpo y el cansancio podrá conmigo… Gracias Líam, tú salvaste mi vida y ahora estoy en deuda contigo -dijo Zero hablando al comentarista, que se sonrojó.
-Y además... sabes que mi cuerpo absorbe la sustancia X y se transforma -dijo Hyde-. Si me atacaras…!¿Qué crees que pasaría?!-gritó Hyde mientras se abalanzaba contra Zero.
-Eso es algo…¡Que nunca sabremos!-gritó mientras le daba un fuerte puñetazo en el estómago. Pero Hyde no paró e intento golpearle con una lluvia de patadas, que Zero esquivo ágilmente y finalmente le dio un fuerte puñetazo en la cara que le mandó volar. En el aire, se destranformó y se convirtió de nuevo en Jeckyll, que cayó de espaldas al suelo. Se levantó lentamente, sonrió y cogió la ultima botellita de Sustancia X. Se la colocó dentro del brazo de nuevo.
-Entonces sólo queda una cosa que hacer… -dijo Jeckyll.
Acto seguido, dio un gran salto hacía Zero, tiró una granada de luz que cegó a todo el estadio. Zero se tapó la cara con el brazo y Jeckyll aprovechó para acercarse y darle un fuerte puñetazo en el estomago. Zero apenas se movió.
-Con golpes asi de flojitos, parece que Jeckyll poco podra hacer contra Z… Un momento, ¿qué ocurre con Zero?
Zero tenia la mirada perdida mirando enfrente, cogió el brazo de Jeckyll y lo apartó con furia. Y una larga y afilada aguja chorreante de liquido verde salió del estomago del espadachín.
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Última modificación: Noviembre 12, 2009, 18:40 por Zarhondrer
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