Esa mañana el Club de la Francia-Ham estaba muy tranquilo. La mayoría de los Fran-Hams habían marchado al recinto olímpico a apoyar a Sophie, que hacia mediodía tendría que participar en la prueba de equitación en el hipódromo. Sólo André permanecía en el Club.
Se encontraba en la cocina, terminando de adornar una enorme tarta. La tarta de blanca nata constaba de dos pisos circulares, el superior más pequeño que el inferior. Los bordes de la misma estaban adornados con nata de color azulado, y con una exactitud matemática, unas pequeñas flores de caramelo de color blanco adornaban el techo de ambos pisos. La cima de la tarta estaba coronada por una galleta de chocolate negro en forma de corazón con algunas palabras escritas con nata: “Joyeux anniversaire”.
André observó la tarta durante unos instantes, buscando algún defecto. No lo encontró: era simplemente perfecta. Sonrió y la metió en la nevera. Dejó el delantal encima de una silla y salió corriendo hacia casa de Bijou. Había quedado con ella para ir a animar a Sophie.
-Bonjour, mon amour -saludó André con una pequeña reverencia a Bijou. La hámster saltó a la rama dónde le esperaba su novio y le abrazó con fuerza. Bijou estaba especialmente guapa esa mañana, pensó el hámster mientras agarraba su patita y juntos caminaban por la ciudad de París. La hámster le dirigía furtivas miradas a su novio. ¿Cuándo pensaba decirlo? De repente, giraron en dirección contraria a dónde estaba el estadio.
-André, ¿dónde vamos? El estadio está por allí -comentó la hámster. Su compañero le puso un dedo en la boca.
-Es una sorpresita. Tranquila, que llegaremos a tiempo -André le guiñó un ojo y sonrió.
Continuaron caminando durante algunos minutos. A lo lejos, podían ver un carruaje blanco. Un pequeño pollito estaba amarrado al carruaje para tirar de él. Un anciano conductor le acariciaba las plumas. André se detuvo frente al carruaje y saludó con una pata al conductor.
-Es ella -anunció. Bijou le miró intrigada. Cuándo el anciano abrió la puerta del carruaje y dejó caer una alfombra roja, la hámster se llevó las manos a la boca. Por fin lo había entendido.
-Feliz cumpleaños, mon cherie -André hizo otra reverencia y la invitó a montar. La hámster saltó sobre él, le abrazó con fuerza y le besó muchas veces.
-No hacía falta, querido -comentó ya más tranquilizada.
-Todo es poco para ti -contestó el hámster con una sonrisa- Venga sube, que tenemos que llegar al hipódromo -la animó. Bijou subió con la ayuda de André, que lo hizo tras ella. Una vez ambos hámsters estaban sentados, el conductor ordenó a su pollito iniciar la marcha.
-Hoy es un día muy especial, Bijou -continuó André tras unos segundos de silencio dentro del carruaje- Quiero que sea el mejor día de tu vida -anunció exaltado.
-Mientras estés conmigo, cualquier día será el mejor, mon amour -contestó Bijou.
André rió. Besó a Bijou en la mejilla y comenzaron a hablar sobre distintos temas. No tardaron mucho en llegar hasta el hipódromo del recinto olímpico de París.
André bajó primero y volvió a extender la alfombra para Bijou. La hámster bajó sonrojada, frente a la mirada atónita de decenas de turistas que habían acudido a ver la prueba.
-Tienes ideas de bombero -rió la hámster cuándo bajó. André le sonrió y despidió al choffer, que se marchó de allí mientras los dos hámsters se dirigían a los vestuarios.
-¡Feliz cumpleaños, Bijou! -le desearon a la vez todos los hámsters cuando entró en el vestuario del equipo Fran-Ham. Allí estaban todos sus amigos, con una sonrisa en la cara, aplaudiendo. Entró seguida de André, que saludó a todos y se acercó a Sophie.
-Hermanita, ¿estás preparada? -preguntó. Sophie vestía con una chaqueta negra cerrada con botones, unas coderas azul oscuro y un casco del mismo color. Era la indumentaria necesaria para practicar equitación, ya que siempre existía la posibilidad de que el pollito se encabritara y saliera disparado su jinete.
-¡Por supuesto! -contestó llena de energía- Hoy voy a ganar para ti, Bijou -anunció. Su amiga le dirigió una sonrisa de agradecimiento- ¡Estoy impaciente! -exclamó.
-Buenos días espectadores un día más a las pruebas de selección del equipo que nos representará en los HamJuegos Olímpicos del Reino Arco iris. Tras la reñida lucha de ayer en la prueba de salto con pértiga, en la que el integrante del equipo Fran-Hams François dio una victoria que pone en cabeza a su equipo, éstos tienen varias cosas que celebrar hoy. La primera es su puesto cómo lideres de la clasificación, a un punto del equipo Franletas, los favoritos. Y la segunda pero no por ello menos importante es que hoy es el cumpleaños de la Princesa Blanca, ¡Bijou! Desde aquí felicitar a la atleta y desearle un feliz cumpleaños -tras las palabras del comentarista, el estadio estalló en aplausos y felicitaciones. Bijou, que esperaba junto al resto de Fran-Hams en el palco del equipo, bajó la cabeza avergonzada. Los demás rieron.
-Respecto a la prueba de hoy -cambió de tema el otro comentarista- Nos encontramos frente a una prueba decisiva. Ya quedan pocos días para terminar las eliminatorias, y hay dos equipos sobresalientes que luchan por el primer puesto: el equipo Fran-Hams, los actuales líderes, y el equipo Franletas. La prueba de hoy consiste en una carrera de obstáculos en las que los jinetes deberán demostrar su dominio de la equitación. Contarán con treinta y cinco segundos para completar el recorrido, y cada segundo de más que necesiten les será penalizado. Además, habrá una penalización de tres segundos por cada falta cometida. La primera en participar será la atleta del equipo Fran-Hams Sophie. ¡Buena suerte!
La frase llegó a los oídos de Sophie, que montó en su pollito decidida. El árbitro alzó la pistola de aire comprimido y disparó. La hámster azuzó a su montura, que avanzó rápidamente por el camino. Pronto se toparon con el primer obstáculo. Tiró de las riendas y el pollito pegó un salto, pasando por encima de las dos varas verticales que suponían el primer obstáculo. Continuó caminando, cada vez más rápido, saltando pequeños obstáculos. El pollito tiró la tercera vara horizontal cerca de la ronda final, lo que hizo a Sophie sufrir una penalización. Aún así, la hámster y su montura se esforzaron, y saltaron sin problema el último obstáculo: un muro de dos centímetros de altura con un charco de agua a continuación.
Terminó pues el circuito, con una marca de 37 segundos y una penalización. Sophie bajó de su montura y le ofreció un cuenco de alpiste mientras le acariciaba: se había portado realmente bien.
-¿He estado bien? -preguntó la hámster cuándo subió al palco con sus amigos.
-Has estado perfecta -alabó su hermano. Los demás asintieron.
-¡Veremos qué tal lo hace Avice! -exclamó Marie. La novia de Lionel era la siguiente en participar. Era la elegida por el equipo Franletas para ésta prueba.
-Y el primer puesto de la prueba de equitación es para... ¡Sophie, del equipo Fran-Hams, con sólo 5 puntos! -el estadio estalló en vítores mientras Sophie subía al podio. Avice y un miembro del equipo Garnet también subieron, en segundo y tercer lugar respectivamente. El Principe Arco colgó en cada hámster la medalla correspondiente. Sophie agarró su medalla de oro, la miró, y señaló a Bijou.
-¡Esto es para ti, Bijou! -gritó, aún sabiendo que era muy posible que no la oyera. Pero, a juzgar por la sonrisa que le dirigió, sí lo oyó.
-¡Salud! -todos los hámsters volvieron a brindar. Pierre y Sandrine bebían vino, mientras el resto tomaba zumo de naranja. Rieron y miraron a las dos protagonistas del día: Bijou y Sophie.
-Merci por todos estos regalos chicos -comentó Bijou mirando la montaña de regalos de sus amigos: Marie le había regalado un provocador traje de noche, Pierre y Sandrine le habían comprado unas cuantas joyas, los gemelos un libro, Lucette un set de maquillaje y Sebas un sombrero con un adorno de girasol.
-Aún falta el mio -recordó André. Bijou le miró emocionada, no le cabía duda que André habría removido cielo y tierra para buscar su regalo- Pero ahora no te lo daré -le dijo con un guiño- ¡Primero la tarta!
-¡Sí, la tarta, la tarta! -corearon Sophie, los gemelos y Sebastién con aire jovial. André se levantó de su asiento y fue a la cocina a por la tarta. Pocos segundos después, salía con una enorme tarta en los brazos con un par de velas encendidas en la cima. Bijou la miró estupefacta. ¡Era preciosa!
-¡André! -exclamó la hámster, abrazándose a su novio en cuanto éste dejó la tarta en la mesa.
-¿Qué, no te gusta? -preguntó de broma André. Bijou negó con la cabeza e hizo fuerza sobre él, haciéndole perder el equilibrio y tirándole al suelo junto a ella.
-Je t'aime... -murmuró la hámster, besándole. Se levantaron y André se sonrojó.
-Hoy estás más cariñosa de lo habitual -comentó.
-Es porque hoy es un día muy especial -le guiñó un ojo.
-¡Queremos tarta! -exclamaron los gemelos. André cogió el cuchillo y les amenazó bromeando.
-Pide un deseo, querida -le pidió André. Bijou asintió, se acercó a la tarta y cerró los ojos. Pensó en su deseo... y sopló las velas. Todos aplaudieron y la felicitaron nuevamente.
-¿Qué has pedido? -preguntó inocentón Sebas.
-Secreto -le contestó Bijou llevándose un dedo a la boca. André la abrazó por detrás y le pidió que cerrase los ojos. Bijou sintió que algo que apenas pesaba se posaba en sus manos.
-Puedes abrirlos -le conminó André.
-¡Vaya! -una caja. Recubierta con papel estrellado y un lazo azul. Los Fran-Hams la invitaron a abrirla. Ella lo hizo lo más rápido que pudo tratando de dañar lo mínimo posible el papel. Pronto se dejó ver lo que aquella caja guardaba: unos maravillosos lazos de color azul cubiertos por pequeñas piedras preciosas, presumiblemente diamantes. Bijou los recogió y los miró con ojos brillantes. Pero pronto sus ojos se empañaron y algunas lágrimas cayeron por su rostro. André las secó con su patita y miró a su novia con ojos tristes.
-¿No te gusta? -preguntó alicaído.
-No digas tonterías... son perfectos... -Bijou dejó los lazos con cuidado en la caja y abrazó a André- Es sólo... que estoy muy feliz. Os habéis tomado todos muchas molestias por mi... y eso me hace muy feliz. Tengo los mejores amigos del mundo -sonrió.
-Te mereces ésto y más, Bijou -André la besó en la frente- ¡Y ahora vamos a comer tarta! -sugirió con énfasis. Bijou asintió y el resto de Fran-Hams lo celebraron. La tarta realmente tenía buena pinta.
-Aquí -dijo Bijou con la galleta de chocolate en la pata. André la miró y la hámster metió la mitad en su boca. Se acercó, y mordió la otra mitad mientras le besaba.
-Tenías que habértela comido entera tú, Bijou -le comentó André después, sonrojado.
-Ya, pero así estaba más rica -le guiñó un ojo.
Y la fiesta continuó. Los Fran-Hams charraban animadamente, la pareja mostraba su afecto y todos eran felices. Porque ese día era muy especial. Era el cumpleaños de una de sus amigas. Era el cumpleaños de Bijou.
Otra vez, sí.
El año pasado ya hice un fic para celebrar el cumpleaños de Bijou. Sólo que entonces la llamé Lacitos (su nombre español).
Esta vez quise hacerlo un poco más especial: no sólo retrocedí en el tiempo con respecto al anterior fic, sino que además he tomado como referencia para escribirlo el pasado ficticio que yo le creé y que está siendo desarrollado -junto al de otros hámsters de mi invención- en
Bonjour a la Francia-Ham. Y, aparte de todo eso, avanzé en el tiempo con respecto al fic, haciendo que este episodio de cumpleaños sea en realidad -cuándo llegue- un episodio propiamente dicho del fic antes mencionado. Por eso no sólo se centra en el cumpleaños de la Princesa de los Ham-Hams, sino que también toma parte de la historia que tengo diseñada para el fic -me ha costado mucho crear un capitulo "aislado", y más uno tan alejado en el tiempo, he tenido que concebir antes de tiempo muchas cosas que tenía en mente pero "flotando", sin forma-, por lo que incluye unos cuántos spoilers respecto a la historia original (y teniendo en cuenta que ayer posteé un capitulo en el que se menciona a uno de los hámsters que aparecen
en este fic (aunque sea de pasada) más spoilers aún) que ahora me veo forzado a continuar para que ese capitulo no quede "en el aire" mucho tiempo.
En fin, que me voy por las ramas. Muchisimas felicidades a la Snow Princess, Ribbon-chan

También conocida cómo la Princesa de los Ham-Hams, Lacitos o la Princesa Blanca, Bijou, para los Fran-Hams
Espero el año que viene volver a tener la oportunidad de dedicarle otro episodio por su cumpleaños.