Leo se levantó al escuchar el despertador en forma de Voltorb que había sobre la mesita. Le golpeó la cabeza para hacerlo callar, y volvió a acurrucarse en la cama. Murmuró algo sobre cinco minutos más, y pronto comenzó a roncar de nuevo.
Una de sus pokéballs se revolvió y de ella apareció un pequeño Dratini. El dragón se desperezó alargando su cuerpo y deslizándose por todo el cuarto, y bostezó emitiendo un suave gruñido. Se acercó a la cama dónde su entrenador dormía, y observó el reloj despertador. Molesto, se enroscó alrededor de su maestro, y comenzó a apretarlo.
-¡Ah, vale, vale, ya me despierto! -exclamó Leo, tratando de zafarse del letal abrazo de su pokémon. Dratini asintió satisfecho y le soltó. Leo movió los brazos, tratando de desentumecerlos. Odiaba cuándo su pokémon le despertaba así, pero el dragón ya había vuelto a esconderse en su pokéball.
Leo libró un largo bostezo mientras desayunaba unas tostadas en la cafetería del Centro Pokémon. Miró por la ventana: los verdes prados de la Ruta 34 se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Acababa de salir del Encinar, y se había topado con el Centro Pokémon dónde había pasado la noche.
Su experiencia en el Encinar había sido tranquila, y pronto llegaría a Ciudad Trigal, dónde se enfrentaría a Blanca por su tercera medalla. Según la Enfermera Joy, llegaría a la mañana siguiente si caminaba todo el día.
El plan de Leo pasaba por aprovechar el paseo para entrenar a sus pokémon antes del combate. Decidido, se levantó de su asiento y dejó algunos pokéguiles sobre la mesa para pagar el menú. Era una suerte que todos los Centro Pokémon tuvieran los mismos precios, así no tenía que estar preguntando cuánto tenía que pagar y era más sencillo.
El entrenador golpeó otra pequeña piedra molesto. Estaba siendo un viaje muy aburrido... llevaba caminando toda la mañana, y no había visto ni un sólo entrenador ni tampoco un sólo pokémon salvaje.
-¿Dónde está todo el mundo? -gritó el entrenador, fuera de sí. Una manada de Pidgeys abandonó un árbol cercano y salió volando. Leo suspiró, no merecía la pena ir detrás de ellos. Quizá si se acercaba al lago... pensó, mirando hacia el oeste, dónde se dibujaba una orilla en la lejanía y el mar perdiéndose en el horizonte. Una vez llegó a la zona arenosa, sonrió- Esto está mejor -se dijo para sí mismo. Frente a él se extendía un paraíso de pokémon agua: Krabbys, Woopers, algún Tentacool arrastrado por la corriente... Liberó a Charmeleon y Dratini- ¿Os apetece una barbacoa, chicos? -sonrió.
Sus pokémon asintieron, y así empezó la cacería. Dratini lanzaba Ondas Trueno, acorralando y paralizando a los pokémon que intentaban huir, mientras que Charmeleon se encargaba de chamuscarlos a todos con inmensas llamas. El olor a marisco llenaba los pulmones de Leo mientras ordenaba a sus pokémon que no dejaran huir ninguno.
De repente, un chorro de agua a presión salió del agua e impactó contra Charmeleon, que no pudo evitarlo y lo recibió de lleno, saliendo disparado y golpeándose contra un árbol.
-Vaya, me parece que alguien va a estar cabreado para el combate de gimnasio -murmuró Leo, guardando a Charmeleon en su pokéball. Tenía que ponerse serio- ¿Dratini? -le llamó. El pokémon gruñó y se acercó a su entrenador, tenía trabajo que hacer- Sacame al pato, vamos a jugar -el pokémon asintió y serpenteó hasta el agua. Pero antes de llegar, otro chorro de agua trató de atacarle, pero estaba preparado: devolvió el ataque con una Furia Dragón, inutilizándolo. Antes de que la neblina causada por la unión de los ataques se disipara, un pokémon salió del agua a paso lento. Era un Quagsire.
-Genial, al fin ha salido el plato fuerte -sonrió el entrenador, inflando otra pokéball- ¡Ditto! -invocó a su próximo pokémon, lanzando la pokéball. Nada más salir, la masa rosada tomó la forma del Quagsire, que la miró sorprendido- Esto será fácil. ¡Golpe Cuerpo! -exclamó. Ditto se lanzó al ataque patosamente... la anatomía de Quagsire no estaba hecha para andar sobre tierra. El Quagsire respondió lanzando una Pistola Agua, que Ditto desvió girándose a toda prisa y moviendo la cola de lado a lado- ¡Ahora Terremoto! -dijo, agarrándose al árbol dónde había sido estampado Charmeleon. Ditto asintió, y comenzó a golpear con la cola el suelo. Cada vez más fuerte, provocando temblores de tierra que hacían que Dratini vibrara y Leo casi perdiera el equilibrio. Además, el Quagsire enemigo perdió el equilibrio y cayó al suelo pancha arriba- ¡Acaba con él, cuchillada! -dictaminó Leo, seguro de la victoria. Ditto asintió y se lanzó al ataque. Antes de que Quagsire pudiera levantarse, Ditto había saltado sobre él y había empezado a golpearle con sus garras en la panza y el rostro, hasta que el pokémon le lanzó una pistola agua a bocajarro que lanzó a Ditto varios metros hacia atrás, se incorporó como pudo y salió corriendo de vuelta al mar. Leo rió- Los pokémon salvajes son unos debiluchos. ¡Bien hecho, Ditto, Dratini! Volved -pidió, apuntando con sendas pokéballs a sus pokémon.
El Sol comenzaba a esconderse tras las montañas, cuándo Leo pasaba cerca de la famosa Guardería Pokémon. El camino se desviaba hacia allí, y la casa no se encontraba muy lejos de la ruta principal. ¿Debería acercarse? La idea de dejar alguno de sus pokémon allí no le hacía mucha gracia... Y, además, no quería desviarse del camino, también quedaba poco para llegar a Ciudad Trigal. Por último, no quería tener que volver más adelante a por su pokémon, ya que los ancianos no contaban con servicio de teletransporte, así que...
-Mejor cuando sea Maestro Pokémon y tenga pokémon que no quiera entrenar -sonrió, y siguió su camino. Ciudad Trigal le esperaba, sus luces alumbrando la cercana noche.
Me invento tags

Veamos... esto tiene intención de ser una "serie corta" de "relatos individuales" en los que explicaré cómo es un día normal en la vida de cada uno de mis personajes.
El primero, cómo no, tenía que ser Leo, entrenador pokémon. ES HORRIBLE. Lo sé. Me ha salido un bodrio enorme, lo he escrito ahora mismo en una hora la parte del combate pokémon y el final... es vomitivo y quiero borrarlo. Pero ya lo haré cuando haga la versión de Leo, líder de gimnasio. Hasta entonces se queda, que me sirve para hacerlo de "intro" para el resto de PJs.
De momento, tengo pensado hacerlos de... Leo!líder, ELX!investigador, André, Geo Ergon, Yami Leo... y ya veré que más alterego tengo por ahí perdido
Lo dicho, esto es un BODRIO. Pero me sirve de base.