Inicio
Ayuda
Calendario
Ingresar
Registrarse
Chat
IRC
Bienvenido(a),
Visitante
. Por favor,
ingresa
o
regístrate
.
¿Perdiste tu
email de activación?
1 Hora
1 Día
1 Semana
1 Mes
Siempre
Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Mayo 23, 2012, 13:06
Atomic
|
Zona Creativa
|
Gran Biblioteca
(Moderador:
Líam
) | Tema:
Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
« anterior
próximo »
Topic Tools
Search this topic
Páginas
1
2
3
Autor
Tema: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo] (Leído 2103 veces)
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
:
Diciembre 15, 2006, 00:01 »
(El título ya es definitivo, espero k os guste
)
El mundo lleva sumido en el caos desde hace muchos años, tantos que ya ni los más adultos recuerdan su inicio.
Una noche, sin previo aviso, el cielo de toda la tierra quedó iluminado durante algunas horas por una luz de color verde claro. A los pocos días de ese suceso, fue cuando empezó el caos que hoy día sume el planeta. Pues empezaron a aparecer extrañas criaturas por todos los rincones del mundo que empezaron a asesinar a todo ser vivo que tenía la mala suerte de cruzarse con ellas. Ejércitos enteros cayeron ante su embestida.
Batalla tras batalla, la humanidad se veía reducida cada vez más.
A los pocos meses del inicio de esta guerra que parecía perdida, volvió a aparecer en el cielo esa luz verde. Muchos temieron su final. Pero lejos de toda expectativa, lo que ese resplandor causó no fue la aparición de más criaturas. Esa ocasión provocó una fugaz esperanza en los corazones de la gente cuando, al poco tiempo, la humanidad entera era capaz de desarrollar poderes y artes. Pocos eran los afortunados que recibían este don, pues nadie sabe a ciencia cierta su origen. Lo que sí que se sabe es que esa segunda luz causó otros efectos, que quedaron ocultos al principio, pero hoy día son conocidos por todos. Todo ser vivo que moría a manos de esas criaturas resucitaba al día siguiente y, otro extraño efecto, las criaturas nunca más entraron en ningún lugar que fuera considerado un hogar.
Las batallas continuaron con renovadas esperanzas, pero la balanza continuó del lado de las criaturas.
Hoy día la gente común intenta vivir sus vidas como si no estuvieran en guerra, y la gente que tiene la suerte de recibir el don une sus fuerzas para tratar de defender las calles, evitando así que el resto se queden encerrados en casa.
-¡Venga, vamos Jabe, démonos prisa, a llegar a la tienda antes de que sea demasiado tarde!
-¡Uf…! ¿Tantas ganas tienes de comprar ese regalo? ¿Es que has olvidado el peligro que corremos saliendo solos a la calle? Humm…
-¡Es que pronto es su aniversario de boda! Y además, también debemos hacerlo para demostrarles que ya nos sabemos cuidar solitos, ¡no podemos depender siempre de ellos! -Contestó Terbal.
-Ya… pero piensa que si hoy nos matan, su esfuerzo habrá sido en vano, piensa que no todos han tenido la suerte de llegar a no morir tantos años…
-¡Por eso te digo que te des prisa!
-… Bueno va, vayamos rápi…-esta frase quedó cortada cuando de repente, de una esquina cercana aparecieron dos criaturas y saltaron sobre Terbal que se encontraba cerca del lugar de donde salieron.
-¡Terbal cuidado!- Chilló Jabe sin darse cuenta en el peligro que él también corría.
Cuatro criaturas habían aparecido desde sus espaldas y ya estaban abalanzándose hacia él.
-¡Ah no! Esta vez no pienso rendirme tan fácilmente, no ahora que hemos estado entrenando duro en el gimnasio -dijo Jabe mientras se colocaba en posición de lucha, preparado para el combate.
La primera criatura que llegó hasta Jabe recibió un buen golpe procedente una patada que él mismo había dirigido en su dirección. O eso creyó hasta que esa misma criatura se repuso sin dificultad del golpe y saltaba hacia él como si nada.
Jabe, a duras penas, fue capaz de evitar el golpe que, de haberle dado, le habría matado.
Terbal también se había colocado en posición de combate y había hecho tropezar a uno de sus dos atacantes. Pero lejos de parecer una ventaja, él mismo fue apresado por la otra criatura que de un fuerte golpe en la espalda lo dejó en el suelo sin conocimiento.
Jabe, por su lado, estaba siendo atacado por dos criaturas y no lograba evadir casi ninguno de sus ataques, solo el hecho de que se protegía la cabeza le había mantenido consciente hasta el momento.
En el momento en el que intentó mirar hacia Terbal, recibió un fuerte golpe en un costado que le hizo volar hasta una pared cercana, impactando con fuerza en ella.
Casi inconsciente de dolor, se puso en pie apoyándose en la pared y, sin pensar en lo que hacía, se puso a palpar la pared.
Mientras palpaba la pared pudo ver cómo Terbal era asesinado. ”Nunca me acostumbraré a eso…”, pensó Jabe mientras sus contrincantes lo rodeaban, estaba acorralado y no había nadie que lo pudiera salvar.
Entonces se dio cuenta, su mano derecha había encontrado algo. Le echó una rápida ojeada esperando que fuera un objeto que le ayudase. Era un bastón, de más o menos su misma altura, ligero y de color marrón, sin nada que pareciera especial.
“Menos es nada”, pensó, mientras agarraba el bastón como podía.
Como si se tratara de un bate, se dispuso a golpear a la primera criatura que se le puso a tiro. Aunque consiguió darle, ésta ni se inmutó a la vez que vio como el bastón salía volando por los aires del golpe. No tenía fuerzas ni para evitar que se le escapara de las manos.
Después de eso todo se volvió negro ante sus ojos.
«
Última modificación: Agosto 28, 2007, 19:16 por Jabe
»
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #1 :
Diciembre 15, 2006, 11:20 »
(segundo capítulo, ya tengo algunos más escritos pero los iré posteando poco a poco, espero no acabar como ha ocurrido con muchos otros relatos largos
)
Jabe y Terbal despertaron al día siguiente en sus camas. Se odiaron a sí mismos por no haber sido capaces de hacer nada más, no estaban acostumbrados al hecho de morir.
-Tanto tiempo de entrenamiento para nada…-Pensó Jabe en voz alta, sentado en su cama.
En el momento en que decidió mover una mano para tratar de rascarse la cabeza, notó que en ella tenía algo agarrado. Era el bastón del día anterior.
Asqueado por el recuerdo, decidió ir hasta la ventana, la abrió y lanzó el bastón.
Pero éste no llegó a desaparecer de su vista más que un instante para reaparecer de nuevo en la mano que había tratado de lanzarlo. Aún con sueño, creyó que lo estaba soñando, así que trató de lanzarlo una y otra vez para librarse de esa molestia.
Estuvo así durante unos instantes hasta que Terbal le pellizcó en una mejilla.
-¡Se puede saber qué estás haciendo! ¡Fíjate!
El pellizco, combinado con el grito que le propinó Terbal le hicieron reaccionar de golpe y entonces se dio cuenta de lo que pasaba.
A sus manos había llegado un don, uno de los varios dones que reciben pocas personas. Un arma única.
Se frotó los ojos a conciencia para poder observar con atención ese extraño objeto que tenía entre sus manos. Pero ese nuevo análisis no le reveló nada nuevo.
Trató de blandir el bastón como lo había visto en alguna película y, tras tratar de realizar algunos movimientos que le llegaron a la imaginación en ese momento, cayó en la cuenta de dos cosas: la primera, ese no era buen lugar para usarlo, pues estuvo a punto de romper los cristales de la ventana, y la segunda, que no notaba nada raro en él.
-No me parece que tenga nada en especial… Esta misma tarde preguntaré en el gimnasio a la gente que tiene armas de éstas a ver…- Decidió Jabe, aunque en realidad fue otro pensamiento el que le pasó por la mente, pero el acto de lanzarlo por la ventana no había dado resultado.
Los centros educativos son necesarios aun con los constantes ataques que reciben. En ellos se imparten asignaturas que van desde clases de “Combate cuerpo a cuerpo” para ayudar a la gente a tener más posibilidades de sobrevivir a un ataque. “Estudio de las criaturas”, en las que se aprenden los tipos de criaturas conocidos y su manera de actuar y hasta clases de magia de nivel muy bajo, pensadas únicamente para crear distracciones en el enemigo (no todo el mundo es capaz de aprender hechizos de un nivel superior a ese).
Todos los profesores que imparten clases poseen alguno de los dones. Básicamente, todos poseen armas propias, dado que es el primero de la serie de dones existentes. Después están los que han aprendido hechizos de magia de un nivel más avanzado al que pueden enseñar en clase y los que han aprendido a hacer un buen uso de su arma para el combate. Entre los expertos en magia es común poseer como arma un cetro o un bastón más alto que ellos mismos y con alguna forma en la punta. Los que son capaces de luchar con la fuerza de sus brazos normalmente cuentan con una o dos espadas.
Éstas son solo algunas de las muchas armas que los afortunados poseen. Y, a diferencia de lo que a primera vista pueda parecer, hay mucha más gente capaz de hacer uso de estas armas de la que cabe imaginar.
Jabe había llegado al instituto con el arma en la mano, pues no lograba poder soltarla sin que le volviera a aparecer en la mano. Debido a ese hecho no pudo evitar ser objeto de algunas risas y muchas preguntas de sus compañeros de clase.
Una vez en clase, había conseguido sacar de la bolsa los libros y el material con dificultad, pues sólo disponía de una mano libre. Pero nada más llegar el profesor al aula, éste le vio el arma y le hizo salir de clase enseguida, dándole tiempo para recoger todo y salir.
El profesor le esperó pacientemente en la puerta y, cuando Jabe salió, cerró la puerta de la clase y le dijo:
-Los alumnos que reciben un arma deben ir a clases especiales, ve al despacho del director, él te contará más cosas.
Jabe, extrañado, colgó su mochila a sus espaldas y se dirigió hacia el despacho del director. Tuvo de esperar unos minutos en la puerta, pues éste estaba dando clase.
-¡Vaya! Eres Jabe, ¿verdad? Bien… Antes de empezar debes saber que esto que te diré ahora es mejor que lo sepan cuantos menos alumnos mejor.- Jabe afirmó con la cabeza, pues parecía que no había otra opción.- Como ya debes saber, has sido afortunado de conseguir un arma. Y, como puedo observar –dijo mientras veía como Jabe intentaba otra vez, en vano, de soltar el bastón, pero éste insistía en volver a su mano- pocas cosas sabes sobre las armas. Cosa normal, pues como sólo los afortunados necesitan de información sobre ello, no hay constancia en documentos de fácil acceso a la gente.
-Debes saber que desde hace años el sistema educativo ha cambiado para poder ayudar a la gente que consigue estas armas para tratar de aumentar nuestra resistencia ante las criaturas que nos acosan. No se escatiman gastos para ayudar a hacer buen uso de ellas, por lo que, si quieres, hoy mismo podrías empezar con clases exclusivas para ello. ¿Aceptas?- Preguntó el director, que aunque ya conocía la respuesta, se veía obligado a formularla.
Jabe no se hizo de rogar, aceptó de inmediato. ¿Qué lugar mejor para aprender a luchar que en sitios especializados para ello?
-Bien, haré llamar al que será tu nuevo tutor y él te guiará hasta tu nueva clase. Buena suerte con tus nuevas clases. Por cierto, ya no necesitarás más tus libros, tu nivel de estudios ya es más alto del que se imparte en esas clases. Así que, si pudiera ser, ¿podrías donarlos al instituto para los alumnos que no se los puedan pagar?- Dijo el director justo antes de que llamaran a la puerta de su despacho.
-Por mí bien…-respondió Jabe. Inmediatamente, el director se dirigió hacia él, cogió los libros y abrió la puerta.
«
Última modificación: Agosto 28, 2007, 19:17 por Jabe
»
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #2 :
Diciembre 16, 2006, 19:31 »
(tercer capítulo
, lo he revisado tres veces antes de publicarlo...
)
En la puerta estaba el que sería su nuevo tutor, o mejor dicho, su nueva tutora, pues era mujer.
-Ella será tu nueva tutora, se llama Teleysa, aunque es más conocida como una de las mejores magas del país. Este instituto ha tenido la suerte de recibir a una celebridad como ella al cargo de los alumnos que, como tú, Jabe, reciben sus armas.
Entonces Jabe se fijó más en ella, con mirada curiosa, pues el aspecto de la profesora no dejaba qué desear. Era una mujer joven, de quizá unos veintiocho años, con buena figura, cabellos rojos y lisos que se ondulaban con cada gesto que ella realizaba.
Jabe se sonrojó un poco al verla de cerca. Ésta le dirigió al director unas palabras inaudibles para Jabe. Entonces ella le miró a él, le sonrió y le indicó que la siguiera.
Jabe cogió su mochila, mucho más ligera ahora, y la siguió con rapidez. Él sabía que un mundo nuevo se estaba a punto de abrir ante él y los nervios le jugaron malas pasadas mientras caminaban. Algunas veces reía nerviosamente y otras estaba a punto de tropezar y caerse.
Teleysa reía al verlo tan nervioso y trató de hablar con él en un intento de calmar al que sería su nuevo alumno.
-No estés nervioso, todos se ponen nerviosos cuando se encuentran en tu situación. ¿Te importa que te haga algunas preguntas mientras vamos andando? Tardaremos un poco en llegar, no han podido hacer aulas adecuadas para estas clases en este edificio, así que tendremos que salir fuera y caminar durante un rato, no temas, no está lejos –dijo
Teleysa viendo como a Jabe le cambiaba la cara al salir a la calle.
A diferencia de Jabe, Teleysa no parecía preocuparse por un posible ataque de las criaturas al andar tranquilamente por la calle. Ella notó, quizá por experiencia, lo que a Jabe le pasaba por la mente en ese momento.
-Jajaja, pareces ahora más nervioso que antes, ¿acaso has olvidado con quién andas?-rió Teleysa.
-¿No te dan miedo las criaturas?- preguntó Jabe.
-No deberían dártelo a ti, aunque eso cambiará en cuanto lleves un tiempo de aprendizaje. Por lo que puedo ver tu arma es un bastón. Nunca he tenido el placer de tratar con alguien con un arma como esa, y puedo decir con cierta seguridad de que eres el primero que veo con ella. Es realmente curioso, las armas normalmente parecen objetos más respetables y amenazadores. –Contestó Teleysa a la vez que levantaba su mano derecha y en ella aparecía un cetro con un diamante de color rojo sangre brillando con fuerza en el extremo.
-¡Wow! ¡Qué pasada de arma! Así que este es el arma de los que dominan las artes mágicas. –Dijo Jabe entusiasmado. Pero entonces cayó en la cuenta de algo que al instante siguiente se le escapó de la mente.
-Cada persona recibe un arma diferente, y ésta siempre va acorde con la manera de ser de cada persona. Yo conseguí este cetro cuando aún no conocía más que hechizos de bajo nivel. Se puede decir que llegué a ser la maga que soy hoy gracias a que me tocó un cetro como arma. Al igual que otros grandes luchadores, los cuales lograron un estilo de lucha acorde con su manera de ser. Muchos creen al principio que su arma no es la mejor para ellos, pero con el tiempo se dan cuenta de que no es así. Yo también pensé así al principio, me negaba a aceptar mis cualidades como maga, pero al final lo hice y aquí me ves. –Explicó Teleysa en un intento de que Jabe se abriera a ella para descubrir más sobre el chico con un arma poco corriente.
-¡Vaya…! No sabía nada de eso… Y parece como si me hubieras leído la mente, empezaba a dudar de que este bastón fuera adecuado para mí… Pero ya que me ha tocado, confiaré en esa elección, ¡sea quien sea el que lo haya decidido!
-Bien dicho. Bueno, ya hemos llegado, aquí daremos tus nuevas clases –dijo Teleysa cuando llegaron ante un edificio difícilmente visible desde el instituto, pues se encontraba rodeado por un espeso bosque en el cual Jabe no se había fijado mientras hablaban.
Teleysa abrió la puerta. En ese momento hubo una explosión cerca de ésta. Jabe cayó al suelo por la fuerza del impacto, mientras que Teleysa había creado una luz alrededor de ella que la había protegido.
-¡Quién ha sido el que ha provocado esta explosión! ¡Cuantas veces os he de repetir que no entrenéis cerca de la puerta, sólo las personas pueden cruzarlas!- Gritó Teleysa con la mirada encendida de furia. En ese momento se oyó un fuerte…
-¡Ups!
Teleysa enseguida entendió lo que había ocurrido, por lo que se dirigió hacia un chico con pelo un poco largo y caído hacia los lados. El chico era más joven que Jabe, aunque era de su misma altura.
De repente, y antes de que Teleysa llegara hasta él, el chico empezó a correr tan rápido como pudo en la dirección opuesta, concretamente hasta una puerta de lo que parecían los servicios. No tuvo suerte, Teleysa apareció de repente delante de él y, cogiéndole fuertemente de una oreja, gritó.
-¡Oxidas! ¿¡Cuantas veces te he de decir que no uses invocaciones explosivas aquí dentro!?
-Esto… ¡Ay!
-¿Sólo respondes eso? Y, a ver, ¿desde cuando sabes hacer tú eso?-Preguntó Teleysa estirando aun más fuerte de la ya roja oreja de Oxidas.
-Es que… no he sido yo… bueno, si he sido yo, pero no he sido yo -dijo Oxidas cuando logró soltar su oreja de la zarpa de Teleysa.
-Verás, te explico. Yo estaba dando de comer a mi poring cuando vino Eternal y me retó a un combate. Yo tuve de aceptar ya que lo había pisado, dejando a mi pobre poring hecho pedazos –explicó Oxidas.
-¡Ha sido sin querer!-Gritó un chico escondido entre el grupo de personas que había alrededor de ellos. Éste último era de la misma altura que Oxidas, con el pelo más corto y despeinado.
-¡No mientas!- dijo Oxidas con mirada asesina.
-¿Y qué tiene eso que ver con la explosión?- Preguntó Teleysa, quién empezaba a ponerse algo nerviosa.
-Esto… bueno, pues lo explicaré rápido, mi poring, que había vuelto a la vida (como tantas otras veces) empezó a comerse los balones que lanzaba Eternal en sus ataques. Cuando estuvo lleno saltó hacia Eternal, pero él, de una patada, lo desvió hacia la puerta, donde acabó explotando.
-Humm… Ya veo, esto ha sido culpa de los dos, pues ya podéis pedir perdón a vuestro nuevo compañero de clase, gracias a vuestras tonterías se ha hecho daño antes de empezar las clases.- Dijo Teleysa aún enfadada.
-¿Nuevo… compañero? -dijeron todos a la vez.
-Sí, creo que algunos ya le conocéis. -Se dirigió hacia Jabe, el cual aún estaba cerca de la puerta.- Este es Jabe, vuestro nuevo compañero.
-¿Jabe?- Dijeron algunos del grupo, Oxidas y Eternal entre ellos.
-Esto… ¡Hola! -dijo Jabe tratando de quitarse el mal trago cuanto antes mejor.
-¡Ey hola Jabe, cuánto tiempo!- Gritaron Eternal y Oxidas al unísono.
-Pero vosotros dos… ¿no estabais en el mismo curso que mi hermano Terbal?
-¡Kimhari Williams!- Gritó otra voz de entre el grupo. Esa misma persona avanzó un paso permitiendo a Jabe verle con más facilidad.
-¡¿Zero!? ¿Tú también?
-Mjmjmjmjmj, pues sí.
-Zero está el primero de clase en estos momentos.- Dijo Teleysa revisando unos paneles a un lado de la sala. –Realmente sorprendente para alguien que lleva sólo un par de meses de entrenamiento aquí…
-En fin, Jabe, bienvenido… A ver si tengo la suerte de poder enfrentarme a ti pronto.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #3 :
Diciembre 16, 2006, 19:34 »
(cuarto capitulo
)
Entonces Teleysa se dirigió hacia una puerta cercana a los servicios e indicó a Jabe que la siguiera. Detrás de la puerta había un pasadizo, las puertas de las cuales tenían un letrero indicando lo que había dentro (aula de prácticas de magia, aula para la práctica de habilidades con el arma, etc. Había incluso una pequeña biblioteca para los que quisieran leer.).
-Aquí las reglas no son complicadas, cinco días de entrenamiento por las mañanas (después te mostraré tu horario). Por la tarde la mayoría de los alumnos se pasa las horas peleando entre sí o practicando en alguna de las otras salas. Aquí cada uno hace lo que quiere, más o menos, mientras no se salte las clases importantes, que son por la mañana. E incluso algunos se ganan el derecho a no asistir por la mañana, pues una vez superado el nivel de la asignatura, no hace falta asistir más -explicó Teleysa a Jabe.
-Los que ganan combates por la tarde ganan puntos y suben de categoría en la tabla que has visto antes. Aquí, el tener espíritu competitivo es fundamental para ser cada día mejor. No te deprimas nunca y haz las cosas a tu manera, pues nadie suspende hasta que muere, y aquí estoy yo para tratar de evitar los excesos en los combates.-Dijo Teleysa con una sonrisa dibujada en sus labios al decir esto último.
-¡Vaya! Esto me impacienta aún más por empezar. Pero… ¿no se han descontrolado alguna vez? No he visto a ningún otro profesor y la mayoría de los alumnos que he visto parecen fuertes…
-Jajaja, he dicho que trataba de evitar los excesos, no puedo negar que alguno haya visitado la enfermería en más de una ocasión con la vida pendiente de un hilo. Pero en la enfermería hay otro de los profesores, el cual es experto en magia blanca. Aunque no sea capaz de hacer uso de las mejores habilidades de esa rama de la magia, hasta el momento ha hecho un gran trabajo -contestó Teleysa, sonrojándose en el momento de hablar sobre el encargado de la enfermería. Jabe sólo la escuchaba, su mirada estaba atenta en las puertas que iban dejando atrás.
-Además, todos los alumnos que has visto ya han sido capaces de superar el nivel de enseñamiento que les tocaba, por lo que ninguno de ellos hace clases y se pasan las horas entrenando. Con esto ya sabes la razón por la que no hay más profesores, pues desde hace un mes que ninguno de esos chicos y chicas ha necesitado más clases de las que realizamos aquí. Y es una buena razón por la que deberías esforzarte al máximo, o sino tus combates aquí serán demasiado duros. Aun así lo serán hasta que acabes con las clases.
-Como eres el único alumno y yo misma tengo la titulación para impartir todas las asignaturas, sólo tienes que decírmelo y te haré clases privadas. –Dijo Teleysa guiñando un ojo a Jabe. Éste la estaba mirando y se sonrojó.
Jabe decidió aceptar esa oferta, no debía guardar esfuerzos por mejorar rápidamente y llegar al nivel del resto de alumnos.
-Bien, entonces pediré al enfermero que vigile al resto y enseguida empezaremos las clases. ¿Recuerdas dónde está la biblioteca? Pues ve ahí y espérame, no tardaré mucho.
Jabe corrió hacia la biblioteca, ilusionado. Una vez estuvo delante de la puerta decidió abrirla y entrar. No había nadie, no parecía que el resto del grupo estuviera interesado en la lectura. “Mejor para mí”, pensó Jabe. Antes de sentarse se puso a observar las estanterías. En ellas había libros que trataban temas muy variados. Desde historia de las armas (no era un libro muy grande, aunque sí guardaba un registro de la multitud de armas diferentes que había usado la gente. Jabe decidió buscar “bastón” en ese registro, pero no encontró nada, ¿era el primero con un arma así?) hasta libros de magia.
Jabe decidió coger uno de los últimos. Y antes de darse cuenta se había enfrascado en su lectura. En el primer capítulo había una explicación sobre los elementos que existen, o a lo menos, los conocidos hasta la fecha. Fuego, Trueno, Agua, Hielo (variante del agua, en una nota a pie de página hablaba sobre las discusiones entre la comunidad de magos sobre este elemento, pues no todos estaban de acuerdo en hacer esta división y llamarlos únicamente de elemento Agua.), Tierra, Luz (formado por los hechizos de magia blanca), Oscuridad, Viento y, finalmente, Tiempo. Según el libro, estaban escritos según el orden de descubrimiento. A continuación había explicaciones teóricas sobre el aprendizaje de la magia.
Mientras Jabe leía esas explicaciones, Teleysa ya había llegado a la biblioteca y, con sigilo, se situó detrás de Jabe. Se alegró al ver que, por casualidad, Jabe había cogido el libro que estaba a punto de mandarle leer. “Su mente está muy abierta a todo lo desconocido, tiene hambre de sabiduría. Bien, esto facilitará mucho las cosas” pensó.
Teleysa decidió no molestar a Jabe y salió de la clase con el mismo sigilo con el que había entrado, dejando a Jabe leyendo con tranquilidad.
Decidió dirigirse hacia el grupo que habían dejado antes para observarles en sus entrenamientos.
Así pasaron los días. Mientras Jabe leía, Teleysa vigilaba al grupo. Si Jabe tenía dudas, llamaba a su tutora, la cual le ayudaba en todo. Un día sí y otro también, hacían prácticas de las aulas. Cada día que pasaba, Jabe mejoraba su maestría con la magia, aunque con mucha dificultad al principio, pues le costaba concentrarse lo suficiente como para no hacer un mal uso de la energía que requerían los hechizos que aprendía, y se agotaba con frecuencia.
Un día Teleysa presentó a Jabe un nuevo profesor cuyo nombre era Vorgland. Jabe se sorprendió al comprobar cuál era el arma que blandía.
-¡Un bastón! Pero yo creía que…
-Jajaja, sí, un bastón. Aunque debo decirte algo, tener una única arma no es siempre lo que pasa a la gente, pues a veces los hay que reciben más de una en momentos diferentes de su vida.
-¿Cómo? ¿Se puede tener más de un arma?
-Si me disculpas, Teleysa, me llevaré a este chico tan curioso y yo mismo responderé a sus preguntas.- Dijo Vorgland.
Se dirigieron hacia el aula para prácticas con armas. En este aula había colocados algunos sacos llenos de magulladuras. En un rincón se encontraba otro montón de sacos llenos de rasgaduras hechas por objetos afilados y otros destrozados por otras razones a las que Jabe no podía llegar a entender.
-Bien, ahora contestaré a la pregunta que hacías antes. No todo el mundo puede, o tiene la suerte ya no de recibir su primera arma, sino de recibir otra a lo largo de su vida. Quizá porque la mayoría mueren jóvenes o porque no podían recibir ninguna más, eso nunca se sabrá. Y ahora que ya está dicho esto, empezaremos por entrenar el cuerpo a cuerpo. Así que haz desaparecer el arma. ¿O aún no sabes?
-¡Sí que se! Me costó, pero al final aprendí. –Contestó Jabe algo molesto, pues ese hecho había causado algunas bromas de mal gusto hacia él.
-¡Genial! Pues venga, prepárate. Se, por experiencia, que a la gente con armas no le gusta el cuerpo a cuerpo, pero no siempre puedes confiar en que tus habilidades con el arma sean suficientes como para luchar adecuadamente. Hay muchas situaciones en las que un buen golpe, ya sea con el puño o con el pie, son más efectivos que estar tanteando con el arma -explicó Vorgland mientras Jabe calentaba un poco y se colocaba en posición de combate.
Vorgland, el cual mientras hacía la explicación, daba la espalda a Jabe, no lo había visto calentar. Pero al verlo en posición de combate, le preguntó:
-¿Ya has hecho clases de combate cuerpo a cuerpo antes?
-Bueno, en el instituto hacíamos algo y, aparte, asisto a clases de taekwondo en el gimnasio del pueblo.
-¿Taekwondo? Vaya, quizá esto haga las cosas más fáciles. Qué curioso que tu arma no sea apta para las artes marciales de cuerpo a cuerpo. Bueno, entonces podemos saltarnos las lecciones básicas y pasar a hacer un combate real. ¿Qué te parece?
-Bueno, tú eres el profesor, pero por mí bien.
Vorgland no dijo nada. Simplemente se situó a unos metros de Jabe y se colocó en posición de combate.
Empezaron en el momento en que Teleysa abrió la puerta del aula para ver qué tal le iba Jabe con esa clase. El golpe inicial fue sonoro.
Pero no había rastro de que algo hubiera impactado realmente, pues Vorgland situaba su puño encima de la pierna de Jabe, cerca de la cara de éste, y el pie de Jabe se encontraba a escasos centímetros de la cara de Vorgland. Lo que ocurrió a continuación, fue como un acto reflejo que movió a los dos combatientes.
Jabe decidió bajar un poco la pierna para poder realizar en pequeño impulso con la otra y trató de dar a su rival con una patada giratoria. Por su parte, Vorgland apartaba el puño de cerca de la cara de Jabe y trataba de saltar un poco hacia su rival en un intento de alcanzarle. El movimiento de Jabe lo sorprendió, pues Jabe esquivó el segundo puñetazo por el giro que realizaba mientras ejecutaba la patada, la cual acertó de lleno la cara de Vorgland.
Vorgland cayó al suelo por el golpe. Pero lejos de parecer vencido, reaccionó justo al tocar el suelo con su otro brazo, con el que se equilibró y dirigió una patada hacia el lugar donde había caído Jabe.
A duras penas Jabe logró bloquear el golpe del profesor, girándose hacia él y alzando los brazos, a la vez que, aun sin poder ver bien su rival en ese instante ya que los brazos le tapaban la vista, dirigía con fuerza una pierna hacia dónde intuía que se encontraba el estómago de Vorgland.
Acertó de lleno en su objetivo justo antes de verse impulsado hacia atrás un par de metros por el golpe de su rival.
Al verse separado, Jabe se levantó con rapidez del suelo para continuar el combate de pie y no tener desventaja ante Vorgland. Pero el profesor seguía en el suelo, estaba sentado y ya había cogido un cigarrillo de su bolsillo y lo había encendido.
-Bueno, hemos terminado con el cuerpo a cuerpo. Tu nivel es más alto del que creía que tendrías. Has sido un buen rival, jajaja, si hubiéramos continuado me hubieras acabado venciendo. Eres bueno, ¿cuál es tu titulación de taekwondo?
Jabe, sorprendido, pues los golpes de su rival le habían hecho más mella en su cuerpo del que parecía haber hecho en su rival, atendió a decir, gritando:
-¡Negro, profesor!
-¡Vaya! Deberíamos haber empezado por ahí… Tu nivel es mucho más alto en el cuerpo a cuerpo que el de tus compañeros de por aquí. Entre tú y yo, he visto sus notas, y la mayoría no pasa del suficiente en esto, ¡jajaja! En cambio tú, con sólo conseguir el cinturón negro ya lograste el excelente desde que lo obtuviste. ¿Por qué no lo habías dicho que tenías ese nivel?
-Nadie me había preguntado y en clase sólo hacíamos ejercicios básicos que no me hacían llegar a ninguna parte. Ya se que mis notas deberían ser más altas, pero el profesor se negaba a subirme la nota, y me hacía quedar en ridículo con ejercicios absurdos y aburridos.
-¿Ejercicios absurdos y aburridos?- Preguntó Teleysa, aún algo sorprendida por el combate que acababa de ver.- Déjame que mire el expediente… ¿Pero esto qué es? ¡Estos ejercicios no son los que tocan a los de tu curso! Bueno, ya me encargaré yo de que arreglen esto lo antes posible, ¡esto es inadmisible…!- Continuó Teleysa mientras iba hablando en voz alta, escandalizada. No parecía gustarle la existencia de profesores que no hacen bien su trabajo.
-Bien, pues te acabas de pulir en unos instantes las clases de dos meses enteros, que es el tiempo que normalmente ocupan. Si te parece bien…
En ese momento sonó el timbre, indicando el tiempo de descanso.
-Vaya… esta hora ha pasado volando. ¿Eh?-dijo Vorgland, sonriendo- Ve a descansar, después empezaré a enseñarte a usar tu arma.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #4 :
Diciembre 16, 2006, 19:37 »
(quinto capitulo, se k he ido rapido, pero despues de revisarlos lo mejor k he podido, pues prefiero postearlos, espero k os este gustando
,por cierto, si os kereis unir, comentadlo en el post de comentarios)
Jabe salió rápidamente del aula y corrió hacia el bar para almorzar.
En la entrada del bar estaban Oxidas, Eternal y Zero, los cuales estaban conversando.
-¡Je! ¿Os gustó ese movimiento? –reía Zero sin poder ocultar un poco de orgullo por ello.
-Ugh, ¡te has pasado! Aún me duele la espalda, has sido demasiado bestia -dijo Eternal.
-Si Zero, te has pasado. Pronto tendremos de ser dos para poder vencerte…-continuó Oxidas.
-Um… bueno, así será más divertido -contestó Zero.
En ese momento los tres pararon de hablar y se dirigieron hacia Jabe.
-¿Qué es de tu vida? -preguntó Eternal a Jabe.
-Nada… aprendiendo lo que vosotros ya sabéis. Porque vosotros ya no hacéis ninguna clase, ¿cierto?
-Hum…-Oxidas simuló una pose pensativa- pues es verdad, jeje. Los tres ya hemos completado casi todas las asignaturas, sólo nos queda conseguir “eso”, mjmjmjmj.
-¿¿?? ¿Qué es “eso”?
-Tachán, tachán, eso lo descubrirás tú mismo cuando llegue la hora –contestó Oxidas.
-Pues “eso” es algo de lo que nadie debe hablar, pues para cada persona es diferente.-
Dijo Teleysa, quien había estado escuchando ese trozo de la conversación. – Una vez se han acabado las clases, cada uno debe proponerse un objetivo en la vida como nuevo luchador. Con lo que aprendéis aquí la mayoría seréis capaces de vencer a muchas de las criaturas de fuera. Pero hay algo con lo que muchos no cuentan ahí fuera y es que a veces la gente no revive. Como tantas otras cosas, nadie conoce causas el porqué de esto. Para reducir las muertes de gente con armas, se permite a los estudiantes hacer uso de estas instalaciones el tiempo que crean conveniente. De modo que “eso” es el objetivo al que cada uno quiere llegar antes de lo que podríamos llamar “madurar”, en cierto modo. Sales del cascarón de este edificio y llegas a un mundo en el que habéis nacido, pero siendo diferentes.
-Si, ya… ¿podríamos continuar esta conversación dentro? Tengo hambre después combate de antes.- Dijo Jabe antes de que la profesora continuara.
-Ah es verdad, tu combate con Vorgland. Debo decir que ha sido un combate de gran nivel. Vorgland es de las pocas personas que conozco capaces de derrotar a alguna criatura con sus propias manos. Y en cambio tú has sido capaz de hacer un combate igualando su nivel, deberías estar orgulloso, que él te felicite no es algo común.
-¿Qué? ¿Jabe ha luchado en cuerpo a cuerpo contra Vorgland y han estado igualados?- Gritaron Eternal y Oxidas a la vez.- Sólo Zero logró en una ocasión dejar contra las cuerdas a Vorgland en un combate cuerpo a cuerpo, y lo que le costó…
-Jajaja, pues Jabe no ha parecido tener demasiados problemas.- Rió Teleysa.- Además, creo, y sin temor a equivocarme, que Jabe no tardará mucho en acabar con las clases, por el momento se está esforzando mucho y, a buen ritmo, va logrando mejorar día a día. Ya ha dominado hechizos básicos de cada magia elemental, sólo le queda aprender a controlar dos elementos y ya habrá acabado –dijo Teleysa, con pose orgullosa. Jabe estaba rojo de vergüenza, pues él mismo no creía lo que oía, se pasaba horas enteras tratando de hacer esos hechizos y hasta la fecha unos pocos habían funcionado. Lo que sí que sabía era que se pasaba horas dentro de la biblioteca estudiando magia, pues los conocimientos que recibía de los libros le eran útiles en las prácticas.
-¡Vaya! Si se ha puesto colorado y todo el “pequeñín”…-dijo Eternal riéndose de Jabe.
-¡Hey! No te pases conmigo, si llevo pocos días en esto.
-Muy bien Jabe, a ver como se te da aquí dentro... no pienses en la tabla de posiciones y céntrate en superarte a ti mismo…- dijo Zero mientras seguían avanzando hacia una de las mesas del bar.
El recreo acabó y Jabe volvió a clase con Vorgland. “Debo entrenar duro, la magia y el cuerpo a cuerpo no me servirán de nada si no se usar mi arma”, decidió.
Durante las siguientes tres semanas Jabe estuvo entrenando muy duro. En dos semanas logró acabar todas las asignaturas casi en el mismo día.
-¡Felicidades Jabe! Ya has superado con éxito las asignaturas que tenías impuestas, y además con buena nota. Debes estar contento.-Dijo Teleysa, alegre.– Tal como ya habíamos comentado, ahora puedes usar estas instalaciones a tu gusto hasta que te sientas preparado para irte…
Jabe cortó esa frase levantando una mano, pidiendo permiso para decir algo.
-¿Puedo pediros un favor, Teleysa, Vorgland y Maekdi? (Maekdi es el encargado de la enfermería, y el profesor que se dedicó a hacer las clases de magia blanca a Jabe a lo largo de esas semanas). Vosotros tres tenéis un nivel mucho más alto del que se os permite enseñar. Ya que habéis acabado con el temario, ¿podríais hacerme clases más avanzadas?- Preguntó Jabe.
Los tres profesores, a diferencia de lo que creía Jabe, no se sorprendieron por esa petición, a la que Teleysa contestó.
-Bueno, la verdad es que esperábamos que nos hicieras esa pregunta Jabe, y estamos orgullosos de tus avances, pero no te podemos enseñar más cosas. Al menos no oficialmente. Si quieres, dentro de un tiempo podemos ayudarte a mejorar, pero ahora mismo eres tú mismo el que debe encontrar el camino a seguir, estar siempre aprendiendo de otros no es bueno. Algo que sí se nos permite como profesores es ayudarte en tu camino mientras estés en estas instalaciones. Así que mientras te quedes por aquí, puedes pedirnos consejo o ayuda si está en nuestras manos hacerlo.
-Lo mismo digo. –Dijo Vorgland.- Pero en mi caso, no puedo ayudarte en nada excepto ofrecerte nuevas maneras de entrenar, pues después de enseñarte la parte que me tocaba, tú mismo aprendiste por tu cuenta técnicas propias. ¿O ya no te acuerdas de nuestro último entrenamiento? -Jabe dudó un momento, pero acabó acordándose. En ese entrenamiento realizó dos movimientos nuevos que él mismo había inventado. Uno de los cuales casi destroza la ropa del profesor.
-Los tres estamos orgullosos de tus progresos, ahora solo te queda conseguir el objetivo que te hayas propuesto. Por cierto, ¿ya lo has decidido? -preguntó Maekdi.
-¿Mi objetivo? Hmmm… quizá simplemente el ir mejorando… no, ya se cuál es mi objetivo, ¡derrotar a esas criaturas de una vez por todas!
Los profesores miraron a Jabe con sorpresa, a la vez que aparecía una expresiva furia en su mirada. Estaban a punto de decirle algo cuando el teléfono del despacho de Teleysa sonó.
Era un aviso para Teleysa, tenía que ir a buscar a un nuevo alumno. Antes de salir guiñó un ojo a Jabe y le susurró algo en una oreja.
Jabe saltó de la alegría. El nuevo alumno ¡era Terbal!
Viendo que Teleysa se había marchado rápido y viendo la felicidad de Jabe, Vorgland y Maekdi decidieron no decirle nada más a Jabe y se fueron.
Jabe respiró hondo, pues debía calmarse. Dos cosas estaban a punto de ocurrir y él las sabía. La primera era la entrada de su hermano a ese grupo. La segunda que era hora de enfrentarse al resto del grupo para probarse a sí mismo.
Jabe se dirigió rápido hacia la sala donde todos se encontraban para pelear. Al entrar en ella nadie le prestó atención, pues era normal que fuera allí a observar.
Oxidas y Eternal volvían a pelear. Oxidas estaba usando su arma, o eso parecía, pues lo único de lo que hacía uso era de un guantelete que llevaba en la mano derecha. Este guantelete llevaba en el dorso una especie de cristal ovalado. Oxidas parecía no hacer uso de él mientras luchaba con Eternal. ¿Es ese poring, entonces, su arma?
Por su lado Eternal estaba usando su arma, una pelota de baloncesto. Eternal es capaz de envolver esa pelota con magias elementales, pudiendo causar graves daños en sus rivales con ellas. Y no sólo eso, es capaz de lanzar múltiples pelotas hacia sus rivales.
En otro lugar de la enorme sala estaba Zero luchando con otro chico, de menor estatura que él.
Zero blandía su espada, a la que había bautizado con el nombre de Setzaku. Era una espada bastante grande y de aspecto pesado, pero en las manos de Zero nunca dejaba de parecer un juguetito que podía usar con gran maestría, para el poco tiempo que llevaba en ese centro.
Jabe se acercó al tablero que indicaba los datos y posiciones de cada luchador. Debajo del tablero había un pequeño recuadro por el que se podían introducir nuevos datos. Jabe apuntó el código que acababa de recibir de Teleysa cuando le daban las notas.
El tablero empezó a producir fuertes sonidos y a hacer movimientos extraños con los nombres. Al instante Jabe se dio cuenta de porqué le costaba realizar su inscripción, acababan de finalizar los combates de sus amigos. Con un empate entre Eternal y Oxidas, y una victoria de Zero.
Finalmente aparecieron las nuevas clasificaciones y, en última posición, su nombre.
Todo el mundo miró el tablero, no solamente por el ruido que hacía, sino también porque mostraba el nombre del que sería su nuevo rival por las posiciones, Jabe.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #5 :
Diciembre 17, 2006, 22:52 »
(los dos siguientes "capitulos" no han sido escritos por mi
, tratare de, en unas horas, publicar un par más de los míos)
-...Y esa es la historia, ¿lo has entendido?
-Si, maestro.
-Creemos que ya estás listo...
-De acuerdo, maestro.
Un joven y un anciano hablaban apaciblemente. El anciano acababa de contarle al joven la historia de las Armas Únicas.
-En este clan muy pocos son los que han conseguido un Arma Única, y todos han desertado del clan...por eso, debido a ese “problema”, nos hemos centrado siempre en ser buenos guerreros. Creemos que ya estas listo para quedarte con la herencia de la familia. Se espera mucho de ti, aunque no poseas prácticamente ningún talento mágico.
-...
-No te sientas mal, Zero. Tenemos el honor de poseer a Menzaku, una espada temida por los enemigos en la antigüedad...Durante tres años has entrenado duro, y ahora te haremos entrega del arma, ¿estás listo?
-Si, maestro.
Se levantaron y encaminaron sus pasos hasta la sala mas alejada de la casa. Hacía bastante frío, y todo estaba en la penumbra. En el centro de la sala, encima de un altar rojizo, brillaba una espada.
-Adelante...
Al acercarse, vio como decenas de hombres cubiertos con mantos le observaban. Zero se acercó y miró la espada más de cerca. Era toda dorada, llena de bonitos detalles con piedras preciosas.
Mientras la miraba, alguien llamó a la puerta. Una joven y bella dama entró en la Sala. El anciano se giró y la observó.
-Teleysa...-la miraba con cara de odio-Que haces tu aquí?
-Solo pasaba...sentí una extraña presencia mágica aquí y me pregunte que podía ser...Algún problema con eso, ¿señor?-dijo con un aire de superioridad mientras sonreía.
-No, por supuesto que no...-de repente, Teleysa frunció el ceño y miró a Zero.
-Ese chico...¿que edad tiene?
-Tiene 12 años.
-¿No es peligroso darle un arma a tan temprana edad?
-Eso no es asunto suyo, el chico no fue aceptado en la escuela por su deficiencia mágica...
-El chico si era aceptado, pero solo para clases normales, no para las “especiales”
-Bah...
De mientras, Zero cogió la espada e intentó desenfundarla, pero le resultaba pesada. La espada era de una forma parecida a una serpiente, y realmente incomoda de empuñar debido a los ornamentos.
-Maestro, no puedo sacarla...
-Ten cuidado, esta espada es mas valiosa que cualquier vida...
-Creo que te precipitas...-dijo Teleysa, mientras seguía mirando a Zero de forma rara.
Justo dicho eso, Zero intentó sacar la espada de un tirón, y algo paso. La espada empezó a agrietarse. Zero la apartó de delante su cara, pero no llegó a soltarla. Cada vez se agrietaba más y salía como luz de su interior, finalmente, en un pequeño estallido de luz, se rompió en muchos pedazos. Cuando Zero volvió la vista hacia su mano, en ella estaba una espada totalmente distinta. Curiosamente le resultaba ligera y muy cómoda. A diferencia de la otra, era muy sencilla. Una larga hoja plateada, una empuñadura de acero y un mango cubierto por unas vendas. De repente, unas llamas brotaron de ella y se creo un nombre entre el fuego...”Setzaku”. Las llamas desaparecieron y Zero dirigió su mirada, tembloroso a su maestro. Este lo miraba con cara de odio y ordenó con fiera voz: ¡¡¡Matadle!!!
Una lluvia de flechas salieron de entre las sombras, lanzadas por los hombres encapuchados. Zero creía morir, pero unos segundos antes de que las flechas le tocaron, una fuerte ráfaga de fuego las quemó todas. Teleysa sonreía y parecía preocupada a la vez. Miro al viejo y gritó.
-El chico viene conmigo, si intentáis nada os matare a todos.
Zero se dirigió hacia Teleysa, y sin decir nada, salió de la habitación.
Horas más tarde se encontraba en una enorme sala de un castillo. Teleysa estaba hablando con alguien en la sala de al lado.
-Si, no tiene ningún talento mágico. Puede incluso que no tenga dones para la magia...Sin embargo...
-¿Ha conseguido su Arma Única a los doce años de edad? Interesante…
-Además, no es una espada normal...¿que hacemos?
-Le instruiremos hasta que llegue el momento de entrenarle...aún es muy joven...
-Para conseguir ese arma a tan temprana edad...debe de ser un chico con un gran talento en las peleas cuerpo a cuerpo, ¿no crees?
-Cuando llegue el momento, yo mismo le instruiré...
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #6 :
Diciembre 17, 2006, 22:53 »
Apenas hacía un mes que se había ido Rakarth y solo quedaban diecisiete personas en la aldea. Rakarth era un chico que ya demostró su valía a los doce años, resultó ser un gran guerrero y acabó convirtiéndose en el defensor de la aldea. Por causas desconocidas un día partió sin previo aviso, la mayoría de los ciudadanos se mudaron a las ciudades vecinas, y los pocos que quedaron se encerraron en el ayuntamiento, montaron barricadas y resistieron como pudieron.
Oxidas, un chico de quince años era uno de los pocos que se habían ofrecido voluntarios para hacer las guardias nocturnas.
-¡Te digo que no puedes hacer eso, es peligroso!-Dijo el vigilante.
-Pero es divertido.-Le contestó Oxidas.
-No, no y no, no voy a dejarte encender eso aquí, suficientes problemas tuvimos la última vez que probaste uno de tus “nuevos inventos”.- Le respondió el guardia.
-¿Acaso no confías en mí?- Dijo, Oxidas, intentando convencerle.
-No.- Respondió rotundamente.
-¡Muy bien! Pero Rakarth me dejaba probar mis inventos. ¡Tu eres muy aburrido!- Dijo Oxidas mientras se alejaba en dirección a otro de los postes de vigilancia.
El guardia odiaba su trabajo, no podía soportar ese mocoso, siempre con sus alocadas ideas y experimentos, y cada miércoles le tocaba hacer de niñera, pues los padres del muchacho le habían pedido que cuidara de él.
Dos minutos más tarde, un objeto encendido atravesó el cielo, acabó con la tranquilidad de la noche con un silbido que atravesó la cabeza del guardia de un lado a otro.
A través de la oscuridad se podía ver una especie de cohete, dejando un hilo de humo verde tras de él, al llegar al punto más alto de su trayectoria, paró el silbido, se apagó la luz por unos instantes y detonó, empapando todo el cielo con una tenue luz verde, empezaron a caer pequeñas bengalas de color amarillo.
-¡¡¡MALDITO MOCOSO, QUE HAS HECHO ESTA VEZ!!!- Gritó el guardia, enfurecido.
El guardia vio como Oxidas estaba tumbado encima del tejado del pequeño poste de vigilancia, riendo, disfrutando del espectáculo que acababa de provocar.
El guardia corrió, le cogió por el tobillo y lo lanzó al suelo, le soltó un sermón y le dijo que se había cansado de él, que no hacía más que travesuras y que jamás sería como Rakarth, que le odiaba y que no pensaba cuidar más de él. Oxidas, dolorido, se levantó e indignado por semejante humillación subió de nuevo al tejado, saltó el pequeño muro y corrió a través del bosque.
El guardia tuvo el impulso de salir corriendo tras él, pero con el escándalo que había montado, lo más probable era que esa noche tuviera que luchar contra las criaturas.
Oxidas, llegó a un pequeño claro donde Rakarth le había enseñado a lanzar piedras al río y hacer que botasen, se sentó, exhausto, y tomó aire. Pocos segundos más tarde notó la presencia de una criatura tras de él, tuvo el tiempo justo para salir corriendo mientras la criatura lo seguía con su mandíbula abierta.
Oxidas se metió en una pequeña grieta en una roca, rezando a dios para que esa bestia no pudiera seguirle. Afortunadamente para él, el monstruo se quedó frente la grieta intentando entrar. El chico apenas cabía ahí dentro, pero parecía un lugar seguro hasta que la criatura se cansase y se fuera.
Diez minutos más tarde el monstruo se cansó de esperar y se fue, o eso pensó Oxidas, pero cuando salió, la criatura le saltó encima desde detrás de la roca.
Era la primera vez que Oxidas moría, o eso fue lo que pensó, pues se despertó en un suelo duro, y estaba lleno de moratones, en vez de renacer intacto en su cama, como le habían explicado los aldeanos.
-Veo que ya te has despertado.-Dijo un hombre a su lado.
-¡¿Donde estoy?!- Gritó el chico apartándose de él.
-No temas, no quiero hacerte nada, simplemente vi que estabas en apuros y te ayudé, nada más.
Oxidas pasó toda la noche con ese extraño hasta que se durmió. Por la mañana, cuando despertó, ya no estaba el extraño, solo quedaba una pequeña figurita de madera con la forma de un murciélago un poco mal tallada y un pequeño cuchillo con el que el extraño debió hacer su obra.
El muchacho decidió volver al pueblo, de camino iba pensando que excusa le daría al guardia cuando de repente tropezó con algo.
-¿Qué es esto?- Dijo Oxidas mientras examinaba el extraño objeto.
Parecía como una especie de guante, pero era de un tamaño excesivo para llevarlo una persona, tenía un aspecto metálico y le resultaba muy pesado de llevar, tenía una especie de esfera negra del tamaño de un balón incrustada. Decidió dejarlo allí mismo, pero algo le dijo que debía llevárselo consigo.
Justo antes de llegar a la aldea decidió ponérselo, pensaba en gastar una broma al guardia, cogiéndole la espalda por detrás llevando el guante. Cuando se lo puso notó un cambio enorme, ya no pesaba nada, y algo se movía dentro de ese artefacto. Intento quitárselo, asustado, pero no pudo. Una especie de masa pegajosa de color negro lo tenía preso por el brazo.
Acto seguido vio como la esfera negra que había en el guante se deformaba, pasando a ser de la misma sustancia que lo tenía preso, y cogía formas extrañas, cuando a él le venia una imagen a la cabeza, ese extraño material cogía esa forma, pasando a ser la cosa imaginada, no podía controlarlo.
Se tranquilizó, esa masa le recordaba a algo, acto seguido esa materia cogió la forma de un poring rosa, el monstruo más conocido de un antiguo juego al que Oxidas jugaba, todo el mundo le decía que era muy antiguo, que no valía la pena, pero él y otras personas más se lo pasaban en grande con ese juego.
Cuando Oxidas vio que el poring mantenía su forma y lo seguía se puso muy contento. Su felicidad duró poco, pues al llegar a la aldea lo encontró todo destrozado, y todos habían muerto. Oxidas no podía entenderlo, ya que si un humano moría a manos de un monstruo debía renacer el día siguiente en su casa.
Pronto lo comprendió todo, a lo lejos vislumbró un estandarte rojo, era el estandarte de los bandidos de la banda de Konda.
El guardia salió de su escondite, cogió a Oxidas por el cuello y le dijo que todo era culpa suya, que habían visto la luz verde y habían llegado a la aldea, todos habían muerto por su culpa. Cuando apretó con más fuerza, el poring que seguía a Oxidas volvió a tomar la forma de una pasta pegajosa y rodeó el cuello del guardia, apretando con fuerza hasta hacer que se desmayara. Oxidas, aterrorizado, salió corriendo adentrándose en el bosque de nuevo y topó con un hombre.
-Hola chico, qué te pasa, ¿estás perdido? Mi nombre es Maekdi.- Le dijo.
(se k estos dos capitulos contienen errores de guiones y demás, pero por pereza, por favor no me pidáis k los arregle, almenos no en uno o dos días)
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #7 :
Diciembre 18, 2006, 12:34 »
(y aquí viene la continuación, como siempre, trato de k esten lo mejor corregidos posibles
)
Jabe se fue a sentar en una de las sillas que rodeaban la sala, Oxidas, Eternal y Zero se sentaron en sillas próximas a él.
-¡Vaya! ¿Ya has acabado las clases? Has acabado rápido -dijo un alumno desde detrás de ellos. Jabe se sorprendió, pues nunca le había oído hablar antes. Se decía que era “raro” pues no tenía amigos y era muy poco hablador.
Sin esperar a recibir la respuesta, miró hacia la tabla, la cual ya marcaba el próximo enfrentamiento.
Jabe vs. Reclat
-¿Ya me toca? ¡Sí que ha ido rápido!- dijo Jabe, sorprendido-. Por cierto, ¿quién es ese Reclat?
-¿Reclat? No se quien es -contestó Oxidas.
-No hace falta saber quién es, ve hacia el lugar del combate y hazlo lo mejor que puedas, Jabe –dijo Zero, el cual parecía saber quién era el propietario del extraño nombre.
Jabe se dirigió, nervioso, hacia el lugar del combate. No creía tener de empezar tan pronto. Pero antes de llegar al lugar del combate su mente ya estaba dispuesta para la batalla.
-¡Vaya! Si eres Jabe, el novato de la tabla -dijo alguien desde su espalda.
-¡Espera un momento! El tal Reclat… ¿eres tú? ¿El chico que me ha saludado hace un momento?
-Tsk, no hace falta que hagas tantas preguntas, pasemos a los golpes mejor. ¡Empecemos! –dijo Reclat mientras en su mano derecha aparecía una espada- Si me derrotas responderé a lo que quieras, ¡a ver qué eres capaz de hacer!
Sonó un silbato, indicando el inicio del combate.
Reclat, sin esperar ni un momento, se abalanzó hacia Jabe con fuerza. A su vez Jabe ya había sacado su bastón y logró desviar el ataque de su rival, pero no el golpe que le dio Reclat, aun con la fuerza con la que había iniciado el ataque. Jabe solo había desviado la espada, pero no había evitado el choque entre cuerpos.
Aprovechando que Jabe había recibido un golpe y no lograba reaccionar, Reclat le propinó otro golpe en las costillas con el mango de la espada.
-¡Ugh! -gritó Jabe, adolorido.
Reclat aprovechó para asestarle unos cuantos golpes hasta que lanzó a Jabe por los aires, dejándolo tendido en el suelo.
-Pues vaya… yo creía que eras más fuerte, pero sólo eres otra molestia en la tabla… ¡Me tendría de haber tocado contra Zero!
-¿Por?- Preguntó Jabe que se acababa de levantar.
-Juas, porque él es mi rival de espada. ¿Seguro que quieres continuar? No deberías forzarte en tu primer duelo, jajaja.
Jabe no contestó, en lugar de eso separó una mano del bastón y la abrió con la palma hacia arriba. Reclat le miraba fijamente, pues acababa de demostrar que Jabe no era rival para él y no temía que pudiera hacer nada que le pusiera en peligro.
En unos instantes la palma de Jabe se iluminó con una luz tenue de color blanco. Reclat reconoció qué era.
-Magia sanadora…
Jabe movió la palma hasta que la tuvo delante del pecho. Al instante los moratones que tenía desaparecieron, sin dejar rastro.
-Sí, magia sanadora, aún suerte que sólo eran heridas superficiales… Aún no se curar peores.
-¡Je! Y tampoco tendrás tiempo de volver a aplicarte esa, ¡te destrozaré antes de que lo puedas hacer!
Reclat saltó otra vez hacia Jabe como al principio del combate.
Jabe volvió a rechazar el ataque como antes, pero esta vez giró sobre sí mismo golpeando fuertemente en un costado a Reclat. Pero Jabe no se detuvo ahí, esta vez devolvió todos los golpes que le había dado Reclat antes.
Reclat trató de protegerse, incluso de golpear a Jabe, pero este le rechazaba los golpes con un lado del bastón y rápidamente le golpeaba con el otro. Los golpes de Jabe eran rápidos y precisos, a la vez que rechazaban las estocadas de Reclat.
Reclat creía tener ventaja puesto que el bastón de Jabe era de madera, creía poder cortarlo e inutilizarlo rápidamente. Pero olvidó una cualidad de las armas, no se pueden dañar.
No cesó en intentar ganar a Jabe, probó con ataques rápidos hacia todas las direcciones, pero a cada golpe que intentaba asestar, Jabe desviaba el ataque y le contraatacaba.
Cuando Jabe notó que su rival estaba agotado, lo hizo caer al suelo con un golpe a sus piernas, dejándolo arrodillado. Jabe se detuvo y pensó con cautela las palabras que debía decir.
-Eres bueno Reclat, y me has dado una buena paliza al empezar sin que yo pudiera detenerte. Lástima que haya llegado mi hermano Terbal para ver el combate… no me podía permitir defraudarle –dijo Jabe, sin reír ni una sola vez, ni siquiera sonreír, no pretendía ser grosero-. Y ahora que te he derrotado, tengo una pregunta para ti. ¿Cuáles eran las preguntas que debía hacerte? Pensando un poco en las que yo te hacía, ellas mismas me dan la respuesta, en cambio tú te las has tomado como si fueran algo serio.
-Hum… me parece justo. Me has vencido justamente y te mereces que te responda. Todos aquí, a excepción de los profesores, se han preguntado quién soy yo. Por eso creía que tú también estarías interesado. Pero veo que me he equivocado… eres diferente a los demás… -dijo mientras se levantaba con dificultad.
-Entonces, ¿puedes darme el lujo de saberlo?- preguntó Jabe.
-Jajajaja, no debería haber dicho esto… pero bueno, al menos tú te mereces una respuesta. Pues sólo te diré que la respuesta la tiene mi rival de espadas -contestó dando la espalda hacia Jabe y arrastrándose en dirección a la enfermería.
Jabe, algo enfadado por esa respuesta, decidió no querer saber más. Corrió hasta Reclat, le ayudó a incorporarse, lo apoyó en su hombro y le ayudó a ir a la enfermería.
-Eres distinto…
-Je, todos somos únicos, pero la mayoría prefiere parecerse a algo o alguien.
«
Última modificación: Diciembre 21, 2006, 10:48 por Jabe
»
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #8 :
Diciembre 18, 2006, 13:23 »
Jabe no tardó en regresar de la enfermería.
-¡Hola Terbal! Bueno, seguro que la profesora ya te ha contado todo un poco, espero que lo pases bien por aquí -dijo Jabe.
Oxidas, Eternal y Zero dijeron lo propio hacia Terbal, el cual no dijo nada, el nerviosismo en el que se encontraba no le dejaba hablar.
-Vaya, así que ya le conocéis -dijo Teleysa.
-Bueno… considerando que es mi hermano y que estaba en el mismo curso que Oxidas y Eternal… pues sí.
-Pero Zero también os conocía a todos, y eso es algo que me extraña… Él nunca me había contado nada, aunque llevo años siendo su tutora -Teleysa miró a Zero reprochándole el no haberle dicho que en el instituto, antes de poder ir a clases en ese centro, había hecho amigos.
-Sí, bueno… Hemos coincidido en algunas aficiones, eso es todo -contestó Zero.
-Bueno… si prefieres llamarlo así…-dijo Oxidas haciéndose el interesante.
Eternal, Jabe y Zero lo miraron con cara asesina.
-Por cierto, Jabe, felicidades por ese primer encuentro. Aunque la verdad, has tenido suerte de que te Reclat te dejara usar la magia sanadora… En combate, sólo los capaces de realizar magias rápidamente se atreven a hacer uso de ellas en combate, pues normalmente no se deja descanso al rival hasta que alguno de los dos cae derrotado, así que ten más cuidado la próxima vez.
-Si…- afirmó Jabe, algo incómodo.
-Lo que me pregunto es, ¿como lo has acabado derrotando? Reclat te llevaba bastante ventaja en cuanto a dominio del arma y lo ha demostrado al principio del combate, ¿cómo has podido devolverle los golpes después de curarte?
-Hum… pues no lo se, quizá ya sabía cómo iba a atacarme, pensé el mejor modo de combatirlo. La verdad es que lo que he hecho ya lo había practicado con Vorgland en clase, pero lo había olvidado, jeje. Con él descubrí un estilo con el bastón que funciona con mi forma física. Pero siempre me olvido de tener en cuenta todas mis facultades… Supongo que con la experiencia aprenderé a hacer buen uso de ellas.
-¿Todas tus facultades? Pues no será por fuerza en los brazos precisamente… Aún tienes que entrenarlos mucho o la mayoría de los presentes aquí será capaz de quitarte el bastón de un golpe.
-Hum… tenías que decirlo delante de mis amigos. ¿Verdad? -dijo Jabe, bastante molesto.
-Jajaja, así que eres un debilucho. Espero que me toque pronto contra ti, así seguro que conseguiré puntos fáciles para la tabla -dijo Eternal riéndose.
-Hummm… si, bueno, no todos necesitan de fuerza para hacer uso de sus armas, ¿acaso no recuerdas con quién has empatado tantas veces Eternal?- Dijo Oxidas respondiendo a la ofensa de Eternal.
-Bah, lo que pasa es que tu arma a veces parece drogada, dopada o lo que sea, ¡es que no hay manera de saber qué harás con ella! ¡Es una locura lo que hace! -contestó Eternal.
-Jejeje, pero aún así siempre empatamos….
-Bueno… no siempre hace falta evitar las cosas para combatirlas -dijo Zero.
-Si, ya, por donde pasa tu espada, que se aparte el resto…-dijo Oxidas.
-No puedo hacerle nada si la espada es así… -contestó Zero.
-Humm… ahora que comentáis sobre vuestras armas, os he visto luchar algunas veces, pero nunca he visto que hicierais un uso especial de ellas. ¿Cómo habéis llegado a las primeras posiciones de la tabla? -preguntó Jabe.
-Pues sí que las hemos usado, quizá no te fijaras lo suficiente -contestó Zero.
-Humm… ¿no podéis darme una respuesta más concreta?
-Pues… ¡No! Jejeje -contestó Oxidas.
Jabe decidió no preguntar nada más, esto le había dejado algo molesto. “¿Querían guardarse sus habilidades para mejores momentos?”, se preguntó Jabe. Pero al instante siguiente él mismo respondió: “sí, debe ser eso…”.
-Bueno si me perdonáis, me llevaré a Terbal a empezar sus clases. Hasta luego -dijo Teleysa viendo que la conversación no continuaba. Ella se había convertido en una miembro común en las conversas del “grupo”. Le gustaba hablar con ellos, se sentía cercana a ellos de algún modo. “Un grupo realmente curioso, y además con armas poco usuales…, me pregunto qué les deparará el futuro”, pensó para sí Teleysa.
En cuanto Teleysa se marchó, Jabe también se despidió de sus amigos. Quería volver a la biblioteca.
-¿Otra vez a la biblioteca? Pero si no hay nada realmente interesante allí…-dijo Eternal bostezando sólo de pensar en “ese lugar lleno de libros”.
-Bueno… últimamente he encontrado algunos libros interesantes sobre magia, y me gustaría aprender a hacer esos hechizos por si los llegara a necesitar en algún duelo.
-¿Magia? Hum… serías uno de los pocos de por aquí que deciden usar magia en un duelo, pero sólo te diré algo, desde hace algún tiempo, ningún alumno ha logrado ganar un duelo haciendo uso de la magia. Los que la han usado han acabado perdiendo… O bien porque se agotaban, o porque no tenían tiempo de ejecutar el hechizo -dijo Oxidas, él mismo había sufrido una derrota hace poco intentando hacer uso de la magia.
-Bueno… no todos somos tan lentos al hacer magia…-dijo Eternal, alegre, pues hacer uso de la magia en su arma era su especialidad.
-Bah, eso son hechizos rápidos aplicados al arma… No cuentan como verdaderos hechizos -contestó Oxidas, mirándole de reojo.
-Da igual, yo tengo ganas de aprender magia, y así lo haré, así que, si me disculpáis…
-Pos vale, hasta luego -dijo Eternal.
Oxidas se limitó a hacer adiós con la mano.
Jabe corrió hasta la biblioteca. Al llegar vio que Teleysa y Terbal ya habían empezado con las clases. Terbal no levantó la mirada, pues estaba concentrado el libro que tenía delante y Teleysa sólo dirigió una sonrisa cómplice hacia Jabe y volvió a mirar a Terbal.
Jabe se dirigió hacia una parte lejana de la biblioteca por dos razones: la primera, no quería molestar a su hermano en las clases y la segunda, que era por esa zona dónde se encontraban los libros que quería estudiar.
Los días que se sucedieron, Jabe tuvo diversos duelos más, algunos más fáciles que el primero y otros más complicados. En más de uno fue el puro azar lo que hizo que se llevara la victoria y en otros perdía por tratar de usar hechizos un tanto complejos, pero nunca se rendía en su intento por ganar usando la magia.
Cuando no tenía duelos, pasaba las horas leyendo y, de vez en cuando, entrenando. En esas horas que pasaba entrenando pudo descubrir algunas cosas más sobre sí mismo que desconocía. Alguna de ellas parecía no tener importancia para muchos alumnos, puesto que confiaban más en su fuerza y su destreza. Pero para Jabe, eran esos detalles los que acabarían formando su estilo.
Los días se sucedieron de la misma forma, hasta que un día, Jabe…
-¡Bien! ¡Ya estoy entre los diez mejores de la tabla!
-¿Cómo? ¿Ya estás en esa posición? ¿Pero qué pasa aquí? -gritaron Oxidas y Eternal al unísono.
-Felicidades Jabe, te has esforzado mucho, ya estás cerca de nosotros -dijo Zero, desde un lado de Jabe, apoyando una mano en su hombro y mirando de cerca la tabla.
-Gracias…-dijo Jabe mirando hacia el suelo, un poco colorado.
-¿Qué son estos gritos? ¿Qué pasa aquí? -dijo Teleysa, la cual se iba acercando al grupo mientras hablaba- ¡Vaya! Qué grata sorpresa, tenemos a uno nuevo entres las mejores posiciones. Felicidades Jabe. Bueno, pues parece que ha llegado el momento de enseñarte una última cosa.
-¿Aún no le habías enseñado “eso”? -preguntó Oxidas a Teleysa, extrañado.
-Es que… Jabe aún no podía aprenderlo…
-¿Cómo?- Dijo Oxidas poniéndose de espaldas a Jabe, ocultando lo que hacía.- ¡Anda! Pues es verdad…- Se giró de nuevo hacia Jabe.- Pues ahora sí que te felicito con ganas, ¡te ha tocado la lotería!
-Jajaja –rieron Eternal y Zero.
-¿Eing?- Preguntó Jabe.
-Bueno… antes que te vayas con Teleysa, te diré que la mayoría de alumnos que llegan hasta esta posición, normalmente ya han aprendido a hacer “eso” mucho antes de llegar. Así que una de dos, o te ha tocado la lotería en las luchas, o “eso” te ha tocado aprenderlo más tarde de lo normal… -explicó Oxidas.
-¿Pero qué es eso?
-Ven conmigo Jabe, yo misma te lo explicaré -dijo Teleysa, mientras se alejaba del grupo.
Teleysa se dirigió hacia su despacho, con Jabe siguiéndole los pasos.
Una vez dentro del despacho, Teleysa cerró la puerta con cautela, pues parecía no querer ser escuchada. Le indicó a Jabe que se sentara y, justo antes de que Teleysa se sentara al otro lado de la mesa, Jabe abrió la boca.
-Shh, antes de que preguntes nada -dijo Teleysa, cortando cualquier pregunta que Jabe fuera a formular-. Mejor déjame que te lo muestre.
Teleysa puso una mano por encima de la mesa y cerró los ojos.
De repente, un pequeño aparato, con mucha semejanza a una gba, apareció en esa mano.
-¿¿?? ¿Qué es esto?- Preguntó Jabe, algo sobresaltado.
-Mejor que explicarte qué es, te enseñaré a invocarlo y ya lo verás.
Teleysa le explicó cómo hacerlo y en pocos minutos Jabe ya había logrado que apareciera en su mano.
-Bueno, ahora que lo tienes ante ti, ya puedes mirártelo con detalle, pues se describe por sí mismo.
Jabe lo observó con atención. Como ya ha sido descrito, el aspecto del aparato eramuy parecido al de una gba, pero con algunas diferencias. La primera era que sólo poseía dos botones y una cruceta. Tampoco había ranuras para las pilas o para cartuchos. Otra distinción era la de una especie de cristal en la parte superior.
Jabe probó a accionar los botones y entonces apareció una descripción pequeña y a la vez detallada de sus funciones. Básicamente, el aparato poseía capacidades para analizar todo cuanto se encontraba a su alrededor. Podía reproducir mapas de la zona detallados (en este caso mostraba todos los lugares que Jabe había visitado del edificio), pero sólo los lugares ya visitados por su propietario. También podía mostrar gráficos y tablas referentes a Jabe, a la vez que podía acceder a una lista de las habilidades que Jabe había aprendido, incluyendo las mágicas. Sólo podía mostrar las habilidades que ya había aprendido, no las que podía imaginar.
Después de ver qué era realmente capaz de ver (el aparato mostraba detalles de él mismo los cuales desconocía), decidió observar a ver si podía obtener datos de sus amigos. Pero lo que pudo encontrar era información que ya sabía, a excepción de que en la descripción sobre Oxidas sí aparecía cuál era su arma.
-Este aparato puede recordarte lo que ya sabes o mostrarte detalles que te hayas pasado por alto y que hayas visto. No intentes buscar cosas que realmente no sepas, porque no te las mostrará. A ver… este aparato se podría decir que es como las armas, aparece cuando lo deseas y solo tú puedes hacer uso de él, por lo que sólo tú puedes leer lo que aparezca escrito en él. Bueno, dicho esto, ya puedes irte a hacer lo que pensabas hacer.
-¡Gracias profesora! -dijo Jabe feliz, ese aparato era un objeto realmente interesante.
-Me alegro de que te guste. Ahora quiero pedirte algo, ¿te gustaría entrenar conmigo en lo referente a magia? Aprendiste muy bien todo lo que te enseñé en la respectiva asignatura, pero he notado que estás muy interesado en aprender a hacer magia fuera de lo común, ¿te gustaría que practicáramos de vez en cuando?
-¿Practicar con una de las mejores magas? ¡Claro que acepto!
-No esperaba menos, pues empezaremos mañana temprano junto a otros dos alumnos. Ellos están muy interesados en la magia también. Y así tendrás alguien con quién competir. Aunque ellos lo que quieren es aprender unos cuantos hechizos útiles y eficaces… ¿tú qué es lo que buscas saber?
-Yo… pues la verdad, los hechizos que me gustaría aprender ya los podré aprender yo mismo de los libros, aunque de ellos sólo se aprende la fórmula o los gestos para realizarlos. Tú eres una maga experta, ¿podrías enseñarme a luchar con hechizos? Reconozco que estudiando y practicando solo tardaré mucho tiempo aún en aprender a agilizar el proceso, y me falta ver cómo se hace para ello…
Teleysa levantó una mano, indicando a Jabe que ya había dado su respuesta. Estaba acostumbrada a que Jabe se alargara en sus respuestas, pero no por ello se mostraba antipática con él.
-Mañana a primera hora en el aula de magia -dijo Teleysa.
Jabe salió del despacho rápidamente y se dirigió hacia la biblioteca, como de costumbre.
Pero al llegar a la puerta, Oxidas y Eternal le esperaban en la puerta.
-Te esperábamos. ¿Ya te ha contado Teleysa que mañana empezamos clases de combates con magia? -dijo Oxidas.
-Vaya, así que erais vosotros los alumnos a los que se refería.
-¡Premio! Viéndote estudiar tanto sobre magia, nos ha picado la curiosidad y queremos aprender también. Además, si somos más, mejor nos lo pasaremos, ¿no? -dijo Eternal.
-Si, pero lo que yo estudio aquí puede ser diferente a lo que buscáis vosotros.
-Bueno, con saber algunos hechizos de cada elemento nos bastamos, jeje. –dijo Oxidas.
-Bueno… pues entonces vosotros tendréis que ir a la estantería del medio, yo iré a la de la derecha, los pocos hechizos que hay en la del medio ya me los se, pues el resto de libros los repite o muestran la teoría. Tratad de aprenderos unos cuantos para que mañana no os coja con la guardia baja, jeje.
No se dijeron nada más y pasaron la tarde estudiando los hechizos que encontraban.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #9 :
Diciembre 19, 2006, 10:59 »
(bueno ahí va mi siguiente capitulo, qué decir, si no llega a ser por la cancion de este amw
http://www.youtube.com/watch?v=Wv9y43O4BhE
no hubiera llegado a salir tan rapido a la luz, si la escuchais antes de leerlo, seguro k me entendeis, y una ultima cosa, de todos los publicados, este capitulo es el k mas me ha gustado escribir, espero k os guste
)
-Perdón por llegar tarde –dijo Jabe a la vez que entraba en el aula para las clases de magia.
-Hum… aun así eres el primero –respondió Teleysa.
-¿Qué? ¿Y Oxidas y Eternal?
-¡Aquí! –dijeron dos voces detrás de Jabe- Perdón, nos quedamos dormidos en la biblioteca…
-Es que no oímos a Jabe cuando se fue y no queríamos ser menos… -continuó Eternal.
-Yo me fui antes de la hora de cenar –dijo Jabe.
-Bueno, bueno, lo que importa es que estamos todos aquí. Además, no os preocupéis, aún estoy acabando los preparativos para la clase de hoy. Esperad unos minutos más afuera que enseguida estará.
Los tres chicos salieron afuera. Esas últimas palabras de Teleysa los inquietaron profundamente.
-¿Qué estará preparando Teleysa? –preguntó Jabe en voz alta.
-¡Ya podéis entrar chicos! –gritó Teleysa desde dentro del aula.
Cuando entraron el aula estaba completamente a oscuras. Cerraron la puerta haciendo desaparecer el último rayo de luz y se quedaron quietos en la oscuridad.
-Fuego –dijo Teleysa en un susurro casi inaudible para los tres chicos.
Entonces la sala quedó iluminada completamente. No parecía la misma. Ahora era una gran sala circular con una plataforma justo en el centro, elevada la altura de los tres escalones que permitían su acceso. La multitud de velas y antorchas eran las encargadas de iluminar el lugar con llamas brillantes que cambiaban de color cada unos instantes, ahora rojo, ahora azul, para pasar después al verde y regresar al rojo.
Teleysa se encontraba justo en el medio de la plataforma. Estaba mirando hacia el suelo.
Entonces levantó un brazo hacia el cielo, levantando la mirada al mismo ritmo y haciendo aparecer el cetro justo en el momento en que ya no podía subir más.
Teleysa se mantuvo en esa posición unos segundos, hasta que el cetro empezó a brillar en múltiples colores. Entonces Teleysa empezó a realizar lo que parecía una danza. Movía el cetro realizando diversas figuras y a cada paso que daba aparecía otro destello a su alrededor. Con cada halo de luz aparecía la figura de un animal el cual, nada más aparecer, revoloteaba alrededor de la bailarina con movimientos gráciles, siguiendo el compás que marcaba. Cada criatura nueva que creaba brillaba con diferente color, algunas de color blanco de la nieve, otras de azul cristalino del agua, un tercer grupo del color destellante de los relámpagos. A la vez que creaba las criaturas, aparecían un grupo de llamas que volaban por toda la sala. Estas llamas cogían diferentes tonalidades, algunas eran de color verde, otras negras y unas pocas de color azul.
Teleysa continuó bailando mientras los alumnos no podían hacer otra cosa que quedarse estupefactos en el lugar, pues no lograban reaccionar ante la belleza del espectáculo.
Teleysa continuó el espectáculo haciendo aparecer bloques pequeños de hielo, dándoles forma usando fuego, moviéndolos de lugar usando el aire e iluminándolos con luz cegadora. Con los bloques fue capaz de crear réplicas exactas de los tres alumnos. Pero la cosa no quedó ahí. Las tres figuras empezaron a moverse por la sala, saltando, sacando réplicas de hielo de sus propias armas y luchando con réplicas creadas con agua de las criaturas de bajo rango que acosan las calles.
Cuando las réplicas acabaron venciendo a las criaturas, Teleysa frenó en seco, mirando hacia abajo y apuntando con el cetro hacia el suelo. Una gran llamarada fundió el hielo que ella misma había creado y el resto de creaciones desaparecieron dejando una pequeña estela marcando el lugar por el que pasaban.
Teleysa esperó pacientemente a que los chicos hablaran.
Pasaron algunos minutos hasta que por fin reaccionaron y empezaron a aplaudir con tanta fuerza y entusiasmo como podían.
Cuando empezaron a cansarse, Teleysa levantó la vista, les miró y sonrió.
-Bien, espero que os haya gustado –dijo realizando una reverencia.
Los chicos a su vez respondieron con otra reverencia. Aún no tenían palabras para expresar lo que acababan de ver sus ojos. Probaban a frotárselos una y otra vez, pero aún así no se creían esa maravillosa visión.
-Creo que ahora ya sabéis porqué se me reconoce como una gran maga –dijo Teleysa- y en cuanto os recuperéis… ¡Que sí, que estoy muy buena pero dejad de mirarme así! –gritó.
Entonces los tres parecieron reaccionar, poniendo cara de no saber qué pasaba.
-Haber tenido que recurrir a esto… -susurró Teleysa para sí- ¿habéis despertado ya?
-Humm… aún no entiendo qué ha pasado aquí –contestó Oxidas.
-Es simple, os acabo de enseñar cómo realizo yo mis hechizos, porque imagino que os habréis fijado ¿verdad? –preguntó a la vez que cambiaba la cara a una expresión de enfado para lograr su reacción.
-A ver… -empezó a decir Jabe- si no me equivoco, estabas usando símbolos para hechizos ¿verdad?
-Acertaste. Pero no únicamente realizaba símbolos, sino que los realizaba en sucesión a la vez que los controlaba. No os pediré que logréis este nivel, pues se tarda años en alcanzar esta perfección en la coordinación de movimientos y hechizos, pero sí os enseñaré a llevarlos a término necesidad de formular las largas frases que habéis estudiado. Si os soy sincera, yo me acuerdo de muy pocas fórmulas –dijo Teleysa, guiñando un ojo-. Pero sí que recuerdo los gestos para hacer cada hechizo que conozco. O más que los gestos, la manera de hacer hechizos complicados como los que os he mostrado.
-Entonces, ¿seremos capaces de formular hechizos sin decir ni una palabra? Según la teoría de los libros que he leído… -preguntó Jabe.
-Ciertamente, podréis si os esforzáis. La manera de hacerlo es más simple de lo que parece. Pero antes deberéis ser capaces de sentir la esencia de cada elemento. Cuando lo logréis estaréis cerca del objetivo de estas lecciones. Para empezar quiero que los tres subáis aquí arriba, a mi alrededor.
Sin hacer esperar a la profesora, los tres se situaron a escasos pasos de ella, separados entre sí.
-Muy bien, en esta primera clase yo empezaré a crear objetivos que quiero que destruyáis con vuestros hechizos. No vale usar armas –dijo mirando a Eternal-. Como supongo que debéis de haber jugado a muchos videojuegos… os diré que en la vida real no existen las magias efectivas. Exceptuando la correcta utilización de ellas en el momento adecuado. Para poner un ejemplo, si os encontráis en medio de un gran incendio y decidís usar un hechizo de agua en el que creáis burbujas, sólo lograreis que se evaporen por el calor, en cambio si invocáis un chorro de agua os será de más utilidad. Es decir, la creatividad es la mejor arma cuando se usan hechizos, no lo olvidéis. Antes de empezar os explicaré qué ejercicios haréis –continuó diciendo mientras hacia aparecer el aparato en su mano izquierda-. Como ya he dicho, iré creando objetivos para que uséis vuestra magia. Tratad de usar vuestros hechizos más rápidos con todos los que podáis, si os cansáis valdrá más que paréis a descansar. Si usáis usa magia estando cansados mañana dudo que podáis continuar con el ejercicio. ¡Bien! ¿Estáis listos? –preguntó a la vez que levantaba el cetro por encima de su cabeza- Pues ¡adelante!
En unos instantes empezaron a aparecer multitud de figuras como las de la demostración que Teleysa había hecho antes. Pero esta vez los tres no se pararon a contemplar la belleza, pues todas las figuras se movían a gran velocidad.
Probaron todos sus hechizos rápidos durante más de una hora, pero antes de que pidieran siquiera tocar alguna figura, los tres ya estaban en el suelo, jadeando.
-Bueno, descansad cuanto necesitéis, se que quizá os parecerá que me estoy pasando un poco moviendo las figuras a toda velocidad pero, como os he dicho, este es el entrenamiento que haréis. La verdad es que habéis empezado bien, yo creía que os cansaríais más rápido, parece que las horas extras de estudio ayer os sirvieron –Teleysa miró entonces su aparato-. ¡Vaya! Así que habéis aprendido esos hechizos… Esto lo explica mejor, buen trabajo.
Teleysa calló unos minutos más mientras continuaba observando su aparato. En él podía ver qué magias habían usado cada uno. Extrañamente, los tres habían usado casi todos los elementos, a excepción del Tiempo y del Viento, y los mismos hechizos.
-¿Han estado estudiando juntos? –Pensaba para sí Teleysa- No, antes dijeron que no oyeron a Jabe marcharse, entonces debían estar en lugares diferentes. Aun así, Jabe conoce más hechizos y no ha usado ninguno de los avanzados, quizá no los haya aprendido aun, mejor así, será divertido ver cómo compiten entre ellos.
-¿Teleysa? –Jabe estaba levantado al lado de la profesora, ya no jadeaba.
-¿Sí? ¿Qué quieres?
-Ya no estoy cansado, ¿podría continuar?
Teleysa miró a Oxidas y Eternal, ya no respiraban con dificultad, pero aún no estaban recuperados del todo. En cambio Jabe parecía recuperado. “Bueno, ahora si queda demostrado quién ha entrenado más con la magia”, pensó Teleysa.
-Bien, ¿no prefieres esperar a que tus compañeros se hayan recuperado?
-No, me gustaría probarlo solo.
-De acuerdo, ¡ahí van! –dijo Teleysa mientras volvía a levantar el cetro.
El mismo número de criaturas volvieron a aparecer y se movían a la misma velocidad.
Jabe no empezó enseguida a usar sur hechizos, sino que cerró los ojos durantes unos instantes, murmuró algo que solo Oxidas pudo oír.
-¡Jabe! ¡La profesora ha dicho hechizos rápidos, no puedes usar ese!-gritó Oxidas, pero Jabe no le oyó.
La frase de Oxidas sonó cortada por el estruendo del hechizo que usó Jabe. De repente, alrededor de ellos se formó una fuerte tormenta de granizo que golpeó con fuerza a todas las figuras que, en cuestión de instantes, desaparecían.
No dejó ni una entera a la vez que había llenado el lugar con una espesa capa de nieve.
Jabe respiró hondo y murmuró un segundo hechizo, el cual hizo aparecer una esfera rojiza por encima de sus cabezas. El calor que desprendía fundió la nieve, sin dejar rastro del granizo que acababa de tener lugar.
Eternal era el único que no entendía varias de las cosas que pasaban. Sólo acertó a decir:
-¿Pero qué ha sido eso?
En ese momento Jabe pareció desmayarse, pero antes de caer al suelo, Teleysa lo cogió.
-Has usado demasiada energía, será mejor que vayas a tu habitación y descanses –dijo Teleysa con un tono de voz indefinido-. Por la tarde continuaremos.
-¡Pero profesora, no ha usado hechizos rápidos! Ese hechizo… -intentó protestar Oxidas.
-No ha tardado apenas unos segundos a pronunciarlo y usarlo, ¿eres tú capaz de hacerlo así? Porque a mí me parece que ha sido un hechizo rápido y muy efectivo.
-Hum… todavía no, es como un trabalenguas… -contestó Oxidas.
-Al menos alégrate de conocerlo y de haber visto a alguien usarlo más rápido que tú. Pero parece que ninguno de vosotros dos ha notado otra cosa. ¿Alguno ha notado frío, o calor?
-¿Qué? Pues ahora que lo dices…
-Pues ahora sabes porque Jabe está tan agotado, ayúdale a llegar a su habitación, yo me quedaré con Eternal y practicaremos un poco más.
Oxidas ayudó a Jabe a incorporarse y anduvieron lentamente hasta las habitaciones.
Una vez llegaron a la habitación, Jabe se estiró en la cama.
-Lo siento… -susurró Jabe.
-¿Por? –dijo Oxidas.
-Por lo de antes y por haber tenido que cargar conmigo ahora.
-Ah, no pasa nada… Pero… ¿por qué has usado hechizos tan poderosos cuando unos minutos antes estabas agotado? Podrías haber acabado peor…
-El problema no han sido los hechizos, sino que… -Jabe se durmió profundamente antes de acabar la frase.
-Hum, ya nos lo explicarás más tarde…
Oxidas regresó sin falta a la clase.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #10 :
Diciembre 27, 2006, 19:39 »
(y aki el siguiente, no es alucinante ni divertido, k ya tocaba xD)
Cuando Jabe despertó, su hermano estaba sentado cerca de la cama, leyendo.
-Por fin despiertas… Te forzaste demasiado para evitar que ellos sufrieran daños con tus magias ¿verdad?
-Sí… ¿Qué hora es?
-Ya está entrada la tarde.
-Así no podré ir a luchar a la sala…
-Según Maekdi, deberías descansar hasta mañana por la mañana, Teleysa no le creía, pues te esperaba en las clases de la tarde.
-Ah, es verdad que mientras hacíamos esas clases no debíamos ir a luchar. Bueno, al menos puedo ir a la biblioteca y coger algunos libros, eso sí puedo ¿no?
-¿Cuáles quieres? –preguntó Oxidas desde la puerta de la habitación.
-Ah, hola Oxidas, ¿cómo ha ido el entrenamiento de la tarde?
-Ah, bien, Eternal no había estudiado tanto y aún necesitaba aprender algunas cosas que Teleysa le ha explicado en poco rato. Aparte de eso hemos hecho varias veces más lo de la mañana.
-Ahá…
-¿Cómo se te ha ocurrido hacer esas magias? Y eso incluye el porqué de que no nos afectaran…
-Pues después de ver que ninguno de los tres no hemos tocado a ningún objetivo, decidí dejar llevarme por el instinto y probar esos hechizos que hice. Teleysa pretende otra cosa con ese entrenamiento, y es que gastemos nuestra magia el máximo de veces posible, pues con eso se consiguen dos cosas: aumentar nuestra capacidad mágica más rápidamente y llegar a la finalidad de nuestro entrenamiento. Y, como bien sabes, es que lleguemos a sentir como fluye la magia para aprender a usarla mejor. Si usamos magias rápidas quizá podemos llegar a sentir mejor…
-Ya ya… yo también he leído ese libro… si usamos magias rápidas podemos evitar agotarnos fácilmente, pero las magias complicadas necesitan una mayor concentración, por lo que el periodo por el que dejamos fluir la magia es mayor y llegamos a sentirla con más claridad –dijo Oxidas-. Pero eso no quita el hecho de que nos pueden agotar más si tenemos que evitar hacer daño a los de nuestro alrededor. Podrías haber acabado peor y lo sabes. Tienes suerte de que Teleysa no se ha enfadado, mas bien parece contenta, tu hechizo nos ha sorprendido por su eficacia.
-Je, ¿qué esperabas? Llevo más tiempo que tú estudiando magia, aunque Teleysa lleva más años y eso nos lo ha demostrado con creces.
-Bueno, si me disculpáis…-dijo Terbal acercándose a la puerta.
-Por cierto, Terbal, ¿ya se lo has dicho?
-¿El qué?
-Ju… Jabe, tu hermano ya ha acabado con todas las asignaturas y mañana se apuntará a la tabla., jeje.
-¿A sí? ¡Felicidades!
-Gracias…
-Y sus notas son las misma que las tuyas Jabe, él también se ganó una felicitación de Vorgland.
-Vaya… bueno, ya me lo esperaba, los último combates que hacíamos acabábamos empatados, jeje.
-Jeje, bueno, iré a ver a Teleysa, le quiero pedir apuntarme a vuestras clases.
-Bien, espero vernos en la sesión de mañana. Hasta luego.
Terbal salió rápidamente de la habitación pero al salir chocó con Teleysa y casi se caen los dos al suelo.
-Vaya… Menuda prisa.
-Bueno así será más fácil, ¿no Terbal? –Dijo Jabe- mi hermano quería pedirte de unirse a la cases, Teleysa.
-Ah, por mi bien –dijo Teleysa sonriendo- pero ahora será mejor que vayas a la biblioteca a estudiar con Eternal, él ya está allí, pues tiene mucho que estudiar para mañana. A diferencia de vosotros dos –continuó mirando hacia Jabe y Oxidas.
-¿Nosotros? –preguntó Oxidas.
-Sí, he llegado justo después d ti, Oxidas, y he escuchado vuestra conversación. Por lo visto no habéis pasado por alto un libro tan aburrido como ese… pero me alegra que lo hayáis leído. He mandado a Eternal que se lo lea y lo mismo hará Terbal cuando se encuentren.
-¿Tan importante es ese libro?
-Digámoslo así, ese libro fue escrito por la primera persona que logró usar hechizos sin decir ni una sola palabra. Esa persona no conocía a duras penas unos pocos hechizos, ninguno tan espectacular como el tuyo, Jabe. Después de que aprendió a hacerlo, nunca más necesitó aprender nuevos hechizos, pues su imaginación y su capacidad mágica eran sus límites. Durante la danza he usado mi poder de maneras que no aparecen escritas en ningún libro y, por lo tanto, no tienen fórmula. Es decir, la magia es algo moldeable.
-Vamos, que cuando aprendamos a sentir la magia, no necesitaremos estudiar tanto ¿no? –dijo Oxidas.
-Bueno… en cierta manera sí, pero yo no sabía que la magia pudiera dar a lugar tantas formas, si no fuera porque he estudiado bastantes hechizos y hemos visto la demostración de Teleysa… -dijo Jabe.
-Por esa razón he hecho la demostración, para que veáis que la magia no es creada únicamente con fórmulas, sino que la imaginación es su poder más básico –dijo Teleysa.
-¡Imaginación al poder! Mjmjmjmjmj –gritó Oxidas.
-Jajajajajaja –rieron Jabe y Teleysa.
-Ciertamente, no hay mejor frase para describir la magia –continuó Teleysa, limpiándose una lágrima que le caía por la mejilla, provocada por las carcajada anteriores.
-Bueno, os dejo por hoy, que descanses Jabe. Mañana os espero en el mismo sitio –dijo Teleysa mientras sonreía.
-Hasta mañana –dijeron Oxidas y Jabe a la vez.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #11 :
Diciembre 28, 2006, 20:57 »
(décimo capitulo xD, esto va bien
)
Los cuatro alumnos llegaron al aula antes que Teleysa.
-¿Listos?
-¡Sí! –contestaron los cuatro con alegría.
En instantes Teleysa volvió a invocar una multitud de objetivos a los que debían atacar con magia. A diferencia del día anterior, esta vez los cuatro lograron que sus magias impactaran en algunos objetivos. Incluyendo a Terbal, aun siendo nuevo en las clases.
Pero, al igual que en la sesión previa, los tres no tardaron a cansarse y acabar sentándose.
-¡Vaya! Esta vez lo habéis hecho mucho mejor, además, se nota que estudiaste duro la última noche, no hace falta que te diga qué debes hacer, jeje –dijo Teleysa primero mirando a Eternal, quien sí necesitó algunos consejos y mirando a Terbal después.
Repitieron el mismo ejercicio una y otra vez hasta la hora del almuerzo.
Zero los esperaba en la puerta del bar.
-Por fin os encuentro, ¿se puede saber qué habéis estado haciendo? No os he encontrado por ninguna parte. Y ayer no aparecisteis en la sala para los combates, ¿es que os habéis retirado?
-Bueno… es que nos estamos en… ¡Ugh!- dijo Oxidas a la vez que recibía un codazo en un costado proveniente del brazo de Eternal.
-¿Os estáis…?
-Nada, nada. Por las mañanas estudiamos magia, eso es todo –siguió Jabe, tratando de ocultar su entrenamiento con Teleysa. Pretendían mejorar rápidamente para sorprender a todos los de la tabla sin que nadie supiera nada.
-¿Y ayer por la tarde?
-Es que… traté de usar un nuevo hechizo que había visto en un libro, pero resultó demasiado potente y me desmayé –contestó Jabe.
-Ah claro… por eso faltasteis todos… ¡me lo podíais haber dicho! Y además, ¿el resto dónde estuvisteis? Una cosa es que Jabe se desmayara, pero el resto.
-Es que también estuvimos probando hechizos y al llegar a la tarde nos encontramos algo cansados y decidimos no ir a luchar, no queremos ir si no estamos en plena forma, jeje –dijo Oxidas disimulando lo mejor que podía la incomodidad por la mirada de Zero.
-Bueno, entonces os espero en la sala esta tarde, sobre todo a ti Terbal, me gustaría ver qué sabes hacer.
-¿Yo? Yo aún no participaré, mi hermano me ha prometido que entrenaríamos un poco con las armas. Aún estoy muy verde.
Zero decidió no preguntar más.
Los cinco entraron en el bar y continuaron con sus temas de conversa habituales: que si el poring no debería comer, que si Jabe debería parar de pinchar con el palo por debajo de la mesa al que hablara mal de él o sobre la inamovible primera posición en la tabla de Zero.
-En las noticias dicen que muchos grupos de criaturas se alejan de las ciudades –dijo Teleysa al llegar cerca del grupo-, según fuentes militares, creen que por fin sus estratagemas están funcionando y consiguen que la gente pueda vivir más tranquila.
-Bueno, eso es una buena noticia ¿no? –preguntó Jabe.
-Depende, aunque no creo que el ejército sea la auténtica razón de este comportamiento, son muy impredecibles –continuó Teleysa.
-Mientras no se excedan en los pueblos y no acaben arrasándolos todos… -dijo Oxidas mirando hacia su plato y con un punto de rabia aflorando en sus ojos que nadie pudo ver ni notar.
-Bueno… por algo estamos entrenando duro, ¿no? –dijo Eternal, tratando de devolver la alegría al grupo.
-Muy cierto –contestó Teleysa- debéis entrenar duro para cuando salgáis ahí fuera. Por cierto, aún no os lo he preguntado, pero ¿qué es lo que sabéis realmente sobre los militares? Aparte de que se dedican a defender ciudades y carreteras importantes.
-¿Por qué lo preguntas? En el instituto se nos explicaba sus funciones en algunas asignaturas –dijo Jabe.
-Hum, en tu nivel sí me creo que lo estudiarais, pero ellos…
-¿Qué es lo que deberíamos saber? –preguntó Oxidas con mucha curiosidad.
-Bueno, son un grupo formado básicamente por gente sin armas, pues en las grandes ciudades no mucha gente llega a recibir un arma, la muerte se convierte en su pan de cada día hasta tal punto que, si no hay militares cerca, no tratan ni siquiera de huir si se encuentran con un grupo de criaturas a unos metros de distancia. Simplemente caminan como si nada o tratan de entrar en la casa más cercana. Y sin el espíritu para querer defenderse, no se llega a tener un arma. O al menos eso es lo que se dice. Aparte de eso, hay muchos rumores sobre cómo actúan los militares. Debido al elevado coste de mantener en pie una fábrica de armas, resulta poco común que usen armamento no único. Ciertos rumores apuntan a que las nuevas armas consumen el poder mágico del que la usa para crear proyectiles. Según cuentan, estas armas gastan poca magia, puesto que las usa gente que apenas sabe los hechizos que se enseñan en escuelas normales. Vosotros ya sabéis qué ocurre cuando os quedáis sin poder mágico. A excepción de ti, Zero.
-Sí, que nos quedamos sin fuerzas ni para movernos –contestó Jabe.
-Exacto. Bueno, hace unos días llegaron unos individuos al pueblo, diciendo ser de los militares. Buscaban gente para unirse a las filas y combatir a su lado.
-¿Alguien se les unió? –preguntó Zero.
-La pregunta no debería ser esa. Esos tipos llegaron derrotando a un pequeño grupo de criaturas en la entrada. La gente que lo vio estuvo hablando largamente sobre la potencia de sus armas y no tardaron a alistarse. Lo curioso es que nadie que poseyera un arma se alistó. Y eso pareció molestarlos cuando llegaron al gimnasio dónde ibais.
-¿Al gimnasio? Allí hay algunas personas con armas, ¿por qué fueron allí? –preguntó Terbal.
-No lo se, lo que si se es que a nadie le gustó lo que dijeron y acabaron enzarzados en una batalla campal en la que los echaron del pueblo. Últimamente los militares actúan de forma muy rara –dijo Teleysa, acabando de dar toda la información.
-Bueno, si los rumores fueran ciertos –prosiguió Jabe-, esas nuevas armas serían más fuertes y con más munición a manos de gente con una gran capacidad mágica. En estas circunstancias no sería raro que buscaran a gente capaz de empuñarlas con mejores aptitudes que ellos –dijo Jabe después de pensar esa información unos segundos.
-Eso sí tiene sentido. Quién sabe qué deben estar tramando. Esperemos que no lleguen a ofender al resto de grupos y menos a los gremios mágicos.
-Quién sabe… -dijo Oxidas poniendo cara de interesante.
Enseguida Zero le propinó una colleja que provocó algunas carcajadas del grupo. Exceptuando a Teleysa, que bajó la mirada, melancólica. Jabe y Terbal fueron los únicos que la vieron con esa mirada, puesto que Oxidas se quejaba a Zero del golpe y Eternal se los miraba riendo.
Acabaron de comer, dejando de banda el tema de los militares. Jabe y Terbal se dirigieron en dirección a las aulas, mientras que Zero, Eternal y Oxidas fueron al salón de duelos.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #12 :
Diciembre 29, 2006, 02:02 »
(onceávo capítulo
)
Cuando Oxidas, Zero y Eternal llegaron al salón, los duelos ya habían empezado con el mismo fulgor y entusiasmo de siempre.
-Bueno, a ver cuando nos toca…-dijo Zero.
Su respuesta no se hizo esperar, el tablero empezó otra vez con los ya acostumbrados sonidos y apareció el nombre de los dos siguientes contrincantes.
Eran Oxidas y Eternal.
-¿Otra vez? Uf… Eternal, ¿aceptas que lo dejemos en empate sin ni tan siquiera empezar? Preferiría ir a entrenar un rato antes de luchar contra ti por enésima vez…
-Bueno, por mi bien.
Se dirigieron al tablero y cuando estuvieron delante de éste…
-¡Declaramos nuestro duelo en tablas! –gritaron los dos a la vez.
Este grito cogió con la guardia baja a muchos de los presentes que empezaron a murmurar. Zero en cambio no se sorprendió, pues los conocía desde un tiempo atrás.
Una vez el tablero aceptó el resultado, los dos se fueron del salón hacia las aulas.
Zero se quedó en la sala, observando los combates como de costumbre. Le gustaba ver cómo la gente mejoraba día a día.
Las dos semanas siguientes a ésta se sucedieron con la misma rutina diaria. Cada día los cuatro se levantaban temprano y asistían a las clases con Teleysa y por las tardes Eternal y Oxidas acabaron abandonando el ir al salón de duelos para entrenarse por su cuenta.
Zero, por su parte, cada día también realizaba su rutina. Por las mañanas iba al gimnasio del centro o al aula para practicar con el arma y por las tardes iba al salón de duelos para combatir con el rival que el tablero escogiera. Las tardes las pasaba enteras en el salón, observando todos los combates que podía mientras no le tocara. No se perdía muchos puesto que sólo había un combate por día y por persona. Aun entrenando sólo por las mañanas, Zero también iba mejorando y aprendiendo del resto de alumnos. Su forma de ser le permitía ser capaz de mejorar con la observación y de mejorar con unas pocas prácticas por la mañana.
Al fin, un día…
-¡Bien! Pues con esto ya hemos acabado estas clases. Os felicito, a la inmensa mayoría les cuesta años aprender este principio de la magia. Alguna vez he llegado a dudar de vuestra capacidad, pero realmente tenéis talento, chicos –dijo Teleysa a la vez que los cuatro estaban sentados, delante de ella, jadeando, casi exhaustos-. Ya no hay lugar a dudas, parece que vuestro destino os depara grandes cosas.
Jabe y Oxidas pretendían decir algo, pero el cansancio no les permitió expresar ni una sola palabra.
-No hace falta que digáis nada, vuestra mirada habla por vosotros –dijo Teleysa-. Pero no, no puedo enseñaros nada más y esta vez va en serio, el resto ya depende de vosotros mismos más que nunca.
Los cuatro soltaron un sonoro suspiro al unísono y se dejaron caer de espaldas para quedarse tumbados en el suelo.
-Bueno, ahora sólo hace falta que elijáis cuando querréis salir del centro y podréis iros. ¿O antes pretendéis demostrar vuestra valía en la tabla?
Ninguno respondió, aunque no hacía falta una respuesta.
Al cabo de unos minutos se levantaron y se dirigieron a sus habitaciones, donde quedaron profundamente dormidos por el esfuerzo de esa última sesión.
Sólo durmieron un par de horas, las justas para recuperarse y llegar a tiempo para la hora de la comida.
Ésta vez Zero los esperaba dentro, sentado en la ya acostumbrada mesa.
-Por fin llegáis, ya creía que no vendríais. Bueno, ¿os decidiréis algún día a contarme qué ocurre o no?
-Bueno, ahora que ya estamos aquí, y por lo que veo no queda nadie más… -dijo Oxidas mirando a su alrededor, el bar estaba extrañamente vacío- pues hemos estado practicando magia.
-¿Hasta el punto de agotaros tan a menudo a lo largo de estas semanas? ¡Anda ya!
-Jajaja, pues es la verdad –dijo Teleysa desde detrás de Zero y sentándose cerca de la mesa- los cuatro me pidieron unas clases avanzadas de magia, y eso es lo que hemos hecho.
-Eso ya lo sabía, pero habéis faltado al salón cada día desde que empezasteis -Zero estaba un poco molesto, la compañía del grupo era mejor que la de muchos de los alumnos del centro y a menudo se había sentido sólo- aparte de que cada día os habéis ido temprano a dormir y no hemos hablado apenas.
-Bueno, ya hemos acabado así que esta misma tarde volveremos a la competición –contestó Jabe.
Dicho esto dejaron el tema y comieron tranquilamente, tratando los temas acostumbrados.
Cuando acabaron, los cinco se dirigieron hacia el salón, cuatro de ellos con ilusiones renovadas y preparados para los duelos.
A medida que se acercaban a la puerta empezaron a notar algo extraño. Desde detrás de la puerta no se oían los ruidos acostumbrados.
Cuando la abrieron pudieron observar la razón de que en el bar no hubiera nadie, las puertas de salida estaban abiertas y la multitud de alumnos estaba delante de ellas haciendo una filera más o menos ordenada.
-¿Qué ocurre aquí? –preguntó Teleysa.
Maekdi y Vorgland la oyeron y se dirigieron hacia ella rápidamente.
-Han llegado unos individuos extraños diciendo venir de parte de los militares y han estado pidiendo documentación y haciendo peticiones para alistarse a su grupo.
-¡¿Qué?! –gritaron los cinco chicos conjuntamente con Teleysa.
Teleysa empezó a avanzar rápidamente hacia las puertas de salida, con la mirada encendida de rabia. Por el camino hizo aparecer su cetro.
Cuando logró pasar entre la multitud de alumnos y llegó hasta donde estaban los individuos, les dijo:
-Soy Teleysa, una maga reconocida por el conjunto de gremios de magos de este país y directora de este centro, ¿qué pretenden? –dijo, tratando de no ser grosera en su petición.
Antes de contestar, los militares la miraron fijamente, aunque con mala cara y una pizca de expresión de asco.
-Somos representantes del grupo militar que se dedica a la defensa de la humanidad y con el objetivo que me temo usted ya conoce. Nuestra intención es la de buscar a gente apta para pertenecer a nuestras filas y colaborar en nuestra causa, que no es otra que la de exterminar las criaturas que nos amenazan. A nosotros nos llegaron rumores de que en esta zona había un centro para gente con armas y por esa razón hemos venido, para buscar nuevos reclutas.
-Je… ¿Y quién os ha dado permiso para venir aquí a reclutar nueva gente? –dijo mientras echaba una mirada furtiva a los alumnos que se encontraban cerca, los cuales viéndola, decidieron retroceder poco a poco hasta la puerta- Este centro goza del respaldo del gobierno para realizar estas actividades. ¿Por qué no se me ha notificado esta visita?
Los militares que hasta el momento no la miraban levantaron la vista y mantuvieron la mirada fija, seria en dirección a Teleysa. Se quedaron sin decir nada un par de minutos y riéndose para sí.
Teleysa esperó, incómoda, la respuesta a su pregunta. Pero no llegó a ella, mientras ellos continuaban riendo.
-Vaya… siendo así, está en mi deber el pediros amablemente que os vayáis y hagáis la petición adecuadamente –dijo Teleysa mientras el grupo de cinco había llegado a unos metros a sus espaldas, con Vorgland y Maekdi caminando hacia ella, con mirada seria.
Los militares, lejos de parecer conformes con la condición de Teleysa, se levantaron y empuñaron sus armas, aunque sin levantarlas.
-No queremos que nadie resulte herido –empezó a decir Teleysa viendo que la situación se caldeaba más de lo deseable- así que debo pediros que os marchéis y volváis con los permisos adecuados, puesto que sabéis que sólo podéis hacer alistamientos en pueblos y ciudades mientras estéis lejos de centros con gente armada. La ley dice que cualquier persona con un arma única es un aliado en la lucha contra las criaturas, no hace falta que vayáis pidiendo a todo el mundo que se aliste, si lo desean, así lo harán.
Los militares continuaron sin moverse y sin intenciones de decir nada o de marcharse. El enfado de Teleysa iba a mayor cada segundo que pasaba. Hasta que al fin Teleysa se encendió, casi literalmente. Levantó su cetro, del cual aparecieron unas llamas que al instante siguiente la rodearon.
Con este gesto de Teleysa, los militares levantaron sus armas y apuntaron hacia los alumnos que aún había ahí.
-¿Qué es lo que pretendéis? –gritó Teleysa.
-Venimos a buscar nuevos reclutas, y tú pareces ser muy apta para nuestras filas, ¿te gustaría unirte? O de lo contrario… -dijo el militar apuntando hacia la cabeza de Jabe con su rifle.
-Je, parece que mis temores no eran infundados, a los militares se os está subiendo a la cabeza el poder que se os ha concedido en la protección de las ciudades y habéis acabado creyéndoos superiores a las leyes que han sido impuestas a todos por igual –contestó Teleysa después de mirar a Jabe.
Jabe tenía la mirada seria, no pensaba dejarse doblegar por el acto intimidatorio del militar y sabía que Teleysa tampoco lo haría aún a riesgo de su vida.
Después de la respuesta de Teleysa, el militar que tenía más cerca cargó hacia ella a la vez que el resto se preparaba para hacer fuego contra los alumnos.
-Así que realmente poco os importa la seguridad de la gente, sólo os importa el orgullo de vuestro bando para cumplir con vuestro objetivo. Entonces han acabado las formalidades, pido, no, os ordeno que os marchéis ahora y no volváis –dijo Teleysa a la vez que proyectaba las llamas hacia varios de los militares y se zafaba del ataque del militar con un paso hacia un lado.
Los militares abrieron fuego contra el grupo y una gran humareda se levantó en el lugar donde impactaban los disparos.
Teleysa, por su parte, había hecho tropezar a su atacante aprovechando la embestida con la que la atacaba. Cuando estuvo en el suelo, realizó un gesto con el cetro hacia él, lo levantó por los aires y lo lanzó hacia el resto de militares, haciendo que cesaran con el fuego al instante.
Viéndose en el suelo y con Teleysa realizando símbolos con el cetro, haciendo aparecer más llamas a su alrededor, los militares se levantaron, asustados, y corrieron en dirección al pueblo tan rápido como sus piernas les permitían, algunos incluso tropezándose entre ellos en más de una ocasión.
Teleysa volteó la cabeza rápidamente hacia el lugar donde se dirigían los disparos. Aún estaba levantada la humareda. Lejos de llegarle un sentimiento de miedo por la posibilidad de que sus alumnos hubieran resultado heridos, invocó un pequeño vendaval que disipó el polvo.
Dejando visible lo que parecía una densa barrera de color plateado. Teleysa pudo ver quienes eran los artífices de la barrera, pues detrás de esta se podían distinguir las caras de la gente.
Maekdi, Oxidas, Eternal, Terbal y Jabe habían levantado las manos hacia el frente para crear un muro que los protegiera de los ataques de los militares.
-Ya podéis parar, ya se han ido, chicos –dijo Teleysa, más tranquila después de descargar la furia que contenía contra los militares, incluso empezando a reír.
A los pocos segundos todos estaban dentro del edificio, riéndose de la actuación de los militares ante el poder de Teleysa.
-Bueno, parece que el mundo está cada día más loco. No únicamente tenemos problemas con las criaturas, sino entre nosotros mismos… ¿Alguien se había alistado antes que yo llegara?
Todos hicieron que no con la cabeza, aunque muchos tenían la intención de hacerlo y se les notaba en la cara. Pero después de pensar en el punto de vista de Teleysa y recordando lo poco que habían estudiado sobre leyes de bandos, reconocieron que habían hecho bien de no hacerlo, aunque fuera para sus adentros.
El tema continuó una hora más hasta que los ánimos bajaron hasta el nivel que acostumbraban para los duelos y decidieron realizar la actividad de cada tarde, la competición. Aunque con una nueva, aunque un poco tardía incorporación: Terbal; el cual estaba decidido a dar lo mejor de sí mismo en su primer duelo.
-Esa actuación, aunque estábamos en nuestro derecho, nos traerá problemas –dijo Vorgland cuando los tres profesores estaban solos en el despacho de Teleysa.
-Era irremediable, no pensaba que los rumores sobre ese grupo hubieran llegado a ser ciertos, pero lo que ha sucedido hoy lo afirma. Todos los indicios apuntan a que quieren llegar al poder y obtener bajo su mando a todas las fuerzas del país –dijo Maekdi.
-Al menos varios de los gremios mágicos ya están al corriente de la situación. Ya he avisado a mis amistades pertenecientes a cada uno de los gremios, así que pronto todos estarán al corriente de la situación, el resto residirá en lo que decida la gente al respecto –dijo Teleysa, con una expresión de preocupación-. Tiempos duros llegan para todos, no sólo para la gente común, sino también para los que poseen armas. ¡Como si no tuviéramos suficiente con las criaturas!
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #13 :
Diciembre 30, 2006, 12:52 »
(capitulo 12 mjmjmj por fin algo k si esperabais
)
Los cinco ya estaban en el salón de duelos, esperando que llegara su turno y hablando tranquilamente. El tablero sonó varias veces, pero ninguna marcó alguno de sus nombres hasta ya entrada la tarde.
Había marcado el nombre de Terbal.
Oxidas, Eternal y Zero lo animaron para que no estuviera nervioso. Jabe en cambio sólo se quedó mirándolo, pues conocía a su hermano y no necesitaba demasiados ánimos, pues fuera cual fuera su rival, creía conocer el resultado del combate, pues habían entrenado duramente por las tardes.
Terbal llegó al lugar del combate. Delante de él había un chico alto y un poco más ancho que él, en su mano derecha blandía un garrote de aspecto amenazante.
Terbal se inclinó un poco para adelante, extendiendo los brazos hacia los lados, un poco para atrás.
Cuando sonó el silbato, Terbal arrancó a correr en dirección a su rival, el cual le esperaba empuñando el garrote como si fuera un bate. Esperó a que Terbal se le acercara para acertarle de lleno en la cara. Cuando se le acercó lo suficiente golpeó con fuerza en la dirección que pretendía.
Pero su garrote pasó de largo, Terbal se había agachado y en ese momento hizo aparecer sus armas, eran dos espadas ligeras, no muy largas.
No se hizo esperar, antes de que pudiera recobrar el equilibrio después de dar el golpe con el garrote, Terbal se levantó golpeándole en las piernas con las espadas.
Una vez estuvo en pie no cesó en sus ataques, continuó atacando a su rival por todos lados mientras éste trataba de bloquear como podía los golpes de Terbal, pero éste era demasiado rápido. El combate no duró mucho más, el rival trató de golpear a Terbal otra vez, pero nuevamente evadió el golpe y contraatacó con tal fuerza que el rival no pudo aguantar el golpe y cayó al suelo unos segundos después.
El combate había sido tan rápido que la mayoría no lograban reaccionar, pero cuando lo hicieron la sala se llenó de gritos de expectación.
-¿Pero que ha pasado? –preguntó Oxidas, quien aún no se creía lo que acababa de ver.
-Bueno, es simple, quizá sea un novato a los ojos de muchos, pero es mucho mejor que yo con las armas –contestó Jabe-, durante los primeros entrenamientos yo lograba devolverle todos los golpes, ahora en cambio me costaría mucho esfuerzo, quizá demasiado, vencerle en un combate únicamente con armas. Ha mejorado muchísimo, y todo es fruto de su propia habilidad, siempre le han gustado las espadas dobles, jajaja.
-Jejeje, Zero también se ha quedado sorprendido –dijo Oxidas viendo la cara de Zero.
-Ja, más que sorprendido, entusiasmado, por fin alguien con auténtica habilidad con el uso de las armas –respondió Zero sin esconder el fulgor de su entusiasmo en sus ojos, por fin veía un alumno capaz de hacer un gran uso de sus armas. El hecho de ver a nuevos y buenos rivales entre sus amigos entusiasmaba a Zero más que nada.
Por fin Terbal llegó hasta dónde se encontraba el resto del grupo y se sentó en una silla, dejando escapar un suspiro.
-¡Vaya! El entrenamiento con Jabe ha ido mejor de lo que se podría esperar –dijo Eternal.
-Jejeje, mi hermano me hizo aprender a reaccionar a los movimientos del rival a base de golpes, pero bueno, es lo que le pedí, así que no me quejo.
-¡Pobre de ti que te quejes! –dijo su hermano soltando una sonora carcajada.
-¡Felicidades Terbal! Quién lo diría que derrotarías a ese alumno tan pronto. Ese alumno ha llegado a ganar duelos de un único golpe, pero a ti ni siquiera te ha llegado a tocar. Durante las clases a veces parecía que ya sabías cómo usar dos espadas, ¿me equivoco? –dijo Teleysa, emocionada, cuando se acercó al grupo.
-Bueno… en realidad mi hermano ya había practicado alguna vez con dos espadas ligeras en el gimnasio, alguna vez se ponía pesadito por querer volver a practicar con ellas –contestó Jabe, mientras Terbal se rascaba la nuca con una mano y reía.
Oxidas pretendía decir alguna cosa, pero quedó cortada desde el principio por el ruido del tablero, indicando los siguientes duelistas.
Oxidas versus Eternal.
-Era de esperar…-dijo Eternal.
-Pero esta vez es la definitiva –continuó Oxidas.
Los dos empezaron a andar hacia el lugar del combate. Las caras de los dos mostraban grandes signos de entusiasmo aunque ya habían luchado entre ellos muchas veces anteriormente.
-Hum, parece que esta vez los dos van más decididos que nunca –dijo Zero, que se había dado cuenta del entusiasmo de los dos-, a ver si esta vez resulta ser un duelo digno de ver y no digno de mofa como los anteriores.
-Hay algo seguro, esta vez no quedarán empate –dijo Teleysa mirando fijamente a los dos chicos. Ella misma había comprobado la evolución de todos los alumnos, pero eran las mejoras del grupo las que más interesantes le resultaban.
Por fin los dos llegaron a sus posiciones y se prepararon para el combate.
-¡Esta vez te ganaré! –gritó Eternal.
Oxidas hizo caso omiso de ese grito y se quedó sumido en sus pensamientos.
-Imaginación al poder –dijo en susurro inaudible para todos a excepción de él mismo. Entonces levantó la mirada y miró seriamente a Eternal.
-Jejeje, ya veremos, humm… -dijo dibujando de nuevo su cara de hacerse el interesante.
Sonó el silbato y los dos hicieron aparecer sus armas.
Eternal no se hizo esperar, lanzó con fuerza su pelota hacia Oxidas. Eternal esperaba que Oxidas hiciera aparecer su poring como de costumbre, pero no fue lo que ocurrió.
En vez de eso Oxidas había saltado a un lado esquivando el ataque. Entonces apareció su auténtica arma, la masa que guardaba el cristal de su guantelete.
La masa no cogió ninguna forma concreta y se quedó flotando en el aire de forma estática, como si esperara una orden de Oxidas para hacer algo.
Eternal viendo que había fallado en su ataque continuó su asalto corriendo alrededor de Oxidas, lanzando una y otra vez el balón en dirección a Oxidas, tratando de acorralarlo en las rápidas sucesiones. Pero Oxidas lograba zafarse de todos los ataques sin problemas incluso usando la masa para que resbalara al moverse y caer para esquivar justito un balón que hubiera impactado en él. El asalto de Eternal duró unos minutos más al mismo ritmo.
-Hum, eso es nuevo –dijo Eternal viendo que su asalto no tenía efecto- ¿no sacas al poring?
-Jejeje, el poring es mono, pero no es bueno para las luchas de verdad, ¡y eso te lo demostraré en este duelo!
Mientras Oxidas decía estas palabras, la masa volvió a aparecer flotando en el aire y en cuestión de segundo aparecieron tres chorros de ésta que iban dirigidos a Eternal.
Éste estaba sorprendido, pero logró esquivarlos. Aunque fue inútil, uno de los chorros impactó en el suelo y remojó el área por el que se movía, con lo que Eternal acabó resbalando y cayendo al suelo.
Aprovechando el resbalón, Oxidas metió la mano en la masa que aún flotaba a su lado y sacó un trozo de ésta que, al instante, se convirtió en un objeto sólido con forma de espada.
-¡Qué! ¿¡Una espada!? –gritó Eternal cuando vio que Oxidas corría en su dirección.
Desde el suelo, Eternal hizo aparecer el balón en su mano izquierda y lo lanzó con fuera hacia Oxidas. En esta ocasión logró golpear a Oxidas en un costado, pero sólo logró frenar un poco a Oxidas, quien continuó con la embestida. Al llegar cerca de Eternal levantó la espada para tratar de golpearle con fuerza pero, como si se tratara de un destello, Eternal desapareció del lugar donde debía encontrarse.
Eternal había rodado hacia un lado rápidamente aprovechando el descuido de Oxidas cuando recibió el golpe y ya estaba en pie, preparado para continuar.
Aprovechando el descuido de Oxidas, lanzó su balón hacia éste, pero no logró golpearlo, pues la masa lanzó un chorro en dirección al balón y logró desviarlo.
-Uf, me ha ido de poco… -dijo Oxidas.
Eternal empezó de nuevo con sus carreras lejos de Oxidas y lanzando de nuevo el balón. El segundo también empezó a correr, pero en dirección a Eternal.
El duelo continuó en la carrera, Eternal lanzaba una y otra vez su balón hacia Oxidas, quien los desviaba una y otra vez con la espada o los esquivaba. Pero entonces, Eternal realizó un gesto diferente y, aunque Oxidas había sido capaz de saber qué significaba, no pudo evitar que unas enormes llamas le impactaran en la espalda, dejándole tendido en el suelo.
En línea
Jabe
HoNk HoNk
Desconectado
Sexo:
Mensajes: 5.656
Re: Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
«
Respuesta #14 :
Diciembre 30, 2006, 15:17 »
(13, no he podido aguantar más tiempo...
)
Desde las gradas, Zero quedó sorprendido, “¿cómo ha llegado Eternal a hacer ese hechizo tan rápidamente?”. Teleysa se dio cuenta del pensamiento de Zero, sonrió y, a continuación, observó al resto de alumnos. Esa forma de luchar de Oxidas y Eternal había provocado incluso que el resto de combates pararan inmediatamente para poderlos observar con detenimiento, aún a riesgo de que el tablero los declarara en tablas.
Oxidas no tardó en levantarse, cosa que Eternal ya esperaba y le lanzó un balón, que la masa volvió a rechazar.
-Hum, esa masa… no creía que pudiera realizar cosas como esas…-dijo Eternal en un intento de ganar tiempo para buscar el punto débil al arma de Oxidas.
-Bueno… es muy versátil, y no puedo negar que las clases de magia me han sido de utilidad para mejorar con ella, jejeje.
Cuando la frase, cuatro chorros fueron lanzados en dirección a Eternal, pero éste los bloqueó creando un muro de hielo.
-¡Vaya! Te has decidido a usar magia, bien esto será más interesante así.
Oxidas invocó unas llamas que derritieron el hielo en cuestión de instantes y, sin esperar a que el vapor desapareciera, la masa lanzó un chorro atravesándola.
Oxidas creyó haber acertado en Eternal pues la masa pareció haber impactado en algo.
Pero a los pocos segundos observó que había impactado en un cubo de hielo y lo había atravesado.
Eternal, aprovechando que Oxidas no le tenía localizado, corrió por un lado sin ser visto y se colocó detrás de Oxidas. Pero no divisó que empezaba a pisar la masa, que se había desparramado por el suelo, y resbaló, permitiendo a Oxidas saber dónde estaba.
-Je, buena jugada –dijo Oxidas.
Eternal, vinendo que se caía, decidió acelerar la táctica que pretendía usar y lanzó un balón rodeado en electricidad a su rival. El balón fue rechazado por otro chorro que salió de cerca de Oxidas.
Oxidas volvió a meter la mano en la masa flotante para coger otro trozo, pero ocurrió algo inesperado, una fuerte descarga eléctrica le atravesó el cuerpo. El ataque de Eternal había funcionado.
-¡Ugh! –dijo Oxidas.
-Vaya, vaya, así que la masa puede conducir la electricidad…
Entonces Oxidas decidió no dejarse doblegar por el dolor y metió en la masa la mano con el guantelete, esta vez sin recibir ninguna descarga.
-Bueno, si lo hago así no te funcionará, jejeje.
Eternal acababa de ver como su nueva baza pasaba a dejarlo de ser, pero decidió no rendirse, pues Oxidas aún no había logrado tocarle mientras que él ya había recibido duros ataques.
Oxidas, viendo que aún viéndose en cierta ventaja ante su rival, no lograba resultados positivos, se dijo:
-¡Imaginación al poder! –gritó para convencerse a sí mismo sobre ello.
Eternal y la mayor parte del grupo quedaron sorprendidos por ese grito el cual provocó algunos susurros que duraron unos instantes.
Oxidas no esperó, el chorro que había cogido se transformó en un látigo que pasó a la otra mano, y con el guante volvió a coger otro trozo que se transformó en una especie de escudo pequeño.
Eternal, por su parte y, viendo que Oxidas se ponía serio, decidió hacer aparecer un segundo balón, ahora llevaba dos, uno en cada mano. Esta acción también sorprendió al público, aunque en menos envergadura que actos anteriores.
Ni Oxidas ni Eternal se sorprendieron del rival y los dos se mantenían la mirada fija, estaban listos para continuar sin dejar tregua al rival.
Oxidas empezó a correr hacia Eternal y, éste, le lanzó un balón encendido en llamas que, usando el escudo, desvía sin llegar a pararse.
Eternal por su parte empieza a correr en dirección a Oxidas haciendo botar el balón como una pelota de baloncesto. Cuando estuvieron cerca, Oxidas trató de atizar a Eternal con el látigo, quien lo desvió cogiendo el balón con las dos manos. Oxidas entonces apuntó con el escudo en dirección a Eternal para tratar de noquearlo. Pero lo que sucedió le dejó realmente sorprendido, un balón le golpeó en la espalda en ese momento.
En ese momento, Eternal dio un salto, se colocó el balón en un pie y dirigió una patada con él hacia la cara de Oxidas.
Pero Oxidas no llegó a despistarse por el golpe, pues sabía que el resultado del duelo estaba a punto de decidirse. Pensó rápidamente una solución para evitar recibir el balonazo en la cara.
De la masa salieron disparados cuatro chorros que se dirigieron a Eternal desde su espalda, uno de los cuales quitó el balón del pie de Eternal y los otros tres agarraron a Eternal, parando su ataque.
Pero la masa no se paró ahí, empezó a extenderse alrededor del cuerpo de Eternal hasta que lo cubrió casi por completo, exceptuando la cara. Eternal estaba atrapado y sin posibilidad de escapar.
-¡Ugh,…! -dijo Eternal que no había cesado en su intento de librarse de la masa, pero no lo lograba…
Oxidas estaba jadeando, resintiéndose del dolor de los ataques de Eternal.
-Bueno… creo… que he ganado… -dijo intentando recuperar el aliento.
«
Última modificación: Diciembre 30, 2006, 15:52 por Jabe
»
En línea
Páginas
1
2
3
Atomic
|
Zona Creativa
|
Gran Biblioteca
(Moderador:
Líam
) | Tema:
Nuevo mundo, nuevas reglas [Relato Largo]
« anterior
próximo »
Ir a:
Por favor selecciona un destino:
-----------------------------
Inicio
-----------------------------
=> Normas
-----------------------------
General
-----------------------------
=> Japan
=> Consolas y PC
===> Pokémon Games
===> Juegos Online
=> Ocio
===> Rol
===> Juegos por Palabras
=> El Limbo
===> Dudas Existenciales
-----------------------------
Zona Creativa
-----------------------------
=> Gran Biblioteca
=> Artes Gráficas
===> Expo
===> Peticiones
===> Herramientas
===> Arena Atomic
-----------------------------
Administración
-----------------------------
=> Red Atomic4ever
=> Dudas, quejas y sugerencias
=> Administración/Moderación
Imprimir
Búsqueda Avanzada
Página creada en 0.85 segundos con 22 consultas.
Powered by SMF 1.1.16
|
SMF © 2006-2008, Simple Machines
Pn-Pn Theme by koni.
Cargando...